Con el reciente otorgamiento del premio Nobel de medicina al doctor Robert Edwards, pionero en las fertilizaciones in Vitro, el tratamiento volvió a ser noticia, más aún cuando la Iglesia Católica manifestó su rechazo por el otorgamiento de ese premio para un procedimiento que consideran inmoral porque a su juicio atenta contra las leyes de la naturaleza.

 

La discusión sobre la moralidad del procedimiento lo dejo a otros profesionistas. Aquí propongo reflexionar sobre algunas cuestiones de tipo jurídico de la fertilización in Vitro que, sin duda, ha sido fuente de alegría en numerosos hogares en todo el mundo.

 

Desde que el tratamiento empezó a ser accesible, el estado tuvo que empezar a regularlo para tratar de evitar en la medida de lo posible situaciones inconvenientes que se pudieran presentar.

 

Los esfuerzos legislativos, sin embargo, no han sido del todo victoriosos y se han presentado varios cuestionamientos legales al respecto, como todo lo que en este blog se ha analizado respecto de la maternidad subrogada o el alquiler de vientre, que más allá de cuestiones moralistas reviste el problema jurídico esencial de si la persona humana puede ser objeto de contrato.

 

Quizá uno de los países que más ha legislado y regulado la materia es la Gran Bretaña, en donde incluso existe una autoridad de salud encargada de emitir normativa y de vigilar a las clínicas y médicos que efectúan el procedimiento para evitar situaciones que pongan en riesgo la salud de las familias, de los niños y de la sociedad en general.

 

De esta manera las clínicas que ofrecen espermatozoides y óvulos para efectuar el proceso deben estar autorizadas por dicha entidad. Sin embargo hay quienes han superado este obstáculo legal y ya existen sitios de Internet que se dedican a vender los “donativos” de esperma. Respecto de este caso la semana pasada se condenaron en Gran Bretaña a dos hombres que administraban un sitio de este tipo. Estos hombres basaron su defensa diciendo que no vendían los espermatozoides sino que solo actuaban como una plataforma de encuentro, lo cual aún no está regulado por la ley.

 

Otro asunto que ha escapado muchas veces del control de las autoridades es el relativo a la cantidad de veces que se puede utilizar una muestra de esperma para fertilizar óvulos. Y aunque parezca absurdo, se han creado grupos en diversos países de hijos de la “muestra 37 de fulana clínica”, que además de querer entablar contacto entre los niños, buscan obtener información para conocer al donador 37, “padre” de los niños. (Entrecomillo la palabra padre porque creo que padre es el que forma y educa y no el que dona la célula a partir de la cual surge la vida).

 

Lo anterior porque las leyes han buscado proteger la identidad de los donadores y mantener su anonimato y por ninguna razón la clínica que recibió la muestra puede revelar la identidad del sujeto. Así que el que el donador 37 aparezca depende exclusivamente de él y de la curiosidad que pueda tener para conocer a sus “hijos”. Claro, con la advertencia para esas madres que no existe ningún deber jurídico del donador con los bebés. 

 

Otro espinoso asunto que ha dado mucho de que hablar recientemente es el relativo al protocolo para efectuar el procedimiento y que varía de país en país. Y así, las parejas británicas que no alcanzan los estrictos requisitos establecidos por la autoridad de fertilización, hacen turismo de fertilización en otros países en donde las normas son más relajadas.

Uno de esos países es la India, en donde la edad de la madre no es impedimento para someterse al procedimiento. Y gracias a ello se ha roto el record de la madre más anciana del mundo, que lo posee actualmente una mujer de 72 años que hace dos años fue madre por primera vez, pero que la vida no le está alcanzando para ver a su hija llegar siquiera al primer año de preescolar porque está muriendo en su cama, incapaz de velar por su hija y responsabilizando de su mala condición de salud al médico que la atendió por no haberle avisado de los riesgos que el embarazo le suponían.

 

¿Cuál es el futuro de la niña? Quizá una casa hogar y con suerte su adopción por otra familia, porque su padre tiene 73 años con lo que está por rebasar su expectativa de vida.

 

La salud de esta madre fue de atención mundial cuando nacieron los trillizos de una madre de 66 años, también en la India.

 

Quiero acabar esta reflexión con otra noticia que me hizo plantear muchos cuestionamientos. Se trata del nacimiento en este año de un niño perfectamente sano, pero que como embrión fue congelado durante 20 años. Es decir, el óvulo fue removido de una mujer hace 20 años y fue fertilizado con un esperma que se eyaculó hace 20 años y se colocó en un congelador durante ese tiempo en espera de que alguien quisiera acogerlo en su vientre y permitirle la vida. Una historia tan terrorífica como Frankenstein de Mary Shelley, al lado de la cual la cotidiana destrucción de embriones, personas potenciales, deja de parecer un asunto secundario y cobra toda su importancia.

 

Personalmente creo que es Dios quien da la vida y si no hubiera querido vida por la fertilización in Vitro, no estaríamos discutiendo este asunto, pero también creo que al margen de los esfuerzos por legislar el procedimiento, debe caber la mesura y sobretodo la reflexión al momento de traer vida a este mundo, por cualquier medio que sea. Es lo justo.