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Categoría: Bárbara Amaro
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En Hong Kong una clínica de fertilidad admitió haber cometido un grave error al haber implantado dos embriones en el vientre de la mujer equivocada.

 

La autoridad gubernamental que regula la materia, el Consejo de Tecnología en Reproducción Humana investigó a la clínica, llamada Victory ART Laboratory, y concluyó que no hay motivo para proceder legalmente en contra de la misma porque el error fue humano y no sistemático y se debió a la negligencia de un técnico que no revisó la etiqueta con el nombre de la propietaria de los embriones y contrastarlo con el nombre de la paciente a quien le iban a ser implantados.

 

El error humano se corrigió ofreciendo disculpas a ambas mujeres, abortando los embriones de la mujer equivocada, y prestando asistencia psicológica a ambas clientas que esperaban ser madres mediante el procedimiento de fertilización in Vitro.

 

Así, simple, sencillo.

 

¿Cuál es valor que estamos dando a la vida humana?

 

Tema de discusión. Para muchos un embrión no es vida y la potencialidad de que se convierta en una persona no significa nada hasta que no tenga un corazón, manos o pies o al menos deje de ser una masa y empiece a tomar parecido a una forma humana. Para otros en cambio, la potencialidad de la vida está desde un óvulo y un espermatozoide por la capacidad que tienen de crear una nueva vida.

 

La realidad es que pese a que protegemos los derechos humanos, no estamos poniéndonos de acuerdo en la protección a la vida del neonato y empezamos a encontrar serias contradicciones en el tratamiento que jurídicamente se les da en los diferentes países.

 

Así, encontramos legislaciones que protegen a los embriones al prohibir su manipulación para extraer células madre, al menos con fondos gubernamentales, como en Estados Unidos, frente a otras legislaciones como la de Costa Rica que ni siquiera permiten la fertilización in Vitro por considerar que atenta contra la vida en lugar de crearla. Países en donde existe una entidad gubernamental que regula lo relativo a la fertilización asistida y ponen límites y otros países, como India en donde la legislación es más laxa y permite que de una vez se implanten hasta seis embriones, aunque eso ponga en riesgo la salud de la madre y de los fetos.

 

Todo depende de la filosofía en que nos vemos envueltos y por ello el diferente tratamiento que se da a un error de esta magnitud.

 

En Inglaterra un caso parecido generó que la mujer en quien se implantó el embrión equivocado fungiera como madre subrogada, entregando el niño a sus padres biológicos una vez que nació. Tuvo la opción de abortarlo, pero decidió que, por doloroso que fuera el proceso, llegaría hasta el final con el embarazo. Y por supuesto que la clínica en donde sucedió el error fue sancionada y su registro se puso en riesgo, eso sin contar las demandas de ambas madres.

 

En Hong Kong, territorio de China donde por excepción no se aplica la política de un solo hijo, el error no se sanciona, solo se corrige. No se debate la posibilidad de que los embriones pudieran ser personas, no es siquiera una posibilidad, porque la vida no tiene valor en tanto que solo es una boca más que alimentar, un número más que se agrega al censo de población, una carga más para el estado. Por eso la solución es el aborto, sea porque un técnico no leyó la etiqueta de los embriones a implantar o porque una mujer, siendo ya madre de un hijo, quedó otra vez embarazada.

 

Por eso las airadas reacciones de otras clientas de Victory ART Laboratory que al conocer del error declararon que una vez que nazca el niño que llevan en el vientre gracias a una exitosa implantación, harán una prueba de ADN para ver si efectivamente es su hijo. ¿Y si no lo es? ¿Cómo revierten el "error"?

 

Las pruebas deberían hacerlas mientras el producto está en el vientre para que en caso de que se den cuenta de que se trata de un error, puedan disponer libremente de él y luego volver a intentarlo, quizá en otra clínica. Nacido el niño sus posibilidades se reducen porque fuera del vientre materno, ya es sujeto de derechos y matarlo es un delito, uno muy feo que además que es castigado, es muy mal visto por la sociedad.

 

Parecería ser que antes de nacer la vida no es vida y es desechable.

 

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