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Categoría: Bárbara Amaro
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El pasado fin de semana Todd Akin, el candidato republicano para el Senado por el estado de Missouri en Estados Unidos, defendiendo su punto de vista en contra del aborto declaró que en una violación “legítima” las posibilidades de un embarazo son casi nulas pues el cuerpo de la mujer tiene mecanismos para “cerrarse”.

 

Se trata de una declaración que causó el rechazo de varios sectores de la sociedad e incluso del candidato republicano a la presidencia quien se deslindó del punto de vista de Akin, pero el hecho de que haya sido expresada significa que en algunos sectores sigue prevaleciendo la idea medieval de que para que exista la concepción el consentimiento de la mujer en la relación sexual es imprescindible.

 

De acuerdo con Vanessa Heggie, de The Guardian, en la antigüedad la existencia de un embarazo refutaba la acusación de una violación como se puede leer en un texto legal del siglo XIII que formaba parte del derecho inglés y en el cual se establece que sin consentimiento la concepción es materialmente imposible.

 

Este argumento legal siguió siendo vigente varios siglos y todavía en 1814 se leía en un texto de Samuel Farr sobre los Elementos Médicos de la Jurisprudencia que sin excitación de la mujer durante la relación sexual las probabilidades de un embarazo eran mínimas por lo que en casos de violaciones absolutas el embarazo no podía ser una consecuencia.

 

Estas creencias derivaban de la idea biológica de que los órganos sexuales femeninos eran iguales a los de los hombres, pero inversos por lo que la excitación y el orgasmo eran necesarios para que “la semilla” femenina se generara.

 

Todd Akin expuso esta teoría medieval, hoy refutada por la biología, para exponer porque el aborto no puede ser consentidos bajo ninguna circunstancia, queriendo decir que  si la mujer fue violentada las posibilidades de un embarazo son inexistentes, lo que también puede significar que si derivado de la violación hay un embarazo, la mujer tuvo que haber consentido en la relación y además tuvo que haberla disfrutado aunque sea un poco.

 

Desafortunadamente en todos los países del mundo hay violaciones, pero quizá el ejemplo que pueda resultar más significativo por su contundencia está en países como Ruanda, Sudán o la República Democrática del Congo, por mencionar algunos, donde una de las muchas maneras en que se ha torturado a la población es mediante violaciones masivas, de las cuales han nacido y siguen naciendo muchos niños. Niños que no fueron concebidos por un acto de amor sino por un acto de terror derivado de la cobardía de un hombre que solo se siente fuerte con un arma en la mano. Se trata de generaciones completas de hombres y mujeres que desde muy pequeños han tenido que reconciliarse con la vida y aceptar su origen en el odio y la violencia. Seguramente Akin, imbuido en su pequeño mundo, desconoce estas realidades porque de conocerlas no habría podido salir de su boca una declaración que humilla a los hijos que han nacido de estas violaciones y que pone en tela de juicio la credibilidad de todas las mujeres que habiendo sufrido la peor vejación que se puede cometer, han sabido salir adelante.

 

Aunque por motivos políticos Akin se ha disculpado y ha declarado que estaba en error, existe un porcentaje de la población conservadora de su estado que no rechaza su declaración porque piensa igual. Y me pregunto, entre Akin y los talibanes que para “reparar el daño al honor” que ha ocasionado una mujer violada, exigen que se case con su agresor, ¿qué diferencia hay en su concepto sobre la mujer?

 

 

B.

 

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