Las leyes contra el tabaco se están endureciendo en todo el mundo. España, un país en donde hay un elevado índice de fumadores, estrenó el pasado dos de enero una estricta ley contra el tabaquismo que prohíbe fumar no solo en sitios públicos cerrados, sino también en sitios públicos abiertos, lo que ocasionó el malestar de muchos españoles.

 

En Nueva York la legislación contra el tabaco acaba de ser ampliada para evitar que se fume en las, plazas, parques y playas, lugares públicos abiertos, bajo la pena de una multa de hasta $100 dólares. Ya desde el 2003 está prohibido fumar en bares y restaurantes. Esta nueva disposición entrará en vigor el próximo mes de junio.

 

En ambos casos se pide a la población que colabore como auxiliar de la policía avisando a las personas que prendan un cigarrillo que es ilegal hacerlo y que, en su caso, denuncien a las personas que insisten en la conducta o a los locales que no cumplan con las disposiciones.

 

En el caso de Nueva York el tema ha sido muy controvertido puesto que se considera que el estado, al prohibir en esta extensión el tabaco, se está tomando atribuciones que no le corresponde, violentando así los derechos individuales de los fumadores. Hay quienes han llegado a hablar de similitudes con un régimen totalitario. ¿Exageración?

 

Esta misma semana reportamos la detención de un monje en Bután por la posesión de  72 paquetes de tabaco para masticar. En este caso el daño a la salud se lo hace solo quien mastica el tabaco y su hábito no daña a otros, como en el caso del cigarrillo debido al humo. Sin embargo este país está tratando de convertirse en el primer país no solo libre de humo, sino de tabaco en cualquier presentación.

 

Estas leyes quizá quieran lograr lo que las múltiples demandas contra las tabacaleras no han logrado, es decir, un impacto real en las finanzas de estas poderosas empresas.

 

El más reciente esfuerzo procesal que se está efectuando en contra de las grandes empresas tabacaleras inició una nueva etapa este lunes en San Luis Missouri, Estados Unidos, y se trata de una demanda que fue interpuesta hace 12 años por los hospitales en contra de las productoras de tabaco a fin de que se responsabilicen del costo de los tratamientos médicos de los afectados por el uso del tabaco.

 

Precisamente el año en que esta demanda fue interpuesta, 1998, el gobierno federal de los Estados Unidos llegó a un acuerdo con las tabacaleras para terminar con las demandas existentes en su contra. En este acuerdo las tabacaleras pagaron $206 mil millones de dólares.

 

Expertos consideran que la demanda de San Luis sea la última en su tipo debido a que por la normativa que el gobierno ha implementado en contra de la promoción del tabaco, que incluyen advertencias sobre la salud y prohibición de utilizar expresiones como “bajo contenido de” o “natural”, han desviado la responsabilidad de las tabacaleras hacia los usuarios, argumento de defensa empleado por las propias fabricantes.

 

En un futuro tendremos que analizar si la persecución en contra de los fumadores logró lo que no lograron las acciones judiciales, es decir, disminuir el consumo del tabaco y menguar el poder económico de las productoras.

 

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