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Categoría: Bárbara Amaro
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Hace unos días leí en Facebook un letrero, en color azul, que decía palabras más, palabras menos, que quien votara por el PRI era pendejo. Lamento usar esa palabra, pero es la palabra con que estamos llamando a todo el que no está de acuerdo con las opiniones propias: Si eres del PAN, eres pendejo, si votas por el PRD eres pendejo, si le vas al América eres pendejo, si le vas a los Steelers, también lo eres.

 

No lo podemos negar, somos apasionados, pero esa pasión nos hace manipulables y los partidos políticos lo saben y por eso las campañas electorales no han sido en los últimos años ni propositivas ni motivadoras, sino una sarta de insultos en donde unos a otros se denigran y nos llevan a denigrarnos.

 

Campañas en que nos entrometemos para hacerlas propias y agredir al que no está de acuerdo con mi punto de vista, y llamar nombres al que opina diferente, y agarrarme la cabeza con las dos manos, mortificada porque no entiendo como este “pueblo ignorante” puede votar por un candidato que no es el mío y me arrogo la misión de crear “conciencia” en los demás, porque yo sí soy culta, inteligente, racional y sobretodo conciente, poseedora de la verdad absoluta sobre la política mexicana y el devenir de nuestra nación.

 

Llegamos a perder de vista que nuestras necesidades no son necesariamente las mismas que las de los campesinos o que los indígenas, o que los estados del norte o los del sur, y nos olvidamos completamente que la democracia implica esas múltiples necesidades y puntos de vista y que por eso es un sistema de mayoría.

 

Nos quejamos de la democracia en México, de que los partidos políticos están muy mal, de que los candidatos no ofrecen nada, de que son empaques vacíos, de que hay que votar por el menos malo. Pero la responsabilidad real de esta lamentable situación es de cada uno de nosotros, porque mientras no toleremos opiniones diferentes, los gobernantes serán intolerantes; mientras no respetemos la opinión ajena la nuestra no será respetada; mientras vivamos esparciendo rumores viviremos en la ignorancia y mientras no estemos ofreciendo algo real a México, nadie va a ofrecerle nada. Los candidatos no pueden ser mejores que nosotros, solo son nuestro reflejo.

 

Opino que estas campañas que nos dividen como mexicanos, hacen más difícil gobernar. Que por el encono que siembran los candidatos, la mitad de las ideas cuando son gobernantes no pasan los filtros sociales. Que buena parte del estancamiento económico, social y hasta cultural que llevamos arrastrando desde hace varios años se debe a la campaña sucia que durante unos meses generó que más de la mitad de la población viera al triunfador con un gran recelo y hasta con odio. Que una vez en el puesto no les fue tan fácil, como creían, lograr una reconciliación por la división que ellos mismos provocaron. Que llegan agotados al final de sus períodos porque no es nada fácil tratar de llevar un carro en donde solo unos pocos ayudan mientras otros se sientan a ser empujados y otros corren para el lado contrario.

 

El 2012 nos ofrece la maravillosa oportunidad de enfrentar el proceso electoral de manera madura, con debates sobre las propuestas económicas, políticas y sociales, intercambiando opiniones sobre los programas propuestos, cuestionando las propuestas y escuchando las respuestas. Porque si cambiamos nosotros nuestra aproximación a la política, es seguro que en el futuro tendremos mejores candidatos, mejores opciones y mejores gobernantes.

 

Mientras sigamos en las luchas de lodo, los vencedores seguirán saliendo muy embarrados.

 

B.

 

 

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