En Argentina empiezan a conocer a un clásico mexicano reciente que con su ¿y yo por qué? elevan su protesta en una localidad de aquel país en donde aprobaron una disposición según la cual los padres de los menores de edad que se encuentren en la vía pública en estado de ebriedad serán multados.

¿Es justo? Si por justicia entendemos dar a cada quien lo que le corresponde, estrictamente no es justo porque el que está en estado de ebriedad no es la persona sancionada, pero habrá quienes contesten que los hijos son responsabilidad de los padres, y eso también es cierto…hasta cierto punto.

Es como cuando tenemos un animal (de los de cuatro patas y cola). Somos responsables de lo que haga de tal manera que si se el burro (el animal) patea al vecino, seremos responsables del pago de los gastos médicos por las heridas que sufra el vecino. Pero eso aplica porque se trata de un animal que es un bien, es decir, una cosa que aunque se mueve no tiene ni inteligencia ni voluntad y por lo tanto tampoco tiene capacidad de ejercicio.

 

Tratándose de los hijos sucede lo mismo: mientras son menores de edad no tienen capacidad de ejercicio y por ello somos responsables como padres. Pero a diferencia de los animales los hijos son personas con inteligencia y voluntad, aspectos que debemos educar, y que toman sus propias decisiones, algunas de las cuales pueden no ser las correctas. Pero al ser libres de sus actos, no podemos ser responsables de ellos a tal grado de pagar personalmente por sus faltas. Es como cuando una madre dice que desearía vivir en carne propia las penas y dolores  de sus hijos lo cual es físicamente imposible.

¿Multando a los padres los hijos borrachos van a dejar de beber? Los padres, tras pagar la multa podrán enojarse con los hijos, descontarles el importe de la multa de sus “domingos”, castigarlos un mes sin salir o llevarlos a reuniones de AA ¿Dejarán los hijos de beber? No creo que sea imposible, pero si será muy difícil.

El problema del alcoholismo entre los jóvenes es muy grave y tiene muchos factores como la descomposición social, la desintegración familiar y la falta de aplicación de las leyes que sancionan a quienes venden alcohol a los menores o a quienes les dan una copita para pasar un rato agradable en una fiesta.

¿Cómo solucionar el alcoholismo entre los niños y jóvenes? ¿Se trata de imponer un régimen estricto de controles de alcoholímetros en las calles y las escuelas? ¿De multar a los padres? ¿De prohibir las bebidas alcohólicas? ¿De implementar toques de queda? ¿De hacer leyes más estrictas contra los antros o tiendas que les vendan alcohol? ¿De llegar al grado de quitar a los padres la custodia de los hijos que reiteradamente beban o que ocasionen accidentes graves?

¿Qué será lo justo y lo más efectivo?