Idealmente los gobiernos deben proteger a todos los habitantes y particularmente a los más vulnerables.

 

Los más vulnerables como las madres trabajadoras que por un sueldo muy bajo que le de para medio ir pasando la quincena debe dejar a su bebé en una guardería del IMSS, porque sus ingresos no le permiten quedarse en casa a cuidar a su hijo ni pagar una guardería privada que proporcione un mejor servicio. Así que debe confiar en que el estado mexicano cuida de ella y cuida de su hijo que al ser un menor de edad, un bebé, es el habitante más vulnerable de este país y el que merece una mayor protección.

 

Esta protección es una hermosa teoría que se plasma en las leyes pero que no llega a la realidad por culpa de todos nosotros que seguimos queriendo vivir en un país de influencias y no de leyes, en donde lo más importante en las tarjetas de presentación es el “yo conozco a”, seguido, probablemente, de algunos billetes que compren conciencias.

  

El mes pasado se presentó un caso que conmocionó a Estados Unidos, sobre Daniel Hauser, un niño con cáncer y sus padres, Colleen y Anthony, que se negaron a la quimioterapia ya que habían optado por terapias alternativas.

 

Sin embargo, el derecho consideró que los padres estaban fallando en su obligación respecto de su hijo y mediante una decisión judicial se obligó a esos padres a presentar al niño en el hospital para iniciar el agresivo tratamiento.

 

Ante la situación, Colleen decidió huir con su hijo, tras lo cual se emitió una orden de arresto en su contra y se convirtió en prófuga de la justicia. Se cree que ellos llegaron a México donde seguirán con las terapias alternativas.

 

Este no es el primer caso que se presenta en aquel país ya que se pueden encontrar numerosas historias de batallas en tribunales entre médicos y padres sobre lo que es mejor para un menor. En algunos casos han ganado los padres, pero en otros ha ganado el sistema de salud tradicional.

Los idealistas me van a contestar que no tiene precio; los pragmáticos que no vale un cacahuate. Pero tratemos de ser justos y de aterrizar la idea.

 

No soy de números, nunca he sido una persona de números, pero hoy vamos a necesitar un par de cifras para poder contestar la pregunta.

 

En las elecciones para diputados federales, entre asignaciones a los partidos políticos y la organización misma de la jornada electoral, se está pagando (o estamos pagando) $819,488,876.31 y después se va apagar a cada diputado federal una dieta neta mensual de  $ 77,745.00, Apoyos para Actividades Legislativas $45,786.00 y Atención Ciudadana $28,772.00, haciendo un total de $152,303 eso, claro, sin contar los accesorios como viáticos, celulares, personal, coche, etcétera, etecétera. Y solo hablamos de diputados.

 

En un país en donde hay poblados sin comunicación, calles sin asfaltar, barrios sin servicios de agua potable ni electricidad, niños sin acceso a la escuela y padres sin dinero para alimentar a sus hijos, se trata, sin duda, de mucho dinero.

En Argentina empiezan a conocer a un clásico mexicano reciente que con su ¿y yo por qué? elevan su protesta en una localidad de aquel país en donde aprobaron una disposición según la cual los padres de los menores de edad que se encuentren en la vía pública en estado de ebriedad serán multados.

¿Es justo? Si por justicia entendemos dar a cada quien lo que le corresponde, estrictamente no es justo porque el que está en estado de ebriedad no es la persona sancionada, pero habrá quienes contesten que los hijos son responsabilidad de los padres, y eso también es cierto…hasta cierto punto.

Es como cuando tenemos un animal (de los de cuatro patas y cola). Somos responsables de lo que haga de tal manera que si se el burro (el animal) patea al vecino, seremos responsables del pago de los gastos médicos por las heridas que sufra el vecino. Pero eso aplica porque se trata de un animal que es un bien, es decir, una cosa que aunque se mueve no tiene ni inteligencia ni voluntad y por lo tanto tampoco tiene capacidad de ejercicio.

Además de los múltiples chistes que se hicieron y se siguen haciendo sobre la Influenza, han estado circulando correos con diversas teorías sobre una conspiración del gobierno para distraernos de otros asuntos como el endeudamiento, la supuesta legalización de las drogas, la crisis financiera y otras cuestiones por el estilo que sería largo enumerar. Y al habernos convertido en una sociedad altamente descreída del gobierno, somos cautivos de estas teorías de conspiración, que se suelen aceptar sin hacer más investigación al respecto.

 

Muchas de estas teorías de la conspiración presentan datos y cifras y se redactan de manera convincente. Pero fallan en algo: el gobierno no tan fácil puede hacer lo que le da la gana porque además de que existen medios de control, la información real y verdadera existe y solo hace falta que la busquemos bien.

 

Por ejemplo, en unos de esos correos se dice que durante la contingencia se aprobó la legalización de las drogas en dosis personales, cuando la realidad es que no está sancionado que una persona tenga no solo mariguana sino otro tipo de drogas, en una dosis que se considere para consumo personal y eso está en el artículo 195, segundo párrafo, del Código Penal Federal, el cual no ha sido modificado desde hace años.

La filosofía china dice que cada crisis es una oportunidad. Honestamente nunca había entendido muy bien a que se refería este pensamiento porque una crisis es una crisis y muchas veces pueden llegar a ser catastróficas. ¿De dónde sale la oportunidad? Pero ahora que volteo a ver a México, empiezo a entender porque una crisis es una oportunidad.

 

Es innegable que México está en crisis y la epidemia por Influenza porcina, ahora llamada Influenza Humana, lo confirma. No lo califiquemos como "lo que nos faltaba", como fatalistamente solemos contestar los mexicanos que tendemos a ser muy negativos, sino como una circunstancia más que se une a la inseguridad, a la violencia, a la crisis financiera, a la crisis de las instituciones y a la falta de credibilidad en nosotros mismos.

 

Con la Influenza, México enfrenta tres problemas a futuro: la crisis financiera, que poco importa si vino de afuera y se juntó con la de adentro, porque se trata de un hecho que se va a ver agravado; la crisis de imagen, porque México está bajo la lupa del mundo y si ya nos han catalogado como un país violento e inseguro, se le añade la percepción de ser poco higiénico; y, la crisis de credibilidad en nuestras instituciones políticas, gubernamentales, religiosas y hasta familiares y por tanto en nosotros mismos.

Lo planteo porque esta semana me enteré que el gobierno belga bloqueó una página de Internet llamada detengamos el abuso infantil, porque en ella se contenían los datos de personas convictas por abusar sexualmente de niños.

De acuerdo con las leyes belgas, este sitio es ilegal por violar el derecho a la intimidad y privacidad de los que han cometido el delito. Se explica porque un principio básico de derecho nos dice que si una persona ya fue juzgada y condenada por un delito, no se le puede seguir persiguiendo ni juzgando por ese mismo delito.

Desde el punto de vista de la lógica jurídica es muy razonable que a nadie se le niegue seguir adelante con su vida, impidiéndole, por ejemplo, tener un trabajo o vivir en cierto lugar, por una falta que cometió y que, según los términos jurídicos, ya reparó.

Pero entre la lógica jurídica y las leyes se meten las emociones humanas que nos hacen preguntarnos sobre los derechos de las posibles futuras víctimas de esa persona en caso de que reincida.

Obama llegó y Obama se fue y para los medios en México su visita de 24 horas fue más que suficiente para analizar por adelante y por atrás, al derecho y al revés, las relaciones entre México y Estados Unidos y para “futurear” sobre los temas candentes que rigen esta vecindad.

 

Y para no quedarme atrás, no voy a ser la excepción. Por ello me refiero ahora a uno de los temas más importantes ventilados entre los presidentes Obama y Calderón: el tráfico de armas.

 

Ya desde la visita de Hillary Clinton el mes pasado a nuestro país, México acusó a Estados Unidos de ser el principal proveedor de armas de los cárteles de la droga en México y el presidente Calderón lo reafirmó ayer al mencionar que más del 90% de las armas incautadas en nuestro país pueden ser rastreadas hacia la Unión Americana.

 

Pero ¿qué puede hacer el presidente Obama? No mucho más de lo que dijo que es fundamentalmente cabildear ante el Senado la ratificación de un tratado internacional en materia de tráfico de armas, que establece mecanismos de importación, exportación y registro de armas entre los países que lo firmaron.

En el Reino de Arabia Saudita, un grupo de clérigos ortodoxos solicitó al Ministro de Información, nombrado por el rey Abadalá bin Abdelaziz, monarca absoluto del país, que prohíba la aparición de mujeres en los medios de comunicación, sea televisión, radio, periódicos o revistas, así como que cese la transmisión de música en televisión.

 

Arabia Saudita es un país teocrático en donde se están enfrentando grupos ortodoxos y moderados en términos de la religión, y aunque los moderados no consideran adecuado tampoco que las mujeres muestren sus rostros públicamente, han permitido que aparezcan en los medios de comunicación, incluso conduciendo entrevistas a hombres.

 

Los ortodoxos, por su parte, consideran que las mujeres no deben aparecer en lugares públicos sin estar acompañadas por sus esposos o padres y que no deben exhibirse en medios de comunicación, aunque permanezcan completamente cubiertas con sus abayas (capas largas negras) y sus velos llamados niqab. Asimismo consideran que la música viola los principios religiosos.

 

En los países musulmanes, debido a la aplicación estricta de la ley, las mujeres son segregadas y hay una marcada preferencia por los hombres.

En Egipto, otro país en donde las mujeres sufren de esta desigualdad, algunas mujeres de clase media y alta han encontrado en Internet una manera de desahogar sus frustraciones y de exponer estas desigualdades e injusticias.

 

Así se encuentran diversos blogs en donde se expone la injusticia que supone el que una mujer no pueda ir de peregrinación sin estar acompañada de un familiar varón o la obsesión con la virginidad de las mujeres o el agobio que supone ser acosada sexualmente de manera constante.

 

Los blogs han evolucionado también a la transmisión de podcast que pueden escapar de la censura gubernamental y a los que cada día se suman más mujeres que reclaman la protección de sus derechos.

 

Y es que la preferencia de la ley musulmana por el hombre se hace evidente sobretodo en conflictos del orden familiar. Existe el caso reciente de una mujer británica casada con un egipcio, con residencia en Dubái, uno de los siete Emiratos Árabes Unidos, vecinos de Arabia Saudita, y que fue acusada por su marido de infidelidad tras la cual él obtuvo la custodia de sus hijos.

 

La mujer fue condenada a la cárcel, seis meses de prisión por la infidelidad y tras apelar la sentencia su condena fue reducida a tres meses que concluirán el próximo mes de abril tras lo cual será deportada a su país.

 

Ella ha negado en todo momento haber sido infiel, pero la verdad legal aceptada por los tribunales fue dicha infidelidad y de acuerdo con las leyes musulmanas la custodia de los niños pasa irremediablemente al padre.

 

La madre ya no tiene acción legal para recuperar a sus hijos, por los que se prevé que al ser deportada pasarán varios años sin que pueda tener contacto con sus hijos, hasta que ellos cumplan la mayoría de edad y puedan decidir la convivencia con la madre.

 

Estas desigualdades, vistos por nosotros, son injustas. Pero en aquellos países es la ley y por tanto es legal, y hasta podrán considerar que es justo por la creencia de que el hombre y la mujer no son iguales en derechos. Y contra ello, ¿qué defensa existe?