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Categoría: Bárbara Amaro
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No hay plazo que no se cumpla y para bien o para mal ya empezaron las campañas políticas.

 

No soy positiva al respecto y creo que ya sé lo que viene: descalificaciones, burlas, insultos, pocas propuestas reales,  guerra sucia, calles bloqueadas con seguidores agitando banderas, medios parcializados hacia uno u otro candidato, más guerra sucia, afiches, espectaculares, papeles, suciedad en las calles, más descalificaciones, intolerancia, división, encono, saturación en los medios de anuncios de los partidos y del IFE, más guerra sucia y más división entre los mexicanos.

 

Entre los ciudadanos, la plática rompehielos de las reuniones sociales será el clima político, el “por quien vas a votar, como se te ocurre, no ves que es un/a inepto/a”, para concluir que todos vamos a votar por el menos malo, aunque ese menos malo sea para unos uno y para otros otro.

 

Pasada la elección, con un México hecho pedazos por la división y el encono, llegará ese menos malo con una enorme sonrisa de satisfacción a hablar de la reconciliación nacional, a la necesidad de trabajar juntos como nación para lograr el México que todos queremos.

 

Los que votaron por ese menos malo estarán esperanzados a que las cosas cambien y los que no votaron por ese menos malo estarán esperando el más mínimo error para descalificarlo y alegrarse porque tenían razón y es un/a inepto/a y al país se lo está llevando la …., aunque todos vayamos sin escalas al mismo lugar.

 

Es una historia que ya hemos vivido y que no pinta para ser diferente particularmente porque nosotros, los mexicanos, no hemos cambiado. Seguimos esperando que llegue el salvador de la patria, “papá gobierno”, a remediar todos nuestros males, a quitarnos todos los lastres que llevamos encima que no nos dejan ser como los coreanos del sur, los japoneses, los alemanes o ya de perdida como los gringos, todos ellos con sus ciudades tan bonitas, limpias y organizadas, y mientras nos quejamos amargamente de la mala suerte por el mal gobierno que no hacen nada por remediar nuestra caótica vida, seguimos tirando basura, afeando las calles anunciando todo y nada en cartulinas fosforescentes, estacionados en doble fila con el radio a todo volumen, pasando la luz en rojo y esto solo por mencionar lo cotidiano.

 

Esto no significa que “el gobierno” no tenga responsabilidad, pero si seguimos esperando a que buenamente hagan todo, hasta lo que no les toca, solo significa que seguiremos en donde estamos y en donde hemos estado hace años: estancados.

 

Así que si queremos que alguien llegue a liderarnos al México que todos queremos, un México de progreso y paz, tenemos que empezar a cambiar nosotros mismos construyendo en el día a día ese México, algo que, temo, no muchos están dispuestos a hacer.

 

B.

 

 

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