Hace unos días leí en Facebook un letrero, en color azul, que decía palabras más, palabras menos, que quien votara por el PRI era pendejo. Lamento usar esa palabra, pero es la palabra con que estamos llamando a todo el que no está de acuerdo con las opiniones propias: Si eres del PAN, eres pendejo, si votas por el PRD eres pendejo, si le vas al América eres pendejo, si le vas a los Steelers, también lo eres.

 

No lo podemos negar, somos apasionados, pero esa pasión nos hace manipulables y los partidos políticos lo saben y por eso las campañas electorales no han sido en los últimos años ni propositivas ni motivadoras, sino una sarta de insultos en donde unos a otros se denigran y nos llevan a denigrarnos.

 

Campañas en que nos entrometemos para hacerlas propias y agredir al que no está de acuerdo con mi punto de vista, y llamar nombres al que opina diferente, y agarrarme la cabeza con las dos manos, mortificada porque no entiendo como este “pueblo ignorante” puede votar por un candidato que no es el mío y me arrogo la misión de crear “conciencia” en los demás, porque yo sí soy culta, inteligente, racional y sobretodo conciente, poseedora de la verdad absoluta sobre la política mexicana y el devenir de nuestra nación.

 

Sudáfrica es noticia en estos días, no por los índices de corrupción, ni por la ley en contra de la transparencia recientemente aprobada, ni por la anulación del nombramiento del procurador general realizado por Jacob Zuma, el presidente, sino porque en Durban, la tercera ciudad más grande del país, se está llevando a cabo la Conferencia sobre el Cambio Climático que finalizará el próximo 9 de diciembre.

 

Una cumbre que no ha generado la misma expectativa que en 2009 generó la de Copenhague, aunque se trata de una muy importante porque estamos frente al final de los compromisos adquiridos en el Protocolo de Kyoto en 1997 y porque ya no hay marcha para atrás en este asunto del calentamiento global.

 

Hagamos un poco de historia: En 1992 los diferentes países firmaron el Acuerdo Marco de las Naciones Unidas en Materia de Calentamiento Global para considerar posibles soluciones para limitar el promedio de la temperatura global y el consecuente cambio climático.

 

En un hospital de Melbourne, Australia, se están conduciendo investigaciones para determinar la responsabilidad penal por el aborto del feto equivocado.

 

Se trata del caso de una mujer embarazada de gemelos, uno de ellos con un grave defecto congénito y quien de haber nacido y sobrevivido, hubiera tenido que haber sido operado varias veces de acuerdo con el diagnóstico médico. Así que las 32 semanas de gestación la mujer decidió abortar al feto defectuoso. (La insolencia del lenguaje no es casual, los proabortistas ven al feto como una cosa y las cosas, bien lo sabemos, pueden estar, no ser, defectuosas).

 

El problema radica en que el equipo médico inyectó la sustancia letal al feto sano quien a consecuencia de ello falleció. Así que la mujer, de dos que tenía, se quedó sin nada porque se le practicó una cesárea para abortar al otro feto, al enfermo.

 

Me ha llamado la atención la multiplicidad de movimientos sociales de que hemos sido testigos este año. Empezaron en Túnez y de ahí como hilo de media estos movimientos se corrieron por el mundo árabe pidiendo cambio de sistema político porque las dictaduras no cumplen con las expectativas de las personas.

 

Pero el movimiento social no se quedó ahí. Llegó a Europa, particularmente a España, donde se ha protestado por la situación económica que nos tiene en crisis a todos menos al sistema financiero, y ya cruzó el Atlántico para llegar a Nueva York donde inició hace ya casi un mes el movimiento Occupy Wall Street, que está llegando a otras ciudades de ese país.

 

Como una bola de nieve imparable, se está gestando una manifestación mundial para este fin de semana para protestar pacíficamente en contra del sistema financiero y político, y que, en pocas palabras, exige una humanización para que por encima de los intereses económicos y políticos sea la persona humana la que prevalezca.

 

Durante muchos años viví con la creencia de la filosofía católica de que existen absolutos: la existencia de Dios, del cielo y del infierno; el que nacemos, vivimos y morimos  pecadores; y que siempre se debe respetar el derecho a la vida.

 

Por vueltas que da la vida y quizá por mi vocación cartesiana de dudar de todo, he ido cambiando de modo de pensar y ya no he encontrado esos absolutos ni en Dios, ni en el pecado ni en la vida ni en la muerte.

 

Plantear aquí mis dudas sobre la existencia de Dios sería largo, aburrido y sin sentido porque éste intenta ser un blog jurídico y no teológico, por lo que solo voy a plantear aquí lo relativo al derecho a la vida y el tema que ha estado dando vueltas en las cabezas de muchos mexicanos: el aborto.

 

Del secuestro virtual que vivió mi esposo me siento con el deber de narrar mi experiencia para que si alguien más vive las horas de horror que yo viví tenga un referente y sepa que hacer.

 

Pues bien, empiezo. Una vez que mi esposo salió de la casa, fui a casa de un vecino y desde su línea hablé al 066, número de emergencia, y expuse los hechos. Por supuesto que esto en grado de histerismo y por lo alterada que me encontraba me resultó molesto que el operador no entendiera que se trataba de MI esposo y me pidiera calma, pero es muy importante mantenerla.

 

Minutos después de esa llamada había una patrulla frente a mi casa y después de que los oficiales tomaron la descripción de mi esposo me llevaron en la patrulla a zonas cercanas para ver si lo veíamos. Desde ese primer momento supieron que se trataba de un intento de extorsión y me llevaron al banco pensando que él estaba haciendo un retiro bancario.

 

Estoy llorando de rabia.

 

Se acaba de propagar fuertemente el rumor de que estaban desalojando las escuelas por amenazas de ataques del crimen organizado. Era descabellado pensar en una evacuación frente a un ataque, pero mientras buscaba más información por unos minutos dejé que el miedo invadiera mis sentidos. Es solo un rumor que bien analizado es absurdo e incoherente, solo un llamado a generar mayor inestabilidad.

 

Pero nos estamos dejando guiar por rumores, por las amenazas y por el miedo irracional.

 

No creemos en el gobierno, ni en las instituciones porque aseguramos que están ocultando la verdad y dejamos que sea el crimen organizado el que nos diga que hacer, como actuar y que pensar y los peor es que hacemos lo que quieren y no nos damos cuenta de que solo estamos siendo manipulados.

 

Vivo en una ciudad en donde la violencia va en aumento. Lamentablemente no es algo que defina una u otra ciudad, sino que ya es algo generalizado en muchas ciudades de México. Ya no es solo Juárez.

 

Y cuando solo era Juárez cerramos los ojos para no ver el dolor ajeno y por eso no leímos las señales que nos decían que estábamos entregando nuestra ciudad a la delincuencia.

 

La violencia ya nos alcanzó. Ya vinieron por nosotros, pero como no hicimos nada cuando fueron por los otros, ya no hay quien se una a nuestro grito de auxilio.

 

¿Y qué hacemos? Repartimos culpables: el presidente, el gobernador, la policía, el ejército, los partidos políticos, el mal gobierno, la pobreza, la ignorancia. Es más fácil así, ser solo víctimas.

 

En Hong Kong una clínica de fertilidad admitió haber cometido un grave error al haber implantado dos embriones en el vientre de la mujer equivocada.

 

La autoridad gubernamental que regula la materia, el Consejo de Tecnología en Reproducción Humana investigó a la clínica, llamada Victory ART Laboratory, y concluyó que no hay motivo para proceder legalmente en contra de la misma porque el error fue humano y no sistemático y se debió a la negligencia de un técnico que no revisó la etiqueta con el nombre de la propietaria de los embriones y contrastarlo con el nombre de la paciente a quien le iban a ser implantados.

 

El error humano se corrigió ofreciendo disculpas a ambas mujeres, abortando los embriones de la mujer equivocada, y prestando asistencia psicológica a ambas clientas que esperaban ser madres mediante el procedimiento de fertilización in Vitro.

 

Así, simple, sencillo.