En el Reino de Arabia Saudita, un grupo de clérigos ortodoxos solicitó al Ministro de Información, nombrado por el rey Abadalá bin Abdelaziz, monarca absoluto del país, que prohíba la aparición de mujeres en los medios de comunicación, sea televisión, radio, periódicos o revistas, así como que cese la transmisión de música en televisión.

 

Arabia Saudita es un país teocrático en donde se están enfrentando grupos ortodoxos y moderados en términos de la religión, y aunque los moderados no consideran adecuado tampoco que las mujeres muestren sus rostros públicamente, han permitido que aparezcan en los medios de comunicación, incluso conduciendo entrevistas a hombres.

 

Los ortodoxos, por su parte, consideran que las mujeres no deben aparecer en lugares públicos sin estar acompañadas por sus esposos o padres y que no deben exhibirse en medios de comunicación, aunque permanezcan completamente cubiertas con sus abayas (capas largas negras) y sus velos llamados niqab. Asimismo consideran que la música viola los principios religiosos.

 

En los países musulmanes, debido a la aplicación estricta de la ley, las mujeres son segregadas y hay una marcada preferencia por los hombres.

 

 

En Egipto, otro país en donde las mujeres sufren de esta desigualdad, algunas mujeres de clase media y alta han encontrado en Internet una manera de desahogar sus frustraciones y de exponer estas desigualdades e injusticias.

 

Así se encuentran diversos blogs en donde se expone la injusticia que supone el que una mujer no pueda ir de peregrinación sin estar acompañada de un familiar varón o la obsesión con la virginidad de las mujeres o el agobio que supone ser acosada sexualmente de manera constante.

 

Los blogs han evolucionado también a la transmisión de podcast que pueden escapar de la censura gubernamental y a los que cada día se suman más mujeres que reclaman la protección de sus derechos.

 

Y es que la preferencia de la ley musulmana por el hombre se hace evidente sobretodo en conflictos del orden familiar. Existe el caso reciente de una mujer británica casada con un egipcio, con residencia en Dubai, uno de los siete Emiratos Árabes Unidos, vecinos de Arabia Saudita, y que fue acusada por su marido de infidelidad tras la cual él obtuvo la custodia de sus hijos.

 

La mujer fue condenada a la cárcel, seis meses de prisión por la infidelidad y tras apelar la sentencia su condena fue reducida a tres meses que concluirán el próximo mes de abril tras lo cual será deportada a su país.

 

Ella ha negado en todo momento haber sido infiel, pero la verdad legal aceptada por los tribunales fue dicha infidelidad y de acuerdo con las leyes musulmanas la custodia de los niños pasa irremediablemente al padre.

 

La madre ya no tiene acción legal para recuperar a sus hijos, por los que se prevé que al ser deportada pasarán varios años sin que pueda tener contacto con sus hijos, hasta que ellos cumplan la mayoría de edad y puedan decidir la convivencia con la madre.

 

Estas desigualdades, vistos por nosotros, son injustas. Pero en aquellos países es la ley y por tanto es legal, y hasta podrán considerar que es justo por la creencia de que el hombre y la mujer no son iguales en derechos. Y contra ello, ¿qué defensa existe?