En Italia una comediante llamada Sabina Guzzanti ha sido acusada y podría ser llevada a juicio por insultar al Papa Benedicto XIII.

 

Todo se ha dado en el marco de una manifestación en contra de Berlusconi, en donde se quejaban, entre otras cosas, de la amplia intervención que el Vaticano ha estado teniendo en asuntos de política interna de Italia, desde temas de aborto y homosexualidad, hasta educación, todo en razón de que el Primer Ministro, que es católico y de derecha, ha estado buscando el apoyo de la Iglesia católica tras su reelección en mayo pasado.

 

Guzzanti hizo un comentario respecto de que en 20 años será el Vaticano quien vete y elija a los maestros italianos y agregó “para ese momento el Papa va estar donde pertenece, en el infierno, atormentado por grandes homosexuales activos, muy activos”.

 

 

Natalie Dylan es el seudónimo de una mujer de 22 años que ha puesto a subastar su virginidad al mejor postor.

Quizá no suene tan raro en un mundo en donde nos estamos acostumbrando a ver que todo se pone en venta. Todo, hasta el mismo cuerpo humano.

Se hace dinero de la venta de espermatozoides y óvulos, de riñones, de cabello, de sangre y hasta de la renta de los vientres sanos para incubar bebés ajenos.

Entonces ¿por qué no vender también la virginidad? Es un “bien” apreciado por muchos para quienes tendrá algún precio y Natalie necesita el dinero para ir a la universidad. En tiempo de crisis…

Cuando una persona ha incumplido la ley y con sus actos ha dañado a otros, exigir que pague ante la sociedad y que se haga justicia parecería ser, valga la redundancia, lo justo. Y sin embargo, hay ocasiones en que más parecería un deseo de venganza ante el dolor infinito que sus actos ocasionaron en otros.

 

En Argentina, los tribunales acaban de condenar a dos ex militares responsables de la desaparición de un senador en 1976, al día siguiente del golpe de Estado que dio inicio a la dictadura militar en aquel país.

 

Los familiares de Guillermo Vargas, el legislador desaparecido, están entre felices y enojados. Por un lado, finalmente saben que los responsables de la muerte de su familiar han sido juzgados y puestos frente a la opinión pública, lo cual les deja un buen sabor de boca y confianza en la justicia de su país. Pero por el otro lado, están molestos porque no se han dado los pormenores de cómo deben cumplir estos dos ex militares sus condenas de cadena perpetua, ya que se trata de dos ancianos de 81 y 82 años, uno de los cuales incluso necesita de un tanque de oxígeno para respirar, y que hasta el momento cumplen su arresto en sus respectivos domicilios.

 

La intolerancia es una constante que se lee en las noticias diarias. Es como si ya no soportáramos estar uno al lado del otro, ni escuchar lo que el otro tiene que decir, ni saber lo que tiene que hacer, porque si acaso piensa o actúa diferente, es motivo de gran irritación. Quizá por ello estamos prefiriendo  refugiarnos tras una computadora y vivir una vida social en soledad (aunque parezca contradictorio) a través de Second Life o de las numerosas redes sociales.

 

Por ejemplo, hace unas semanas en Inglaterra una mujer fue arrojada a las vías del tren por dos hombres que estaban en la estación. ¿El motivo? La mujer tuvo la osadía de pedirles que apagaran sus cigarrillos porque está prohibido fumar en los andenes. La mujer sufrió daños menores y se salvó de morir electrocutada, pero los dos hombres cometieron un delito porque se les impuso una regla.

 

Pero los signos de intolerancia van más allá y se leen incluso en instituciones de estado, como el caso del Partido Nacional Checo que anunció que regalaba boletos de avión a los gitanos para que abandonaran el país y no regresaran sino hasta después del 2010. ¿La razón? Elecciones cercanas y una manifiesta xenofobia.

 

La prostitución no es un delito. De hecho en muy pocas legislaciones del mundo se le considera como tal, quizá partiendo de la base de que cada quién es libre de hacer con su cuerpo lo que quiera.

 

Lo que sí se considera delito, al menos en nuestro país, es el llamado lenocinio que en pocas palabras es el obtener lucro del “comercio carnal” que haga otra persona, lo que incluye el regentear o administrar casas de cita.

 

Pero también, y probablemente muy pocos lo sepan, el lenocinio es solicitar o inducir a alguien a “comerciar con su cuerpo”. Quizá no lo sabemos porque las autoridades no se encargan de sancionar estas actividades y como seres humanos solo reaccionamos ante la sanción.

Cuando Beijing fue aceptada como sede olímpica, China se comprometió a respetar la dignidad humana como parte de los valores olímpicos. Con ello adquirió el compromiso de respetar los derechos humanos, mejorar los servicios de educación y de salud y respetar la libertad de expresión de los medios de comunicación. 

A unos cuantos días de que inicien los Juegos, Amnistía Internacional reporta que los derechos humanos se han visto vulnerados aún más, ya que se han detenido a periodistas y a activistas pro derechos humanos, se han cancelado sitios de Internet y ha crecido el número de campos de trabajo y las golpizas en las prisiones como medios de control. 

Claro, toda historia tiene dos versiones ya que China rebate diciendo que Amnistía Internacional tiende a ver las cosas de manera negativa sin hacer caso del lado positivo de las políticas gubernamentales y económicas que han tendido a mejorar la calidad de vida de un gran porcentaje de la población.

Este fin de semana tuve la oportunidad de ver por MTV un programa muy interesante sobre la violencia en América Latina y sus variadas causas y consecuencias. Entre ellas la cantidad de jóvenes que, para tratar de salir de esta espiral violenta que viven desde niños, abandonan de sus hogares rumbo a las calles. Ello me llevó recordar otras declaraciones que escuché sobre la problemática de los niños de la calle en nuestro país, quienes son desplazados de sus casas por la misma violencia que viven: padres alcohólicos o drogadictos que abusan física, psicológica y sexualmente de ellos. ¿Te imaginas la soledad que deben sentir al saber que nadie está para protegerlos? ¿Qué tanta ansiedad sentirán que prefieren dejarlo todo atrás?

¡Ya Basta! Este es el grito de esta semana. Miento. Ha sido el grito de muchos desde hace años. Unas veces es más audible y otras menos, pero finalmente es lo que como mexicanos estamos clamando ¡Ya Basta! 

 Y es un ¡ya basta! a la delincuencia, a la violencia, a la ilegalidad, a la corrupción. Es un ¡ya basta! no nada más a los delincuentes o a las autoridades para que actúen. Es un ¡ya basta! a nosotros mismos para que ese clamor sea constante y para que asumamos nuestra responsabilidad como mexicanos en la construcción de un país mejor.

 Pero para que ese ¡Ya Basta! funcione y sea más eficaz, tenemos que empezar por unirnos como hermanos y dejar a un lado nuestras diferencias políticas, que son muchas, y las diferencias culturales, sociales y económicas, que también son muchas. Y nos debemos unir por un fin común que en principio es un “yo mismo” que se transforma en un “nosotros” para hacer de eso una sola meta: MÉXICO. 

Te invitamos a unirte a nosotros y dejar de lado todas esas diferencias que nos han debilitado como nación. Vamos a unirnos en un solo México y con ello empezar a actuar con responsabilidad. Y en inicio te proponemos que escribas a tus legisladores federales y locales para que te informen de las iniciativas que se están discutiendo en materia de seguridad. También debemos escribir a nuestros presidentes municipales, gobernadores y al mismo Presidente de la República para exigir que empiecen a unirse los tres órdenes de gobierno y nos digan las medidas que están tomando para abatir la delincuencia. 

 Y una vez que hayamos hecho eso, te invitamos a seguir al pendiente de esas políticas, a exigir que se cumplan, a proponer soluciones y a demandar soluciones.  Es hora de construir todos juntos ese México con el soñamos, más allá de colores partidistas. Te invitamos a asumir tu responsabilidad ciudadana y a unirte a nosotros en un solo grito de ¡Ya Basta! 

Aquí te dejamos los enlaces de las Cámaras de Diputados y de Presidencia para que sepas quién es tu legislador y a donde escribir. Si tienes algún problema con ello, escríbenos y te ayudamos a escribir la carta o a averiguar quién es tu legislador. Para averiguar de las autoridades estatales ve a nuestra sección de Legislación Estatal donde hay enlaces a los gobiernos de los Estados.

 

Cámara de Diputados http://www.diputados.gob.mx

Cámara de Senadores http://www.senado.gob.mx

 

La semana pasada di con una nota en el Times on Line que llamó poderosamente mi atención, quizá por el morbo que suscitó el encabezado:”Tuve sexo con mi hermano y no me siento culpable”.

Lo empecé a leer porque no podía imaginar que me podía decir una persona que mantuvo relaciones incestuosas sin sentimiento de culpa, y pensé en ese momento que quizá se trataba de alguna patología o enfermedad psicológica.

Sin embargo, a medida que fui leyendo, la nota empezó a parecer más que un diagnóstico médico, una novela de Stephanie Meyer, claro, sin vampiros ni hombres lobo, pero igual de romántica.

La protagonista de esta historia nos relata como surgió su historia romántica con Daniel, su hermano, y que inició por el cercano contacto entre ambos, como cómplices  un tanto coludidos en contra de la hermana mayor, seria y responsable. Relata una relación de confianza mutua, honesta, de verdaderos amigos que se infunden seguridad uno al otro.

Las relaciones físicas entre ellos, sin embargo, fueron acercamientos paulatinos, y no fue sino hasta que ella cumplió 17 años, y él 18, que tuvieron una relación sexual completa.

Su vida siguió siendo la de las dos personas más cercanas sin que el sexo fuera su razón primordial, sino solo una parte del amor que sentían el uno por el otro. Y así sucedieron las cosas hasta que Daniel conoció a Alison, una mujer que le hizo sentir diferente al resto de sus novias, pero no a su propia hermana a quien le dijo que si ella así lo deseaba él dejaba a Alison y podían vivir una vida juntos dando la cara al mundo como los hermanos solterones, aunque hacia su intimidad viviendo vida de pareja. Sin embargo, fue ella, la hermana, quien prefirió que cada uno hiciera su vida con otros, casados y con hijos, así que Daniel se casó con su prometida y ella relata que ha conocido a alguien por quien siente algo diferente, aunque sabe que el rastro tanto emocional como físico que su hermano dejó en su vida va a ser difícil de superar.

Esta narración nos hace parecer que ella encontró en Daniel al amor de su vida, a su otro yo, su complemento, media naranja o como se le quiera llamar. Pero es su hermano y la relación con él está tipificada aquí y en Inglaterra y en varios países como un delito llamado incesto.

Incluso la sola palabra la oímos fea porque suena a algo malo, a padres e hijas, a abuso, a manipulación, a grandes diferencias de edad. Aunque en la realidad el incesto es un delito que penaliza las relaciones sexuales entre padres e hijos o entre hermanos, aun cuando estas relaciones sean voluntarias y consentidas por ambas partes.

En México, el artículo 272 del Código Penal Federal sanciona este delito con prisión de uno a seis años para los ascendientes, es decir para los padres y con seis meses a tres años de prisión para los descendientes o los hermanos.

En el estado de Derecho los delitos existen y se sancionan porque hay un bien mayor que proteger. Por esto queda en discusión, una ya muy añeja, que nos plantea dos preguntas primordiales: ¿Quién es el ofendido en el incesto voluntario? ¿Qué bien mayor tutela el orden jurídico?

Para la primera pregunta no encontré respuesta. Si es sexo consentido y voluntario entre ambos, creo que no hay ofendido entre ellos. Y en el caso que narramos entre hermanos, ni siquiera hay un agravante de gran diferencia de edad que nos haría suponer una manipulación de uno hacia el otro.

Para la segunda pregunta encontré varias respuestas ya que los juristas dicen que se tutela a la familia, otros dicen que es el orden moral y jurídico familiar y hay quienes consideran que se tutela el orden moral de la sociedad.

No estoy juzgando el hecho ni como bueno ni como malo, sino intento entender un poco más el orden jurídico y cada caso en concreto, porque es obvio que entre este caso y el del sujeto de Austria que mantuvo secuestrada a su hija, hay un mundo de diferencia, y sin embargo ambos casos tienen el común denominador de que se trata de relaciones incestuosas.

A mi me quedan varias preguntas cuyas respuestas generan más preguntas: ¿Cambiaría en algo que no hubiera vínculo sanguíneo? ¿Sería diferente si uno de ellos hubiera sido adoptado? ¿Por qué? ¿Pesan más en esta protección a la sociedad las razones genéticas, como evitar hijos con taras? ¿O se trata en realidad de una protección moral de la familia y de la sociedad? Y llegamos a preguntas cuya discusión lleva siglos ¿Qué es moral y que es inmoral? ¿Quién dicta la moralidad?

Y yo te pregunto, es legal que se sanciones el incesto porque es una ley que lo establece, pero ¿es justo en todos los casos? Me gustaría conocer tu opinión.

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