La semana pasada una publicación médica británica, British Medical Journal, publicó un artículo en el que desmiente una publicación previa en que se dio a conocer el resultado de una investigación realizada por el doctor Andrew Wakefield en que vincula las vacunas al autismo en los niños.

 

De acuerdo con el autor del editorial de la revista médica, el doctor Wakefield manipuló los datos de su investigación, publicando conclusiones equivocadas y sugiere que el investigador recibió más de $600,000 dólares de un grupo de abogados para elaborar este fundamento científico que permitiría demandar a las farmacéuticas fabricantes de las vacunas.

 

El doctor Wakefield, de visita en los Estados Unidos se defendió en un programa de CNN, declarando que los resultados de su investigación son exactos y que la revista médica ha publicado ese editorial porque obedece a los intereses de las empresas farmacéuticas a quienes no les conviene que se de a conocer la vinculación entre las vacunas y el autismo porque ello significaría el pago de miles de millones de compensación a los afectados.

 

No se ha podido comprobar fehacientemente la vinculación entre las vacunas y el autismo, como tampoco se ha comprobado que no exista nexo. Pero se trata de un tema muy controvertido que ya ha generado importantes secuelas de salud pública, como la disminución de los niños vacunados y el consecuente aumento de ciertas enfermedades como la varicela.

 

La discusión llegó a la Suprema Corte de los Estados Unidos en octubre del año pasado para decidir si existe responsabilidad de las farmacéuticas y por tanto se les pueda exigir judicialmente esa responsabilidad.

 

Lo anterior porque los casos en que se involucran las vacunas no se presentan ordinariamente ante cortes federales, como sucede en el caso de otros medicamentos, debido a un acuerdo entre las compañías y quienes reclaman que las mismas han ocasionado enfermedades en sus hijos. Según este acuerdo hay una lista en donde se detallan los síntomas de las enfermedades. Si quien reclama tiene algún síntoma previsto en la lista, obtiene directamente una compensación sin necesidad de probar el vínculo entre la enfermedad y la vacuna.

 

En el caso del doctor Wakefield, el British Medical Journal sugiere no solo que se revise el estatus legal del doctor en los Estados Unidos, sino que se inicie proceso legal en su contra por manipular la información médica.

 

Asociaciones de padres de niños autistas defienden al doctor Wakefield, ya que han basado sus casos en las investigaciones y conclusiones médicas del investigador.

 

Más información CNN

 

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