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Categoría: Bárbara Amaro
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El Museo de la Policía de Dinamarca, ubicado en Copenhagen, tuvo que dar por terminada de manera anticipada la exhibición titulada Mujeres Asesinadas, Memorial, debido a la crítica de los medios de comunicación, de la sociedad y hasta de políticos.

 

La exhibición constaba de doce retratos, cada uno de una mujer asesinada bajo diferentes circunstancias, y tenía la intención de recordar a las víctimas de delitos que en su momento conmocionaron a la sociedad.

 

Los primeros en manifestar su inconformidad con la exhibición fueron los familiares de las víctimas, quienes acusaron al curador del museo, Frederik Strand, y a la artista, Birgitte Skallgard, de no haber solicitado su autorización para elaborar los retratos y exhibirlos en un museo.

 

Entre las muchas voces que se unieron a los familiares y a las críticas contra el museo estuvo la de la asesora legal de un partido político quien dijo que hubiera sido prudente haber consultado con los familiares de las víctimas la exhibición de los retratos porque se trata de un tema sensible. Otro parlamentario que opinó dijo que muchos de los crímenes todavía son recordados, por lo que el momento para hacer la exhibición no era el adecuado. Voces que, sin embargo, no fundamentaron la obligación legal de pedir autorización a los familiares y que solo siguieron la tendencia de la sociedad.

 

El curador del museo defendió la decisión de la exhibición señalando que estaban en su derecho de presentar la muestra y que haber solicitado primero autorización de los familiares habría atentado contra su libertad de expresión. Añadió que la exhibición no pretendía ser mórbida sino respetuosa, recordando a las mujeres que habían sido las víctimas de brutales ataques.

 

Y en efecto, la muestra era de retratos de estas mujeres como la artista imaginaba a cada una de ellas, sin sangre, balas, cuchillos ni lágrimas. El recuerdo de una víctima de la violencia contra las mujeres.

 

Pero las críticas pudieron más que el derecho de la artista de manifestar sus sentimientos y del museo de mostrar la exhibición y recordar las vidas truncadas por el delito, y la exhibición fue cerrada anticipadamente.

 

Parece contradictorio que un época como la que vivimos, en donde tan poco control se tiene sobre las imágenes de cada uno de nosotros, se termine tratando de retener el control sobre expresiones artísticas que al no ser degradantes ni falsas ni humillantes, y ser la visión del artista, no violan el derecho a la imagen y quedan protegidas por el derecho a la libre expresión.

 

B.