La Comisión de Comunicaciones de Kenia emitió una normativa por la cual los partidos políticos tienen prohibido enviar a los ciudadanos mensajes de odio durante las próximas elecciones presidenciales.

 

Una disposición muy necesaria después del sangriento conflicto postelectoral de 2007 y del que algunos analistas señalan que los mensajes con textos de odio enviados por celular fueron un importante factor en la generación del conflicto.

 

Dos temas muy interesantes surgen de esta noticia. Por un lado el papel que los medios de comunicación actuales juegan en los procesos electorales en el mundo, y el otro, la sintomática intolerancia mundial.

 

Respecto del primero, Kenia no es el único país que se ha enfrentado a la parte negativa que en los procesos juegan los medios de comunicación electrónicos. En Brasil los diferentes partidos políticos han estado haciendo trabajar horas extras a los tribunales para que ordenen retirar tal o cual video que ridiculiza a algún candidato, o tal o cual liga a información que tiene la finalidad de dejar mal parado a un candidato, atrayendo los votos indecisos hacia el otro. Por estos pleitos electorales, el director general de Google en ese país fue arrestado acusado de desacato después de que no se retiraran en YouTube dos videos considerados calumniosos de un candidato.

 

El cúmulo de información hoy en día es tan excesivo que estar detrás de cada vídeo, frase o publicación que se hace en la red es una labor titánica por lo que los gobiernos tendrán que empezar a considerar un cambio de legislación en materia de propaganda electoral para encontrar una solución adecuada en el camino entre dejar que fluya la información libremente y sancionar comentarios en Internet previo a las elecciones, como lo hizo el año pasado Tailandia donde se tipificó como delito electoral cualquier comentario a favor o en contra de algún candidato o partido político expresado el día de las elecciones en Internet, en sitios web o cualquier red social, castigado con hasta seis meses de prisión y una multa de hasta $330 dólares.

 

Este flujo de información nos lleva al segundo tema sobre la mayor intolerancia que parece estar percibiéndose en el mundo, en este caso una intolerancia política que llega al odio y muchas veces a la incitación a la violencia.

 

México no es ajeno a la intolerancia, lo hemos vivido desde hace varias campañas electorales presidenciales en donde los insultos de unos y otros han ido y venido y que a medida que hay mayor acceso a medios electrónicos han ido in crescendo. Afortunadamente en nuestro caso, a diferencia de Kenia, este odio no ha desencadenado en un masivo brote de violencia.

 

La intolerancia política se trata de un fenómeno que es apreciable en varios países como en los Estados Unidos, donde el fenómeno ha llamado la atención de varios analistas que se preguntan cuándo los estadounidenses empezaron a odiarse por razones políticas.

 

Hay voces que opinan que lo que estamos viviendo nunca antes se había visto. Es claro, previo al Internet el intercambio de información no era ni tan abundante ni tan fluido, pero también cabe la posibilidad de que no se trate de un fenómeno nuevo y que la intolerancia haya existido siempre, como algo inherente al ser humano, solo que ahora es más visible por la fluidez de la información. Y si es así, ninguna ley que limite el acceso a medios electrónicos puede acabar o reducir el odio y la intolerancia. Eso depende de cada uno de nosotros.

 

 

B.