Estamos empezando la segunda semana de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Natación, clavados, gimnasia, ciclismo, atletismo. En fin hemos sido testigos de lo que la disciplina y el esfuerzo pueden lograr y hasta donde se puede forzar al cuerpo humano.

 

Y como cada cuatro años hemos podido evaluar la delegación de los atletas mexicanos y con su desempeño saber y conocer como está el deporte en México en relación con los países del Mundo.

 

También, como cada cuatro años, hemos escuchado cómo muchos de ellos han perdido “como siempre” o cómo “hemos ganado medallas” en clavados y tiro con arco, como si cual comercial de televisión todo México se levantara en las madrugadas con cada atleta para entrenar largas horas, seis días a la semana, llorando lágrimas de cansancio y muchas veces de frustración, padeciendo para obtener recursos que les permitan seguir su sueño deportivo en un país donde el deporte solo es importante cada cuatro años para hincharnos el corazón de orgullo durante los dos minutos que suena el Himno Nacional en un estadio.

 

Muchos mexicanos tenemos la idea de que la delegación de deportistas que asisten a las Olimpíadas y demás eventos deportivos lo hace a nuestra costa, con el dinero de nuestros impuestos, y si bien es cierto que parte del presupuesto se destina para fomentar el deporte, eso no significa que los atletas se sostengan exclusivamente de dinero del gobierno. Preguntemos a muchos de ellos cuánto les ha costado no solo en esfuerzo sino en dinero el lugar que se han ganado en las Olimpíadas.

 

Practicar deporte en México es un derecho humano consagrado en el artículo 4° que en su último párrafo establece que toda persona tiene derecho a la cultura física y a la práctica del deporte. Es un derecho como tener agua potable, vivienda digna, salud y alimentación por mencionar algunos y por eso el mencionado artículo dispone que “corresponde al Estado su promoción, fomento y estímulo conforme a las leyes en la materia”.

 

La ley en la materia es la Ley General de Cultura Física y Deporte, en la que se establece el Sistema Nacional de Cultura Física y Deporte, que se compone de varias instituciones privadas, como la Confederación Deportiva Mexicana, AC, y el Comité Olímpico Mexicano, AC, y de instituciones públicas como la CONADE, Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, y los diversos órganos estatales, del Distrito Federal y municipales de cultura física y deporte. Este Sistema Nacional de Cultura Física y Deporte tiene como objetivo generar las acciones, financiamientos y programas necesarios para la coordinación, fomento, ejecución, apoyo, promoción, difusión y desarrollo de la cultura física y el deporte, así como el óptimo aprovechamiento de los recursos humanos, financieros y materiales.

 

El artículo 29 de esta ley establece como atribución de la CONADE, establecer los lineamientos para la participación de los deportistas en cualquier clase de competiciones nacionales e internacionales, sin contravenir lo dispuesto por las reglas internacionales y dispone que tratándose de las competiciones internacionales se considerará la opinión del Comité Olímpico Mexicano.

 

Así, México está representado en las Olimpíadas por atletas que se han logrado clasificar por su esfuerzo y disciplina personal conforme a las reglas de cada una de las federaciones deportivas. Van respaldados por un organismo privado, la Asociación Civil denominada Comité Olímpico Mexicano, y con apoyo del estado mexicano y de nuestros impuestos, pero el sueño es personal porque el esfuerzo ha sido personal. Porque si de desquitar impuestos se tratara, cada niño que va a una escuela de gobierno tendría que ser de excelencia porque su educación nos cuesta a todos, y cada enfermo que pisa una institución de salud pública tendría la obligación de sanar lo antes posible y cada uno de nosotros tendría que respetar las leyes porque mantener a los legisladores nos cuesta a todos.

 

Y si, viéndolo bien, son obligaciones que atletas, estudiantes y mexicanos en general tenemos, pero parece que solo nos gusta exigir que esas obligaciones sean cumplidas con medallas de oro a los atletas y a los que representan a México internacionalmente.

 

 

B.