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Categoría: Bárbara Amaro
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Después de 17 años, hace cuatro años, dejé de fumar- Pero aunque ya no soy fumadora he estado reflexionando en las leyes en contra del tabaco. Leyes que están siendo recurridas por los fumadores porque consideran que atentan contra sus libertades individuales al negárseles el derecho de menguar su salud por propia voluntad.

 

Se trata de leyes que nacieron con el espíritu de proteger la salud de la mayoría, pero son disposiciones que aunque no hacen de fumar una actividad ilícita, si una actividad pecaminosa y escandalosa que se debe efectuar en la soledad de una habitación.

 

Se me ocurre que fumar es visto ahora como a principios del siglo XX se veía a una mujer embarazada, que tenía que ocultar su vientre durante la gestación porque era reflejo de que había cometido actividades bochornosas y poco propias de una dama, aun bajo la licitud del matrimonio.

 

Muchas de estas leyes pretenden borrar de la historia al tabaco y su influencia cultural y social, y la prohibición del cigarro ha llegado al punto de que en Barcelona, España, donde se empezó a aplicar una estricta ley a principios de este año, las autoridades pretendieran multar a la obra musical Hair, Love & Rock Musical, porque se fuma en escena.

 

La producción argumentó que los cigarros que se fuman no son de tabaco, que es la sustancia prohibida, sino de otras hierbas (legales, por supuesto), y que fumar en la obra es necesario para retratar con claridad al mundo de la década de los años 70, durante el movimiento hippie. ¿Cómo concebir esos años sin un cigarro? Pero las autoridades consideraban que en escena se hacía “apología al tabaco”.

 

Y en Francia, para no hacer “apología al tabaco” borraron de la mano de Jean-Paul Sartre su cigarro en varias fotografías para cumplir una ley que prohíbe hacer propaganda del tabaco directa o indirectamente, como si con ello se borrara el hecho de que Sartre era un fumador empedernido.

 

En México el asunto ha llegado a la Suprema Corte donde se discute la procedencia del amparo de una persona que asegura que el estado mexicano no salvaguarda su derecho a la salud por que no prohíbe  totalmente el tabaco en nuestro país como lo hace con las drogas.

 

Con todo esto tengo la impresión de que las leyes dejaron de ser protectoras de los no fumadores para perseguir a los fumadores, dejando una vez más que sea el estado quien marque los límites entre lo correcto y lo incorrecto y todo porque hemos sido incapaces de autorregularnos pese a que sabemos que al fumar, beber o comer en exceso se nos va la vida.

 

Considero que el estado debe regular límites generales para proteger a la sociedad, en este caso a los no fumadores, pero no puede ser un big brother que regule y fiscalice las decisiones de cada persona ni suplir las voluntades personales porque no va a haber policía suficiente  revisando cada casa, cada vehículo y cada motel para sancionar al que le gusta el cigarrito después de hacer el amor o al que opina que después de un taco un buen tabaco.

 

Se debe proteger el derecho a la salud de quienes no fumamos y evitar que generaciones futuras sigan viendo el fumar como algo natural, pero eso no significa necesariamente la persecución de los fumadores y sus decisiones personales. La información sobre lo nocivo del tabaco la conocen y la ven cada vez que abren sus cajetillas, si aún así quieren seguir en un lento suicidio, no hay ley que evite que lo hagan.

 

 

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