Nunca he estado de acuerdo en que sea el gobierno quien se encargue de cuidarnos y creía que la mayoría de los mexicanos opinaban como yo, sobretodo cuando decían que el “paternalismo” priísta tenía que terminar.

 

Pero la realidad no está dando de frente y como hemos sido incapaces de asumirnos como un pueblo adulto, estamos dejando que el ala protectora de papá gobierno, del partido que sea, nos cobije y decida por nosotros en materia de seguridad, salud, educación, crecimiento económico, legalidad, impartición de justicia y demás temas trascendentales.

 

Por ejemplo, analicemos el tema de salud en el D.F. El gobierno asumió que debe cuidar que la gente no se emborrache y que tampoco maneje en dicho estado, y no solo por cuidar sus vidas, sino también porque las reparaciones de los daños en la vía pública son costosos, así como el brindar la atención médica de emergencia a quienes se accidentan.

 

Así, el pasado mes de febrero entró en vigor en el Distrito Federal la Ley de Establecimientos Mercantiles, en donde, entre muchas cosas, se regulan los centros nocturnos en cuanto a la venta y distribución de bebidas alcohólicas y a sus horarios de funcionamiento.

La adopción es una figura legal que existe desde la época del Derecho Romano, y que ha persistido a lo largo de los años porque cumple una función fundamental que es la de dar familia a una persona que por distintas razones lo necesita, y la de hacer familia a una pareja o a una persona.

Jurídicamente la adopción ha ido transformándose conforme las nuevas exigencias de la sociedad. Por ejemplo, hace años los vínculos de la adopción solo eran entre padres e hijo y ahora se amplían a toda la familia, abuelos, tíos, primos, etcétera, para equiparar en derechos y obligaciones a una familia adoptiva con cualquier familia biológica.

Y también, dada la globalización, han surgido figuras como la llamada adopción internacional, en donde encontramos que en unos continentes las tasas de natalidad son bajísimas con altos problemas de infertilidad, mientras que en otros, la natalidad es alta al igual que los problemas de violencia o pobreza.

Traigo todo esto a colación porque hay un grave problema que está emergiendo en relación con las adopciones internacionales, sobretodo de las realizadas por europeos con niños procedentes de países pobres de África, América Latina o Asia y se refiere a la ilegalidad de los procesos, en donde, ni los padres biológicos ni los padres adoptivos tienen responsabilidad sobre los hechos.

Paradójicamente la responsabilidad de estas ilegalidades es de las agencias legalmente autorizadas para trabajar a favor de los niños.

Y es que en un afán por liberar a los niños del sufrimiento que implica la pobreza de sus padres y que muchas veces los condena a ellos a seguir en la miseria, estas agencias tramitan las adopciones sin el pleno consentimiento de los padres biológicos.

Este caso está sucediendo en varios países, como en Nepal, en donde el gobierno ha descubierto que las agencias hacen que los padres firmen la cesión de la patria potestad de sus hijos, sin que ellos sepan que están firmando, ya que la gran mayoría no sabe ni siquiera leer.

La adopción es una enorme acto de amor de quienes entregan a sus hijos y de quienes lo reciben. O al menos eso debe, pero como este caso de Nepal, encontramos casos en donde la adopción la deciden terceras personas, por razones que pueden creer muy válidas, pero causan un serio perjuicio a los padres biológicos, a los adoptivos y sobretodo a los hijos.

Y no nada más se trata de pobreza o de ignorancia, sino que muchas veces se mezclan en estas decisiones asuntos ideológicos.

Por ejemplo, en Argentina se presentó un caso de una joven de 22 años que demandó a sus padres adoptivos y pidió su encarcelamiento cuando se enteró que fue dada en adopción tras la captura y asesinato de sus padres biológicos durante la dictadura militar y que ni siquiera se solicitó el consentimiento de los abuelos. Alguien en el gobierno decidió que ella iba a estar mejor con personas afines a la ideología estatal que con los opositores.

Su demanda me deja un mal sabor de boca, porque de primera instancia me parece como una rabieta de una niña malcriada que culpa de sus males a sus padres de crianza, pero la realidad es que las razones que tiene son muy poderosas porque en su caso, los padres adoptivos tuvieron conocimiento de que su madre biológica no había consentido en esa adopción.

Por estas causas, los diferentes gobiernos tratan de endurecer los procesos de adopción, para tener la seguridad plena de que la madre biológica entrega voluntariamente a su hijo. Pero con estas medidas también se desprotege a los niños, muchos de los cuales crecen en la orfandad, y se desmotiva el proceso legal, favoreciendo la trata de personas, que aún por razones humanitarias, se trata de un delito.

Y no vayamos ya más lejos. Ayer trascendió que Ilse Michelle, la niña “perdida” del albergue Casitas del Sur en el D.F., fue entregada en adopción a un alto funcionario gubernamental, mientras la abuela sigue buscando a su nieta. Porque la corrupción es otro factor a tomar en consideración.

Los gobiernos, legisladores y jueces deben poner en la balanza los derechos y obligaciones, los procesos, las leyes, los sentimientos, las razones humanitarias, la unicidad de las personas y el valor de la vida humana, para resolver esta problemática. Algo nada sencillo, que mientras se resuelve o intenta resolver, seguirá llevando por delante vidas de madres desesperadas buscando a sus hijos, de hijos a quienes le son vedados sus orígenes y de padres adoptivos que ponen la vida en su hijo sin saber que no tienen el pleno derecho para hacerlo.

 miabogadoenlinea.net

El obispo Richard Williamson fue declarado persona no grata por el gobierno de Argentina, quien le ha solicitado que abandone el país en diez días o de lo contrario será sometido a un proceso de expulsión.

 

Recapitulemos un poco sobre este caso. Se trata de un sacerdote británico seguidor de Marcel Lefebvre, sacerdote que fuera excomulgado por la Iglesia Católica durante el papado de Juan Pablo II, por considerar que sus enseñanzas se desviaban de la misma religión católica. Junto con el Cardenal Lefebvre fueron excomulgados sus seguidores.

 

Pues bien, en un intento por acercarse a los sectores más conservadores de la Iglesia Católica, el Papa actual, Benedicto XVI, quién también pertenece al sector conservador de la misma iglesia, levantó la excomunión a este obispo y otros sacerdotes más, generando polémica debido a las previas declaraciones de Williamson sobre el Holocausto.

 

Así, trascendieron declaraciones del clérigo a la televisión sueca en el sentido de que durante el Holocausto habían muerto unas 300 o 400 mil personas y no las seis millones que han sido oficialmente aceptadas y mencionó que las cámaras de gas solo existían para la desinfección, pero no como cámaras de muerte.

 

Cuando leí esta nota me quedé profundamente impactada, no solo desde el punto de vista profesional, sino, sobretodo, como madre.

 

Resulta que en Inglaterra Sophie Waller, una niña de ocho años decidió que ya no abriría la boca y se murió de hambre. Trágico como se escucha y los hechos mismos, aunque pueden esclarecer un poco las cosas, no contribuyen en nada a hacer las cosas más claras para nadie. Menos para los padres de la niña.

 

Sophie tenía miedo a los dentistas. Pánico describiría mejor la situación, aunque ya no sé si era miedo, pánico o capricho. El caso es que debido a esta aversión a los dentistas, tuvo que ser hospitalizada para aplicarle anestesia general y así poder quitarle los dientes de leche que le quedaban. No se trataba tampoco de una operación mayor como la que sufrió un niño que conocí a quien le tuvieron que quitar tejido de las encías porque le seguían creciendo. Realmente se trataba de un procedimiento que se podía hacer en el consultorio en sucesivas citas. Pero como ahora insistimos en obviar el dolor por pequeño o cotidiano que sea, los padres y el dentista de la niña decidieron por la opción del hospital.

 

Ayer celebramos un año más de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, promulgada en 1917. Y como cada aniversario, no faltan los comentarios sobre este documento en donde no nada más se cuestionan los aspectos históricos que le dieron origen, sino también su validez actual tras las múltiples reformas que ha sufrido.

 

Históricamente nuestra Constitución nació en un momento muy difícil, tras el movimiento revolucionario. Es cierto que mucho nos cuestionamos los mexicanos respecto de la Revolución, que inició como tal y terminó siendo una sangrienta lucha de poder, como ha sido nuestra historia política, pero pese a ello, si nos damos el tiempo de leer los ideales del Poder Constituyente que le dio origen, es muy probable que también nos sintamos inflamados de ese espíritu patriótico que sueña con un México justo y libre.

 

 

“Diarios Testimoniales” nació en Alemania como un proyecto para llevar a los alemanes la historia del nacionalsocialismo de primera mano, mediante la reimpresión de los diarios desde que Adolfo Hitler fue nombrado Canciller en 1933 hasta la derrota en 1945.

 

Dichos diarios iban acompañados de un suplemento con el análisis y críticas de varios historiadores que ayudaban a comprender a los alemanes esa parte de su historia que también incluía el proyecto de publicar las reacciones de los grupos comunistas, socialistas y judíos, durante el pequeño espacio de tiempo que lograron ser publicados a partir de Hitler.

 

Esta serie de publicaciones fue editada la primera quincena de enero con la impresión de 300 mil ejemplares que pronto se agotaron. Tuvo el aval no solo de varios intelectuales e historiadores alemanes, sino también del público para quienes es importante conocer a fondo esta porción de la historia de su país.

En el 2006, las autoridades chinas efectuaron un estudio cuyos resultados revelan hasta hoy, y que arrojan el dato de que las mujeres chinas desean tener más hijos.

 

Como es conocido, en China, por ley, solo está permitido que las parejas tengan un solo hijo y en algunos lugares rurales permiten un segundo hijo cuando el primero ha nacido mujer.

 

Esta ley ha dado pie no solo a numerosos abortos, que allá son legales, sino también a un alto índice de abandono de bebés, sobretodo niñas, por aquellas madres que por principios morales no pueden abortar a sus hijos, pero que tampoco pueden hacer frente a las altas multas a que son condenados al tener un segundo hijo, ni a la discriminación laboral y social que enfrentan. Por eso muchas parejas europeas encuentran en China la manera de ser familia mediante la adopción de estos bebés.

 

 

Apenas en diciembre pasado, por iniciativa de Francia, 66 países solicitaron en la ONU la despenalización de la homosexualidad.

 

Parecería mentira que en esta época en que el mundo está a un segundo de distancia gracias a las tecnologías de la información, todavía existan países en donde ser homosexual sea un delito. Pero los hay.

 

Por ejemplo, el 8 de enero fueron condenados en Senegal, África, nueve hombres homosexuales por “actos indecentes y contra la naturaleza”, a cinco años de prisión, y además se les acusó de pertenecer a un grupo subversivo, es decir, una asociación con la misión de luchar contra el VIH y el SIDA. Esto en un continente donde los índices de SIDA son alarmantes.

 

En Senegal los homosexuales viven marginados de la sociedad y en fechas recientes han recrudecido su persecución. ¿La razón? Se trata de un país mayoritariamente musulmán que no acepta la homosexualidad, de ahí que se considere un delito.

En este blog, por alguna razón extraña que quizá apenas empiezo a vislumbrar, la eutanasia o suicidio asistido ha sido un tema recurrente.

 

Además de Debbie Purdy y de la clínica suiza Dignitas, se ha ido generando mucha más información sobre el tema y solo para dar un ejemplo en Gran Bretaña, a finales del año pasado, se suscitó una gran controversia tras la presentación en televisión del documental del suicidio asistido de un hombre con una enfermedad terminal.  Su viuda defendió la transmisión alegando que no se trataba de una intrusión a su intimidad, sino del deseo de su marido y de ella misma de hacer concientes a los demás sobre la importancia de vivir una vida digna y como tal de morir dignamente.