Cuando leí esta nota me quedé profundamente impactada, no solo desde el punto de vista profesional, sino, sobretodo, como madre.

 

Resulta que en Inglaterra Sophie Waller, una niña de ocho años decidió que ya no abriría la boca y se murió de hambre. Trágico como se escucha y los hechos mismos, aunque pueden esclarecer un poco las cosas, no contribuyen en nada a hacer las cosas más claras para nadie. Menos para los padres de la niña.

 

Sophie tenía miedo a los dentistas. Pánico describiría mejor la situación, aunque ya no sé si era miedo, pánico o capricho. El caso es que debido a esta aversión a los dentistas, tuvo que ser hospitalizada para aplicarle anestesia general y así poder quitarle los dientes de leche que le quedaban. No se trataba tampoco de una operación mayor como la que sufrió un niño que conocí a quien le tuvieron que quitar tejido de las encías porque le seguían creciendo. Realmente se trataba de un procedimiento que se podía hacer en el consultorio en sucesivas citas. Pero como ahora insistimos en obviar el dolor por pequeño o cotidiano que sea, los padres y el dentista de la niña decidieron por la opción del hospital.

 

Ayer celebramos un año más de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, promulgada en 1917. Y como cada aniversario, no faltan los comentarios sobre este documento en donde no nada más se cuestionan los aspectos históricos que le dieron origen, sino también su validez actual tras las múltiples reformas que ha sufrido.

 

Históricamente nuestra Constitución nació en un momento muy difícil, tras el movimiento revolucionario. Es cierto que mucho nos cuestionamos los mexicanos respecto de la Revolución, que inició como tal y terminó siendo una sangrienta lucha de poder, como ha sido nuestra historia política, pero pese a ello, si nos damos el tiempo de leer los ideales del Poder Constituyente que le dio origen, es muy probable que también nos sintamos inflamados de ese espíritu patriótico que sueña con un México justo y libre.

 

 

“Diarios Testimoniales” nació en Alemania como un proyecto para llevar a los alemanes la historia del nacionalsocialismo de primera mano, mediante la reimpresión de los diarios desde que Adolfo Hitler fue nombrado Canciller en 1933 hasta la derrota en 1945.

 

Dichos diarios iban acompañados de un suplemento con el análisis y críticas de varios historiadores que ayudaban a comprender a los alemanes esa parte de su historia que también incluía el proyecto de publicar las reacciones de los grupos comunistas, socialistas y judíos, durante el pequeño espacio de tiempo que lograron ser publicados a partir de Hitler.

 

Esta serie de publicaciones fue editada la primera quincena de enero con la impresión de 300 mil ejemplares que pronto se agotaron. Tuvo el aval no solo de varios intelectuales e historiadores alemanes, sino también del público para quienes es importante conocer a fondo esta porción de la historia de su país.

En el 2006, las autoridades chinas efectuaron un estudio cuyos resultados revelan hasta hoy, y que arrojan el dato de que las mujeres chinas desean tener más hijos.

 

Como es conocido, en China, por ley, solo está permitido que las parejas tengan un solo hijo y en algunos lugares rurales permiten un segundo hijo cuando el primero ha nacido mujer.

 

Esta ley ha dado pie no solo a numerosos abortos, que allá son legales, sino también a un alto índice de abandono de bebés, sobretodo niñas, por aquellas madres que por principios morales no pueden abortar a sus hijos, pero que tampoco pueden hacer frente a las altas multas a que son condenados al tener un segundo hijo, ni a la discriminación laboral y social que enfrentan. Por eso muchas parejas europeas encuentran en China la manera de ser familia mediante la adopción de estos bebés.

 

 

Apenas en diciembre pasado, por iniciativa de Francia, 66 países solicitaron en la ONU la despenalización de la homosexualidad.

 

Parecería mentira que en esta época en que el mundo está a un segundo de distancia gracias a las tecnologías de la información, todavía existan países en donde ser homosexual sea un delito. Pero los hay.

 

Por ejemplo, el 8 de enero fueron condenados en Senegal, África, nueve hombres homosexuales por “actos indecentes y contra la naturaleza”, a cinco años de prisión, y además se les acusó de pertenecer a un grupo subversivo, es decir, una asociación con la misión de luchar contra el VIH y el SIDA. Esto en un continente donde los índices de SIDA son alarmantes.

 

En Senegal los homosexuales viven marginados de la sociedad y en fechas recientes han recrudecido su persecución. ¿La razón? Se trata de un país mayoritariamente musulmán que no acepta la homosexualidad, de ahí que se considere un delito.

En este blog, por alguna razón extraña que quizá apenas empiezo a vislumbrar, la eutanasia o suicidio asistido ha sido un tema recurrente.

 

Además de Debbie Purdy y de la clínica suiza Dignitas, se ha ido generando mucha más información sobre el tema y solo para dar un ejemplo en Gran Bretaña, a finales del año pasado, se suscitó una gran controversia tras la presentación en televisión del documental del suicidio asistido de un hombre con una enfermedad terminal.  Su viuda defendió la transmisión alegando que no se trataba de una intrusión a su intimidad, sino del deseo de su marido y de ella misma de hacer concientes a los demás sobre la importancia de vivir una vida digna y como tal de morir dignamente.

 

Quienes han tenido el privilegio de visitar El Cairo atestiguan que el acoso sexual en Egipto es un hecho cierto y cotidiano y que incluso como turistas es muy difícil no ser parte de las estadísticas.

 

Por ejemplo, a las mujeres se les pide que no usen playeras ni escotadas ni de manga corta, ni minifaldas, ni shorts, porque se despiertan los bajos instintos de los hombres que no se conforman con echar algún piropo, muchas veces vulgar, sino que el acoso llega hasta el manoseo de las mujeres.

 

Las cifras indican que el 98% de las extranjeras y el 83% de las egipcias han sufrido de acoso sexual. Se trata de cifras muy altas y alarmantes, cuyas causas se han atribuido a varios factores, desde que las propias mujeres que con su vestimenta y actitudes incitan a los hombres, hasta la opresión del gobierno egipcio y la incitación misógina en las mezquitas.

Esta semana la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos estableció que existe causa legal para demandar a las compañías tabacaleras por publicidad engañosa en cuanto a que han promocionado a los cigarrillos Light como menos nocivos que los cigarros “regulares” o rojos.

 

Resulta que según estudios científicos, se ha demostrado que fumar cigarros Light es igual de perjudicial ya que la gente suele inhalar más fuerte para sentir más sabor, además de fumar en mayor cantidad para satisfacer dosis diarias de nicotina. (Soy ex fumadora y de esto me di cuenta hace algunos años, sin necesidad de estudios científicos). Los demandantes alegan que las tabacaleras, como Philip Morris, creadora de la marca Marlboro, lo han sabido hace décadas.

 

Es decir, la Corte no aceptó que se pueda demandar por daños a la salud por haber fumado, ya que las tabacaleras en ese sentido están protegidas por leyes federales al establecer en sus etiquetas que fumar es dañino para la salud (creo que incluso la leyenda ya dice, al menos en México, “fumar mata”).

Ayer 10 de diciembre se cumplieron 60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, documento que aunque no es formalmente un tratado, se ha establecido como ley internacional en vista de la adhesión de los países miembros de ONU.

 

Se trata de un documento que nació tras la terminación de la II Guerra Mundial y horror del holocausto por lo que se consideró esencial definir estos derechos comunes a todos.

 

Pero la tarea no fue fácil ya que la visión de los países capitalistas era diferente de la de los comunistas, como también diferían los países que practican el Islam de los países Cristianos. Por ello se tuvo que partir de lo esencial y más básico como que es lo que nos hace ser personas y lo que necesitamos para tener esa dignidad.

 

Pero es cierto que pese a que estamos celebrando 60 años con manifestaciones de júbilo, falta mucho por hacerse en muchos lugares del mundo. Solo hay que mirar a Zimbawe para dolernos por los que están muriendo de cólera sin atención médica, o al Congo para ver la injusticia que hay con los niños soldados o a China donde la libertad de expresión es todavía una quimera.