El pasado 17 de agosto una sala del Tribunal de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes en Venezuela, impuso como medida preventiva a dos diarios de circulación nacional reproducir "imágenes que utilicen contenidos de guerra y mensajes sobre muertes y decesos que puedan alterar el bienestar psicológico de niños, niñas y adolescentes”.

 

La medida se impuso en el marco de un juicio que se sigue a los dos periódicos, después de que reprodujeran fotografías de una morgue que muestra cuerpos semidesnudos y ensangrentados. El gobierno venezolano está analizando la posibilidad de extender esta prohibición a todo medio de comunicación.

 

El gobierno argumenta que inició el juicio para proteger a la infancia, pero los medios de comunicación no oficialistas declaran que se trata de una medida de censura porque han estado publicando la realidad de la violencia que se vive en Venezuela, asunto que el gobierno no acepta en toda su magnitud.

 

Con las decisiones que tuvieron que tomar los ministros de la Corte respecto del matrimonio entre homosexuales y la adopción de niños por parte de estos matrimonios, los mexicanos hemos tenido que ejercer un valor que no nos queda fácil practicar y que se llama tolerancia.

 

Desafortunadamente hemos sido testigos de los más ácidos comentarios de un lado y otro, porque si no apoyas el matrimonio homosexual eres retrógrada y cavernario y si lo apoyas eres pecador y hasta corrupto, según insinuaciones que hizo el obispo Sandoval Iñiguez.

 

Y de la intolerancia que manifestamos respecto de las opiniones contrarias a las nuestras, nos movemos hacia la división de la sociedad entre pecadores y santos, librepensadores y retrógradas, azules y rojos (o amarillos) y, la historia conocida por nuestro pasado, la división entre liberales y conservadores.

 

Recientemente leí que en Nueva York una mujer de 37 años, madre soltera de un niño autista de 12, tomó la difícil decisión de matar a su hijo para luego suicidarse. De acuerdo con su nota de suicidio se disculpó por los hechos, pero declaró que tomaba la decisión sobrepasada por la responsabilidad del niño y los cuidados que requería.

 

No es este el único caso que se ha presentado de madres que deciden matar a sus hijos  discapacitados. Ya en la Gran Bretaña se había abierto el debate tras el caso de una mujer que mató a su hijo con un severo daño cerebral y que declaró que lo había hecho por considerar que era lo mejor para su hijo y para ella.

 

Este tipo de homicidios a los que hoy me refiero son cometidos por madres, generalmente solteras, de escasos recursos y sin una ayuda permanente de sus familiares o padres de los niños. 

 

La semana pasada el tema del perdón adquirió relevancia tras cumplirse la sentencia de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, CIDH, en la que condenó al gobierno colombiano a pedir perdón por el homicidio de Manuel Cepeda, un senador comunista, hace 16 años. Fue el hijo del finado senador quien estuvo tras la demanda que busca resarcir la memoria de su padre, acusado por algunos sectores en su país de haber contribuido con la violencia.

 

En cumplimiento de la sentencia, el presidente colombiano Álvaro Uribe pidió perdón a nombre del estado colombiano.

 

Un perdón que, sin embargo, estuvo seguido de una reprimenda para el hijo de Cepeda y sus seguidores, y en donde señalaba que el odio con el que se ha manejado el caso supone un maltrato injusto a la honra de los gobiernos y señaló que es tan grave el crimen físico como el moral, aludiendo a la demanda que pone en entredicho al estado colombiano. Y añadió: "Yo no entiendo que se pueda exigir pedir perdón en nombre del odio. Algunos llenos de odio dicen: exigimos que nos pidan perdón. No. Es que el perdón es algo del alma, algo humanitario".

El Mundial de Fútbol parece que no solo se trata de fútbol, sino también de identidad nacional.

 

Y es que el país se detiene cada vez que juega la selección y si los comentaristas dicen que la selección es un equipo voluble, ¿qué podemos decir de nosotros como mexicanos?

 

Tras la victoria contra Francia muchos declararon que era verdad, que ya habíamos pasado del "sí se puede" al "ya se pudo" y hubo quienes se vieron con la Copa del torneo en las manos. Pero llegó Uruguay y el ánimo se fue a los suelos, y con ellos, parece que también la dignidad nacional.

 

Pero, ¿hay tal dignidad nacional? Hay para quienes no existe tal cosa tras casos tan lamentables como los niños muertos de la guardería ABC, o debido a  la inseguridad o por los casos de corrupción que vemos y vivimos todos los días.

 

En un acto que bien señala el presidente de Afganistán como un crimen contra la humanidad, un grupo de talibanes colgaron a un niño de 7 años acusado de ser espía.

 

Lo anterior ocurrió en la ciudad de Heratiyan, provincia de Helmand, Afganistán, lugar que sigue bajo un fuerte control del Talibán y donde se han recrudecido los actos de violencia en recientes fechas.

 

Según reportes ofrecidos a la prensa, los militares sometieron a juicio al niño de 7 años a quien acusaron de ser espía del presidente de ese convulsionado país, Hamid Karzai, y al encontrarlo culpable, lo colgaron públicamente en una plaza.

 

Frente a estos hechos, el presidente afgano señaló que “un niño de siete años no puede ser otra cosa que un niño de 7 años, por lo que disparar o colgar a un niño de 7 años  constituye un crimen contra la humanidad”. En su declaración, sin embargo, no dio por ciertos los hechos y señaló que las autoridades están investigando si este homicidio se cometió.

 

¿Qué pasa cuando un hombre descubre que su hija, a la que educó, crió y amó durante 17 años, no es en realidad su hija?

 

Muchos hombres seguramente dirán que eso no cambia la relación de amor con los hijos, aunque claro, seguramente se sentirán profundamente traicionados por la madre de esos hijos, por haber sido engañados y vivir una mentira.

 

Pero habrá otros como James, un sujeto en Inglaterra, que dice que si bien seguirá amando a quien educó como a su hija, quiere su dinero de regreso y por ello decidió reabrir el juicio de divorcio para, con las nuevas circunstancias, hacer una repartición equitativa del patrimonio.

 

A los ojos de muchos, la decisión de James puede verse cruel para con la niña, quien finalmente es la que menos culpa tiene de los enredos amorosos extramaritales de su madre y de las causas de divorcio entre sus padres, pero si hacemos a un lado el sentimentalismo, quizá podamos analizar la situación con mayor objetividad.

 

El próximo viernes celebramos en México el Día del Niño y quizá sea una excelente oportunidad para reflexionar sobre un tema que, aunque ya se ha tocado anteriormente, vuelve a tomar importancia: el castigo físico a los niños.

 

La Organización de las Naciones Unidas ha puesto en marcha una campaña para erradicar de todos los países que los niños sean castigados mediante golpes, lo que no nada más incluye bofetadas, golpes, sino también las famosas nalgadas que todos recibimos alguna vez durante nuestra infancia.

 

Y aunque ciertamente una nalgada no es lo mismo que una bofetada, los diferentes gobiernos y organizaciones a favor de la niñez han visto la necesidad de erradicar toda clase de maltrato físico por los altos índices de violencia de padres contra hijos que cada vez son más frecuentes y que suelen empezar por una nalgada y en una escalada de enojo han llegado a terminar en homicidio.

 

No sé qué le pasó a Paulette. Puedo acoger la primera teoría que dice que la mamá, con trastorno de doble personalidad, la mató. O puedo irme con la teoría que dice que fue el amante de la madre, a quien en lo sucesivo denominaremos “el entrenador”, quien mató a la pequeña, la sacó del departamento y luego la regresó. También puedo acogerme a la teoría de que los padres la mataron, y como él es amigo de Bazbaz, el procurador del Estado de México, sacaron el cadáver para inculpar a alguien más, pero las cosas salieron de control y tuvieron que “sembrar” el cuerpo de la niña de nuevo en la habitación.

 

O puedo crear mi propia teoría: el agente encargado de la investigación es recomendado de (inserte el nombre del personaje político que le acomode), pero la recomendación no lo hace capaz y para tapar su estupidez, la procuraduría cometió otras más grandes y el asunto se convirtió en un enorme lío.

 

La realidad es que al momento nadie sabe que pasó con Paulette, por más que creamos que tenemos todos los elementos y seamos verdaderos expertos porque seguimos cada semana los capítulos de CSI, Criminal Minds, NCIS y Lie to Me.