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Categoría: Bárbara Amaro
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El Archipiélago de Chagos es noticia esta semana, si bien no tan sonada como la crisis financiera, si se trata de una noticia triste para más de 2000 chagosianos y sus descendientes así como para la comunidad internacional que con desesperación presencia como se comete otra injusticia que ni los tribunales ni las leyes han resuelto tampoco esta vez.

 

Chagos es un territorio que por “derecho de conquista” pertenece a Gran Bretaña y desde 1965 forma parte del territorio de ultramar llamado Territorio Británico del Océano Índico. Consta de varias islas, siendo la principal la de Diego García, bautizada así en honor de quien la descubrió en 1554.

 

En la década de los 60 vivían en el archipiélago unas 300 familias que se encontraban comunicadas con el mundo exterior unas cuantas veces al año cuando un barco con provisiones llegaba a la isla, parecido a lo que Laura Restrepo describe en el libro La Isla de la Pasión. Y vivían en su paraíso personal hasta que en 1967 Gran Bretaña concesionó por 50 años renovables el uso de la isla a Estados Unidos para el establecimiento de una base militar. Por ello los habitantes fueron desalojados de su tierra entre 1967 y 1973 cuando sacaron a la fuerza a los últimos pobladores, bajo la consigna de “te vas o te mueres”.

 

Los chagosianos fueron llevados a la fuerza a Mauricio, y se pensaría que el gobierno que los desalojó, esto es Gran Bretaña, se encargaría de darles tierras y oportunidades, pero no fue así. Ellos simplemente fueron abandonados a su suerte. Años más tarde se les concedió la nacionalidad con la oportunidad de ir a vivir a Gran Bretaña.

 

Pero los más de 2,000 chagosianos que fueron despojados iniciaron batalla legal por el derecho de regresar a sus tierras y reconstruir su herencia.

 

En el año 2000 se decidió judicialmente que los Chagosianos podían regresar al archipiélago, excepto a Diego García y en ese momento el gobierno británico no apeló la decisión.

 

Pero tras la incursión a Afganistán e Iraq, el gobierno decidió ejercer la prerrogativa real, en donde los ministros, actuando en nombre de la Reina, anularon la decisión tomada por las cortes y ésta quedó sin efecto. La razón es que el lugar es estratégico para el envío de tropas y refuerzos aéreos a Iraq.

 

Pero el año pasado la Suprema Corte rechazó la prerrogativa real, pese al argumento del gobierno de que no estaba sujeta a escrutinio. Y así, se volvió a conceder judicialmente la autorización a los chagosianos de regresar a sus islas y se elaboraron numerosos planes para reinserción y repoblación de la zona, así como proyectos económicos que incluían actividades de ecoturismo y pesca.

 

La decisión no fue instrumentada ya que fue apelada por el gobierno ante la Cámara de los Comunes del Parlamento. Y su decisión, dada a conocer ayer acabó con cualquier posibilidad de los demandantes, ya que fallaron a favor del gobierno por lo que los chagosianos no podrán regresar a habitar su tierra y solo podrán ir de visita, salvo a Diego García, previa autorización migratoria.

 

¿Qué queda? Quizá acudir a la Corte Europea de Derechos Humanos como lo dio a conocer el abogado de los demandantes. Y con ello solo hay más tiempo y dinero por delante y una apuesta que queda en el aire sobre el cumplimiento de la decisión por parte del gobierno británico en caso de que se fallara a favor de los Chagosianos.

 

El derecho a la patria, y a la herencia se trata de un derecho fundamental de la persona humana, que en este caso no solo se ha violado sino que se ha negado sistemáticamente con base en leyes y decisiones de derecho. Es lo legal, pero ¿es justo?

 

Dejo el enlace a un artículo que escribió sobre el desalojo del Archipiélago Jean-Marie Gustave Le Clézio, recientemente nombrado Premio Nobel de literatura:

El Archipiélago de los Chagos

 

Fuente BBC News

 

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