Recientemente leí que en Nueva York una mujer de 37 años, madre soltera de un niño autista de 12, tomó la difícil decisión de matar a su hijo para luego suicidarse. De acuerdo con su nota de suicidio se disculpó por los hechos, pero declaró que tomaba la decisión sobrepasada por la responsabilidad del niño y los cuidados que requería.

 

No es este el único caso que se ha presentado de madres que deciden matar a sus hijos  discapacitados. Ya en la Gran Bretaña se había abierto el debate tras el caso de una mujer que mató a su hijo con un severo daño cerebral y que declaró que lo había hecho por considerar que era lo mejor para su hijo y para ella.

 

Este tipo de homicidios a los que hoy me refiero son cometidos por madres, generalmente solteras, de escasos recursos y sin una ayuda permanente de sus familiares o padres de los niños. 

 

La semana pasada el tema del perdón adquirió relevancia tras cumplirse la sentencia de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, CIDH, en la que condenó al gobierno colombiano a pedir perdón por el homicidio de Manuel Cepeda, un senador comunista, hace 16 años. Fue el hijo del finado senador quien estuvo tras la demanda que busca resarcir la memoria de su padre, acusado por algunos sectores en su país de haber contribuido con la violencia.

 

En cumplimiento de la sentencia, el presidente colombiano Álvaro Uribe pidió perdón a nombre del estado colombiano.

 

Un perdón que, sin embargo, estuvo seguido de una reprimenda para el hijo de Cepeda y sus seguidores, y en donde señalaba que el odio con el que se ha manejado el caso supone un maltrato injusto a la honra de los gobiernos y señaló que es tan grave el crimen físico como el moral, aludiendo a la demanda que pone en entredicho al estado colombiano. Y añadió: "Yo no entiendo que se pueda exigir pedir perdón en nombre del odio. Algunos llenos de odio dicen: exigimos que nos pidan perdón. No. Es que el perdón es algo del alma, algo humanitario".

El Mundial de Fútbol parece que no solo se trata de fútbol, sino también de identidad nacional.

 

Y es que el país se detiene cada vez que juega la selección y si los comentaristas dicen que la selección es un equipo voluble, ¿qué podemos decir de nosotros como mexicanos?

 

Tras la victoria contra Francia muchos declararon que era verdad, que ya habíamos pasado del "sí se puede" al "ya se pudo" y hubo quienes se vieron con la Copa del torneo en las manos. Pero llegó Uruguay y el ánimo se fue a los suelos, y con ellos, parece que también la dignidad nacional.

 

Pero, ¿hay tal dignidad nacional? Hay para quienes no existe tal cosa tras casos tan lamentables como los niños muertos de la guardería ABC, o debido a  la inseguridad o por los casos de corrupción que vemos y vivimos todos los días.

 

En un acto que bien señala el presidente de Afganistán como un crimen contra la humanidad, un grupo de talibanes colgaron a un niño de 7 años acusado de ser espía.

 

Lo anterior ocurrió en la ciudad de Heratiyan, provincia de Helmand, Afganistán, lugar que sigue bajo un fuerte control del Talibán y donde se han recrudecido los actos de violencia en recientes fechas.

 

Según reportes ofrecidos a la prensa, los militares sometieron a juicio al niño de 7 años a quien acusaron de ser espía del presidente de ese convulsionado país, Hamid Karzai, y al encontrarlo culpable, lo colgaron públicamente en una plaza.

 

Frente a estos hechos, el presidente afgano señaló que “un niño de siete años no puede ser otra cosa que un niño de 7 años, por lo que disparar o colgar a un niño de 7 años  constituye un crimen contra la humanidad”. En su declaración, sin embargo, no dio por ciertos los hechos y señaló que las autoridades están investigando si este homicidio se cometió.

 

¿Qué pasa cuando un hombre descubre que su hija, a la que educó, crió y amó durante 17 años, no es en realidad su hija?

 

Muchos hombres seguramente dirán que eso no cambia la relación de amor con los hijos, aunque claro, seguramente se sentirán profundamente traicionados por la madre de esos hijos, por haber sido engañados y vivir una mentira.

 

Pero habrá otros como James, un sujeto en Inglaterra, que dice que si bien seguirá amando a quien educó como a su hija, quiere su dinero de regreso y por ello decidió reabrir el juicio de divorcio para, con las nuevas circunstancias, hacer una repartición equitativa del patrimonio.

 

A los ojos de muchos, la decisión de James puede verse cruel para con la niña, quien finalmente es la que menos culpa tiene de los enredos amorosos extramaritales de su madre y de las causas de divorcio entre sus padres, pero si hacemos a un lado el sentimentalismo, quizá podamos analizar la situación con mayor objetividad.

 

El próximo viernes celebramos en México el Día del Niño y quizá sea una excelente oportunidad para reflexionar sobre un tema que, aunque ya se ha tocado anteriormente, vuelve a tomar importancia: el castigo físico a los niños.

 

La Organización de las Naciones Unidas ha puesto en marcha una campaña para erradicar de todos los países que los niños sean castigados mediante golpes, lo que no nada más incluye bofetadas, golpes, sino también las famosas nalgadas que todos recibimos alguna vez durante nuestra infancia.

 

Y aunque ciertamente una nalgada no es lo mismo que una bofetada, los diferentes gobiernos y organizaciones a favor de la niñez han visto la necesidad de erradicar toda clase de maltrato físico por los altos índices de violencia de padres contra hijos que cada vez son más frecuentes y que suelen empezar por una nalgada y en una escalada de enojo han llegado a terminar en homicidio.

 

No sé qué le pasó a Paulette. Puedo acoger la primera teoría que dice que la mamá, con trastorno de doble personalidad, la mató. O puedo irme con la teoría que dice que fue el amante de la madre, a quien en lo sucesivo denominaremos “el entrenador”, quien mató a la pequeña, la sacó del departamento y luego la regresó. También puedo acogerme a la teoría de que los padres la mataron, y como él es amigo de Bazbaz, el procurador del Estado de México, sacaron el cadáver para inculpar a alguien más, pero las cosas salieron de control y tuvieron que “sembrar” el cuerpo de la niña de nuevo en la habitación.

 

O puedo crear mi propia teoría: el agente encargado de la investigación es recomendado de (inserte el nombre del personaje político que le acomode), pero la recomendación no lo hace capaz y para tapar su estupidez, la procuraduría cometió otras más grandes y el asunto se convirtió en un enorme lío.

 

La realidad es que al momento nadie sabe que pasó con Paulette, por más que creamos que tenemos todos los elementos y seamos verdaderos expertos porque seguimos cada semana los capítulos de CSI, Criminal Minds, NCIS y Lie to Me.

8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.

Y debo hacer una confesión: soy un poco grinch en este día, valga la analogía.  No me gusta festejarlo porque pienso que el hecho mismo de que exista un día especial para la mujer, zanja una diferencia más profunda.

Desde mi punto de vista este día sirve para hacer recuento de lo daños, para contar historias de algunas mujeres que luchan batallas diarias por la igualdad y la justicia y para llenarnos de cifras sobre violencia contra la mujer, pero sin llegar a nada más.

Es la oportunidad que tienen muchos políticos hombres de lanzar rimbombantes discursos sobre lo que se puede hacer para eliminar la diferencia de género y con ello ganar la simpatía de las mujeres para las próximas elecciones.

Es también la oportunidad para que mujeres legisladoras tomen la tribuna y nos recuerden las injusticias que siguen prevaleciendo en México e introduzcan iniciativas superficiales, hechas al aventón, que solo sirven para atraerse reflectores y llenar el encabezado de algún periódico de su localidad.

La semana pasada el gobierno francés anunció que negaría la ciudadanía a un hombre de nacionalidad marroquí por obligar a su esposa a llevar el burka o velo islámico.

La novedad de la noticia no radica en que se discuta sobre el velo islámico en Francia, sino en que por primera vez hay una consecuencia directa por su uso.

En Francia se prohíbe desde hace varios años que las mujeres lleven la cabeza cubierta en las escuelas públicas y actualmente se discute el ampliar esta prohibición a otros lugares públicos como edificios de gobierno. Incluso, ya en el verano pasado hubo una discusión cuando a una mujer se le prohibió usar en una alberca pública su burkini, que es un traje de baño cubierto.