En México el clamor general ha sido durante muchos años hacia el fortalecimiento del Estado de Derecho, del federalismo y de la división de poderes para acabar con el largo paternalismo y absolutismo del sistema presidencialista que nos ha acompañado especialmente después de la Revolución.

“¿Cómo prevenir otra masacre como la de Orlando?” Este es el título de un artículo publicado en The New York Times. Confieso que no leí la nota porque mi primer pensamiento fue hacia otras masacres, hacia otras reacciones violentas que se han vivido no solo en Estados Unidos sino en muchos países del mundo, México incluido, y recordar que siempre, tras todas ellas, surge la pregunta de y ahora ¿cómo evitamos que vuelva a suceder? Esa será la pregunta que volveremos a hacer tras la siguiente masacre que conmueva al mundo, en Londres, Berlín, Miami, San Francisco, en alguna ciudad “bonita” de “primer mundo”, porque esas son las que mueven a los corazones. Bagdad, Nairobi, Mogadiscio, Cuernavaca, Tamaulipas, Tegucigalpa, Maracaibo, esas no importan mucho porque en el “tercer mundo” se matan todo el tiempo.

Un choque trágico ocurrió el pasado domingo en Argentina, pero quizá lo más trágico es saber que el responsable es un adolescente de 13 años que conducía en estado de ebriedad.

El asunto de las pulseras con el letrero “I (corazón) Boobies”, “Yo (corazón) senos” no será revisado por la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos por lo que prevalece la decisión de la Corte del 3 Circuito de Apelaciones de que los brazaletes o pulseras no pueden ser prohibidos por las autoridades educativas porque no irrumpen la normativa escolar.

prisión

Un juez de la corte de Bradford, Inglaterra, ordenó la detención durante 20 horas de una niña de 15 años a fin de obligarla a rendir testimonio en contra de un hombre de 37 años que abusó sexualmente de ella.

En la Gran Bretaña se sigue un debate desatado por Paul Cookson, de 41 años de edad, que compartió con sus “amigos” de Facebook lo cansado que estaba de que las empresas turísticas incrementaran sus tarifas en los períodos vacacionales de las escuelas.

Esta semana la prensa reportó el fallecimiento de la tía de la actriz estadounidense Angelina Jolie, víctima del cáncer de seno. ¿Quién era la tía de Angelina Jolie? ¿Qué hizo la tía de Angelina Jolie? Antes de su muerte poco o nada se sabía de ella y, sin embargo, su fallecimiento fue una noticia mundial.

 

Dos semana antes la noticia mundial fue Angelina Jolie y su editorial publicado en el diario The New York Times, en el que describió la decisión que tomó por probabilidades de padecer cáncer de hacerse una mastectomía doble y los procedimientos quirúrgicos a que se sometió primero para quitar el tejido mamario y luego reconstruir ambos senos.

 

La actriz, embajadora de buena voluntad de la ONU, compartió esta íntima decisión con el mundo, para alertar a las mujeres sobre los riesgos del cáncer de seno y de ovario. Y vaya que alertó a las mujeres porque después de la noticia en varios países del mundo las mujeres pedían a los gobiernos que se les hiciera el examen genético para ver sus probabilidades de enfermar de cáncer de seno o de ovarios.

 

El nazismo y el Holocausto sigue siendo un tema muy sensible en Alemania en donde esta semana la compañía estatal de ópera Rheinoper canceló la puesta en escena de Tannhäuser por oposición de cierto sector de la población.

 

Se trata de la ópera de Richard Wagner que por motivos artísticos el director de la compañía había decidido ambientar en un campo de concentración nazi para rendir tributo a las víctimas del Holocausto.

 

El día de ayer el periódico The New York Times publicó un artículo en el que expone las quejas de las trabajadoras del sistema para perder peso Weight Watchers y los bajos salarios que perciben.

 

De acuerdo con el diario, las trabajadoras (la gran mayoría son mujeres), son reclutadas una vez que han bajado algunos kilos gracias al programa. Se trata de mujeres bien preparadas a quienes se les exige mucho en materia de presentación personal y profesional, pero a quienes se les paga la cuota mínima sin incluir en sus cheques las múltiples horas extra que trabajan preparando presentaciones, muchas de ellas celebradas en sus propias casas.