La filosofía china dice que cada crisis es una oportunidad. Honestamente nunca había entendido muy bien a que se refería este pensamiento porque una crisis es una crisis y muchas veces pueden llegar a ser catastróficas. ¿De dónde sale la oportunidad? Pero ahora que volteo a ver a México, empiezo a entender porque una crisis es una oportunidad.

 

Es innegable que México está en crisis y la epidemia por Influenza porcina, ahora llamada Influenza Humana, lo confirma. No lo califiquemos como "lo que nos faltaba", como fatalistamente solemos contestar los mexicanos que tendemos a ser muy negativos, sino como una circunstancia más que se une a la inseguridad, a la violencia, a la crisis financiera, a la crisis de las instituciones y a la falta de credibilidad en nosotros mismos.

 

Con la Influenza, México enfrenta tres problemas a futuro: la crisis financiera, que poco importa si vino de afuera y se juntó con la de adentro, porque se trata de un hecho que se va a ver agravado; la crisis de imagen, porque México está bajo la lupa del mundo y si ya nos han catalogado como un país violento e inseguro, se le añade la percepción de ser poco higiénico; y, la crisis de credibilidad en nuestras instituciones políticas, gubernamentales, religiosas y hasta familiares y por tanto en nosotros mismos.

 

Esta crisis generalizada nos pone al borde del precipicio por lo que es un momento clave en la historia de los mexicanos. Estamos en un momento decisivo en el que podemos optar por dejar que las cosas sigan su curso, sin intervenir, sin participar, como si se tratara de un sino fatal y así dejar que se hunda el barco, o podemos enfrentar el reto que plantea un cambio que nos va a exigir reinventarnos.

 

Nos vamos a tener que reinventar hacia el exterior para que el mundo vea las maravillas naturales e históricas de México y para que sepan que es una magnífica idea visitar e invertir en México porque somos una sociedad que mira hacia delante. Porque siempre hemos sabido que un gran capital que tenemos es el turismo, que nos puede generar tanto como el petróleo, pero siempre nos hemos quedado en el límite y hemos dejado que otros países, con menos potencial turístico que nosotros, nos ganen la partida. Quizá llegó el momento de dar ese paso extra, arriesgar y colocarnos en la lista de los principales destinos a visitar, porque el potencial lo tenemos.

 

Nos vamos a tener que reinventar hacia adentro para renovar las instituciones o, en su caso, crear nuevas. Es momento de llevar a cabo todas esas ideas que sabemos que pueden funcionar pero que nadie ha intentado poner en práctica porque son difíciles y pueden llegar a ser impopulares. Por ejemplo, siempre hemos oído que parte de la solución a los problemas del DF es implementar horarios escalonados y la descentralización de las instituciones federales y con la crisis de salud por la Influenza ya se están empezando a implementar algunas medidas lo que nos indica que hay cosas que no podemos postergar más.

 

Y nos vamos a tener que reinventar en lo personal cada uno de nosotros, para dejar de ser fatalistas, para dejar la pasividad y empezar a actuar decididamente sin esperar que el gobierno resuelva o un candidato prometa, para cambiar esos hábitos que sabemos negativos como la impuntualidad, la postergación de planes, la desidia y el individualismo, para dejar de pelearnos unos contra otros y ser tolerantes y para empezar a educarnos, a informarnos y a cultivarnos.

 

No se trata de retórica. Es lo que debemos hacer. Pero ¿en México estamos listos para afrontar el cambio?