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Categoría: Bárbara Amaro
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Esta semana la prensa reportó el fallecimiento de la tía de la actriz estadounidense Angelina Jolie, víctima del cáncer de seno. ¿Quién era la tía de Angelina Jolie? ¿Qué hizo la tía de Angelina Jolie? Antes de su muerte poco o nada se sabía de ella y, sin embargo, su fallecimiento fue una noticia mundial.

 

Dos semana antes la noticia mundial fue Angelina Jolie y su editorial publicado en el diario The New York Times, en el que describió la decisión que tomó por probabilidades de padecer cáncer de hacerse una mastectomía doble y los procedimientos quirúrgicos a que se sometió primero para quitar el tejido mamario y luego reconstruir ambos senos.

 

La actriz, embajadora de buena voluntad de la ONU, compartió esta íntima decisión con el mundo, para alertar a las mujeres sobre los riesgos del cáncer de seno y de ovario. Y vaya que alertó a las mujeres porque después de la noticia en varios países del mundo las mujeres pedían a los gobiernos que se les hiciera el examen genético para ver sus probabilidades de enfermar de cáncer de seno o de ovarios.

 

Esas probabilidades son arrojadas tras el examen de dos genes, el BRCA1 y el BRCA2, de manera que si han mutado aumentan las probabilidades de cáncer de seno y de ovario.

 

Estos genes fueron “descubiertos” por el laboratorio Myriad Genetics, quien patentó la prueba de los genes para leer las probabilidades de que una mujer padezca en el futuro la enfermedad y que, de acuerdo con The New York Times, cobra unos $4,000 dólares por realizar las pruebas.

 

Casualmente, si es que hay casualidades, la legalidad de estas patentes está siendo revisada en la Suprema Corte de los Estados Unidos, pues grupos de médicos, pacientes y organizaciones de salud han reclamado que una empresa tenga derechos exclusivos para analizar una parte del cuerpo humano, lo que a su juicio no solo retrasa el avance médico, sino el derecho que cada uno de nosotros tiene de obtener su información genética.

 

Los avances genéticos han ido más allá de los genes BRCA1 y BRCA2 y ya es posible analizar muchos más genes, pero el derecho de conocer la información genética conforme a estos avances es uno que hasta el momento solo le pertenece a quienes pueden pagar por él, es decir, a un puñado de la población mundial.

 

Y sin embargo, con toda la ola de publicidad a los exámenes de los genes BRCA que se ha generado en torno de Angelina Jolie, mujeres, médicos y asociaciones en el mundo están pidiendo a sus gobiernos que se incluya en el derecho a la salud el derecho a la información genética y que los sistemas de salud gubernamentales realicen estas pruebas a las mujeres afiliadas.

 

Y ya entrados en gastos, si las pruebas arrojan altas posibilidades de padecer cáncer de seno, que se apruebe la realización de las mastectomías preventivas, con su consecuente cirugía reconstructiva.

 

Mientras la comunidad médica debate la efectividad de las cirugías preventivas, la comunidad jurídica tendrá que debatir si el mapeo genético y las cirugías preventivas se incluyen en el derecho a la salud, si los sistemas de seguridad social de los estados están obligados a incluirlos como parte de sus prestaciones y si es así, cómo deben ser incluidos dado su elevado costo y cuestionada efectividad. El tema, gracias al patrocinio de Angelina Jolie, está sobre la mesa.

 

Lo que nos deja una última reflexión, muy personal, muy íntima: dada la difusión mediática del caso, ¿no está siendo manipulada, una vez más, nuestra forma de pensar? 

 

B.

 

www.miabogadoenlinea.net