La eutanasia siempre ha sido un tema muy controvertido ya que una muerte digna y sin dolor es para unos un derecho humano, pero para otros un crimen.

 

En muy pocos países se permite este suicidio asistido en caso de enfermedad para lograr lo que los defensores de la eutanasia llaman el derecho a una muerte digna.

 

Gran Bretaña no uno de esos países ya que existe una ley sobre el suicidio que data de 1961 en donde, si bien el suicidio mismo no se considera un delito, si lo es asistir, facilitar, aconsejar o procurar el suicidio de otro, razón por la cual quien asista en la muerte de un enfermo incurable puede ser sujeto a proceso con una sanción máxima de hasta 14 años de prisión.

 

Y es en Gran Bretaña donde Debbie Purdy, una mujer de 45 años enferma de esclerosis múltiple, está ventilando el caso ante los tribunales, no para que se le reconozca su derecho a morir sino para que su esposo no sea perseguido por el delito de asistencia al suicidio una vez que ella haya fallecido.

El pasado 14 de septiembre Jack Alderman fue ejecutado por inyección letal en el Estado de Georgia, Estados Unidos.

 

Hasta el último momento, los abogados británicos que lo representaron sin cobrarle, agotaron todas las instancias para detener esta sentencia, solicitando incluso la intervención de su gobierno para que mediante nota diplomática solicitara la conmutación de la pena. Y sin embargo, no lo lograron.

 

¿Por qué tanta insistencia de los abogados británicos que involucró a la Sociedad Legal, a la Barra de Abogados y a la organización Reprieve que aboga por los condenados a muerte en Estados Unidos?

 

¿Qué tanto puede influir la vida privada de un juez en sus decisiones? Habrá jueces que contesten que nada y habrá otros que digan que es muy lógico pensar que las vidas personales de cada quien influyen en sus decisiones debido a la formación y educación de cada uno.

 

Pero el tema está adquiriendo nueva relevancia en Estados Unidos después de que el Juez Alex Kozinski, de 9° Circuito de la Corte de Apelaciones de aquel país, cometiera una indiscreción.

 

Este Juez fue nombrado a la edad de 35 como miembro de dicho circuito por el Presidente Reagan en 1985. Por lo que tiene mucha experiencia, así como casos interesantes que han sido de su conocimiento. Por ejemplo, fue él quien falló a favor  de MCA Records cuando Matel los demandó por el uso indebido del nombre de su producto Barbie, con el hit de Aqua llamado Barbie Girl (I’m a Barbie girl, in a Barbie world, life in plastic, it’s fantastic. ¿Te acuerdas?)

 

 

El escándalo de la leche de fórmula envenenada en China no nos puede pasar de largo. Al momento de escribir esto, más de 6,200 bebés están enfermos y ya han fallecido cuatro de ellos.

 

Aparentemente las leyes de salud en China son muy estrictas, así como la normativa que regula la elaboración, etiquetado y venta de productos alimenticios. Pero en contraste, su aplicación es muy laxa y no hay quien realmente observe el cumplimiento de las normas ni quien aplique la ley con todo el rigor.

 

Y los hechos lo demuestran. A alguien se le ocurrió agregar melamina a la leche de fórmula para que apareciera con más proteína y compró las conciencias de los funcionarios encargados de la verificación de las normas de salud, a fin de que todos ganaran más dinero, sin considerar el riego que ello conllevaba en la salud de los bebés. ¿Quiénes son más culpables, los productores o las autoridades que los dejaron? No importa, a fin de cuantas todos son homicidas.

 

En Italia una comediante llamada Sabina Guzzanti ha sido acusada y podría ser llevada a juicio por insultar al Papa Benedicto XIII.

 

Todo se ha dado en el marco de una manifestación en contra de Berlusconi, en donde se quejaban, entre otras cosas, de la amplia intervención que el Vaticano ha estado teniendo en asuntos de política interna de Italia, desde temas de aborto y homosexualidad, hasta educación, todo en razón de que el Primer Ministro, que es católico y de derecha, ha estado buscando el apoyo de la Iglesia católica tras su reelección en mayo pasado.

 

Guzzanti hizo un comentario respecto de que en 20 años será el Vaticano quien vete y elija a los maestros italianos y agregó “para ese momento el Papa va estar donde pertenece, en el infierno, atormentado por grandes homosexuales activos, muy activos”.

 

 

Natalie Dylan es el seudónimo de una mujer de 22 años que ha puesto a subastar su virginidad al mejor postor.

Quizá no suene tan raro en un mundo en donde nos estamos acostumbrando a ver que todo se pone en venta. Todo, hasta el mismo cuerpo humano.

Se hace dinero de la venta de espermatozoides y óvulos, de riñones, de cabello, de sangre y hasta de la renta de los vientres sanos para incubar bebés ajenos.

Entonces ¿por qué no vender también la virginidad? Es un “bien” apreciado por muchos para quienes tendrá algún precio y Natalie necesita el dinero para ir a la universidad. En tiempo de crisis…

Cuando una persona ha incumplido la ley y con sus actos ha dañado a otros, exigir que pague ante la sociedad y que se haga justicia parecería ser, valga la redundancia, lo justo. Y sin embargo, hay ocasiones en que más parecería un deseo de venganza ante el dolor infinito que sus actos ocasionaron en otros.

 

En Argentina, los tribunales acaban de condenar a dos ex militares responsables de la desaparición de un senador en 1976, al día siguiente del golpe de Estado que dio inicio a la dictadura militar en aquel país.

 

Los familiares de Guillermo Vargas, el legislador desaparecido, están entre felices y enojados. Por un lado, finalmente saben que los responsables de la muerte de su familiar han sido juzgados y puestos frente a la opinión pública, lo cual les deja un buen sabor de boca y confianza en la justicia de su país. Pero por el otro lado, están molestos porque no se han dado los pormenores de cómo deben cumplir estos dos ex militares sus condenas de cadena perpetua, ya que se trata de dos ancianos de 81 y 82 años, uno de los cuales incluso necesita de un tanque de oxígeno para respirar, y que hasta el momento cumplen su arresto en sus respectivos domicilios.

 

La intolerancia es una constante que se lee en las noticias diarias. Es como si ya no soportáramos estar uno al lado del otro, ni escuchar lo que el otro tiene que decir, ni saber lo que tiene que hacer, porque si acaso piensa o actúa diferente, es motivo de gran irritación. Quizá por ello estamos prefiriendo  refugiarnos tras una computadora y vivir una vida social en soledad (aunque parezca contradictorio) a través de Second Life o de las numerosas redes sociales.

 

Por ejemplo, hace unas semanas en Inglaterra una mujer fue arrojada a las vías del tren por dos hombres que estaban en la estación. ¿El motivo? La mujer tuvo la osadía de pedirles que apagaran sus cigarrillos porque está prohibido fumar en los andenes. La mujer sufrió daños menores y se salvó de morir electrocutada, pero los dos hombres cometieron un delito porque se les impuso una regla.

 

Pero los signos de intolerancia van más allá y se leen incluso en instituciones de estado, como el caso del Partido Nacional Checo que anunció que regalaba boletos de avión a los gitanos para que abandonaran el país y no regresaran sino hasta después del 2010. ¿La razón? Elecciones cercanas y una manifiesta xenofobia.

 

La prostitución no es un delito. De hecho en muy pocas legislaciones del mundo se le considera como tal, quizá partiendo de la base de que cada quién es libre de hacer con su cuerpo lo que quiera.

 

Lo que sí se considera delito, al menos en nuestro país, es el llamado lenocinio que en pocas palabras es el obtener lucro del “comercio carnal” que haga otra persona, lo que incluye el regentear o administrar casas de cita.

 

Pero también, y probablemente muy pocos lo sepan, el lenocinio es solicitar o inducir a alguien a “comerciar con su cuerpo”. Quizá no lo sabemos porque las autoridades no se encargan de sancionar estas actividades y como seres humanos solo reaccionamos ante la sanción.