Lo planteo porque esta semana me enteré que el gobierno belga bloqueó una página de Internet llamada detengamos el abuso infantil, porque en ella se contenían los datos de personas convictas por abusar sexualmente de niños.

De acuerdo con las leyes belgas, este sitio es ilegal por violar el derecho a la intimidad y privacidad de los que han cometido el delito. Se explica porque un principio básico de derecho nos dice que si una persona ya fue juzgada y condenada por un delito, no se le puede seguir persiguiendo ni juzgando por ese mismo delito.

Desde el punto de vista de la lógica jurídica es muy razonable que a nadie se le niegue seguir adelante con su vida, impidiéndole, por ejemplo, tener un trabajo o vivir en cierto lugar, por una falta que cometió y que, según los términos jurídicos, ya reparó.

Pero entre la lógica jurídica y las leyes se meten las emociones humanas que nos hacen preguntarnos sobre los derechos de las posibles futuras víctimas de esa persona en caso de que reincida.

Y al otro extremo al caso belga, encontramos en los Estados Unidos la Ley Megan según la cual quienes han cometido delitos sexuales, sobretodo contra menores, son catalogados como tal por el estado y esos antecedentes se pueden exponer, bajo ciertas circunstancias, a la sociedad.

¿Es una ley justa? Tienes sus matices. Por ejemplo una niña de 14 años fue acusada de pornografía infantil por haber colocado fotos de ella desnuda en distintas redes sociales y si hubiera sido encontrada culpable, además de purgar tiempo en prisión, hubiera sido catalogada como delincuente sexual en el registro estatal.

En este caso, hasta la madre de Megan, impulsora de la mencionada ley, se declaró estupefacta por los hechos porque para ella la niña no era delincuente sino víctima de la sociedad y debía recibir ayuda psicológica.

Los cargos se retiraron, pero en estricto sentido, la niña cometió un acto de pornografía infantil que es un crimen sexual. Pero por su edad ni siquiera se le considera con capacidad legal para hacerse cargo de las consecuencias de sus acciones.

Veamos las cosas desde otro punto de vista porque al menos en apariencia y percepción, no todos los delitos contra menores son iguales. No es lo mismo el tocamiento que haga un hombre de 54 años a una niña de 7, que el acto sexual entre una niña de 15 y un hombre de 19. El primero lo calificamos de crimen y el segundo de un “temprano despertar sexual” o hasta de amor.

Y sin embargo, los dos sujetos mayores de edad cometen un delito, uno se llama abuso sexual y se castiga con hasta 4 años de cárcel (muy poco comparado con el daño que causa) y el otro estupro y se puede “resarcir el daño” si la pareja contrae matrimonio.

Pensemos por un minuto en el segundo caso en donde el joven de 19 queda clasificado como delincuente sexual y su nombre se transmite por la red junto con su fotografía, al lado de cientos de nombres y caras que no explican circunstancias y solo se sabe que cometió un crimen sexual. ¿Sería justo o las leyes belgas apenas hicieron bien bloqueando la web que mencionamos al principio?

La vida se nos plantea de colores, pero es imposible que se legisle cada caso en particular y por ello se tiene que tomar una decisión de manera general. Así que te pregunto ¿qué crees más justo, la Ley Megan o la posición belga?