En materia de anuncios de productos y servicios la sociedad parece estarle ganando a los legisladores en la elaboración de leyes que regulen los contenidos de los mismos , ya que al haber leyes ambiguas, son las empresas anunciantes quienes están determinando las líneas entre lo que promocionan y lo que no en base a sus valores empresariales.

 

El asunto lo dejó muy claro ESPN cuando se negó a transmitir el anuncio de un sitio de Internet que se dedica a que la gente busque y encuentre pareja, con la salvedad de que los clientes deben ser casados deseosos de probar la infidelidad. Su slogan es claro: Life is short, have an affair (La vida es corta, ten una aventura).

 

En términos simples y llanos esta empresa fomenta el adulterio. Pero el adulterio no es un delito, al menos en Estados Unidos (en México en el Código Penal Federal dejó de considerarse como tal recientemente, aunque algunos de los estados lo siguen considerando delito) y desde el punto de vista legal solo es una causal de divorcio. Por lo tanto, ni la empresa es ilegal ni sus anuncios lo son. Pero…

 

El adulterio es considerado como una práctica que atenta contra la moral y las buenas costumbres y contra el matrimonio y la familia, pilares de la sociedad, como lo aprendíamos en la primaria. Y por eso nadie quiere transmitir estos anuncios pues no quieren que sus televisoras sean identificadas como fomentadoras del mismo ya que se exponen a perder audiencia.

Sin embargo no es muy clara tampoco la línea entre lo que consideran que atenta contra los valores sociales y lo que no. Y lo malo es que las leyes tampoco lo dejan claro.

 

Por ejemplo, cuando un par de meses atrás Calvin Klein contrató a Eva Mendes para promocionar su perfume, el comercial fue censurado y fue todo un escándalo porque se veía un pezón de la actriz. Pero el reciente comercial de Shalimar de Guerlain que es mucho más sensual y sugiere más que el de Calvin Klein, no ha ocasionado el mismo barullo. ¿Lo que no se vale es enseñar el pezón? Janet Jackson ya lo aprendió cuando en el 2004 dejó ver su seno en el Super Bowl.

 

Eso nos lleva a otra polémica que esta surgiendo en la Ciudad de Nueva York  donde ciertos taxis están empezando a promocionar clubes para “caballeros”. Los anuncios muestran el nombre del club, la dirección y la cara de una guapa mujer sonriente. Y aclaro, la imagen es solo de una cara bonita. Pero ya algunos padres de familia se han quejado ante las autoridades por el tipo de lugar que anuncian porque dicen que abren la imaginación de los niños sobre esos lugares.

 

Pero las autoridades no pueden hacer nada porque en Nueva York no hay prohibiciones claras sobre el tipo de anuncio y una vez más se deja la decisión a la empresa que coloca los anuncios y a los mismos taxistas. Por ejemplo, hay una empresa que se dedica a la publicidad en taxis no acepta colocar anuncios que fomenten el juego en línea, los clubes para hombres ni el uso del tabaco, y lo hacen no porque se les obligue a ello, sino porque son sus valores empresariales. Pero hay otras empresas que no tienen los mismos valores y solo se limitan a lo que puedan considerar ofensivo o que atenta contra la moral y como el anuncio que se está cuestionando de estos clubes no muestra en imágenes nada, no tienen problema con él. Y se defienden diciendo otra gran verdad: hay anuncios que son más sugerentes, como los de ropa interior de Calvin Klein, que la primera empresa no tiene empacho en colocar en los taxis.

 

¿Cuál es la situación en México? Las leyes establecen que se debe cuidar la moral y las buenas costumbres, pero no hay quien haga cumplir esas leyes lo que es igual a que no existieran. Pero la gran diferencia con Estados Unidos parece ser  que aquí la mayoría de las empresas no protegen los valores sociales a cambio de dinero. Basta dar un paseo por el Viaducto y el Periférico de la Ciudad de México para ver varios espectaculares que venden a través del sexo: perfumes, camisas, ropa interior, etc. Las autoridades no lo regulan ya ni siquiera por cuestiones estéticas, y los dueños del espacio tampoco se detienen en analizar el mensaje que envían.

 

Pero no es el único caso. Los puestos de revistas anuncian las revistas para adultos al lado de los cómics y las páginas de Internet de ciertas publicaciones ni siquiera contienen advertencias de que hay material que se puede considerar para adultos. Tal es el caso de El Universal on line en su sección de espectáculos, en donde casi invariablemente aparece una mujer semidesnuda.

 

Este otro ejemplo es quizá el más claro sobre la falta de aplicación de leyes aunado al desinterés de las empresas y de la sociedad misma. En el Carnaval de Veracruz, donde detrás del carro alegórico del DIF o de Cartoon Network, aparece el carro de un club de strippers con la “teibolera” más conocida del Puerto, haciendo un baile de tubo. Es el Ayuntamiento quién regula este desfile y bajo la premisa de la libertad de expresión, se permite que cualquiera se anuncie como quiera, eso sí, mientras pague el derecho correspondiente. Y no se trata solamente del fomento de estos lugares para “caballeros”, sino también el fomento del alcohol en menores de edad.

 

Y tras esta reflexión, las consabidas preguntas: ¿Por qué en México las leyes que existían al respecto se hicieron más laxas? ¿Dónde están las autoridades encargadas de hacerlas cumplir? ¿Para que la sociedad exista cohesionada no se supone que deben existir ciertos valores? ¿Regular lo relativo a los anuncios atenta contra la libertad de expresión? ¿Proteger los valores sociales atenta contra el libre mercado en donde aparentemente todo se vale? Pero si es así ¿por qué son las empresas en los países de primer mundo quienes están marcando los límites?