En un acto que bien señala el presidente de Afganistán como un crimen contra la humanidad, un grupo de talibanes colgaron a un niño de 7 años acusado de ser espía.

 

Lo anterior ocurrió en la ciudad de Heratiyan, provincia de Helmand, Afganistán, lugar que sigue bajo un fuerte control del Talibán y donde se han recrudecido los actos de violencia en recientes fechas.

 

Según reportes ofrecidos a la prensa, los militares sometieron a juicio al niño de 7 años a quien acusaron de ser espía del presidente de ese convulsionado país, Hamid Karzai, y al encontrarlo culpable, lo colgaron públicamente en una plaza.

 

Frente a estos hechos, el presidente afgano señaló que “un niño de siete años no puede ser otra cosa que un niño de 7 años, por lo que disparar o colgar a un niño de 7 años  constituye un crimen contra la humanidad”. En su declaración, sin embargo, no dio por ciertos los hechos y señaló que las autoridades están investigando si este homicidio se cometió.

 

 

La UNICEF ha estado haciendo un llamado urgente para respetar los derechos de los niños en conflictos armados, y apenas el pasado mes de mayo, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, instó a los diferentes países miembros a suscribir los Protocolos Facultativos de la Convención sobre los Derechos del Niño, uno de los cuales es sobre la participación de niños en conflictos armados, dado que se ha incrementado el número de niños soldados y de niños asesinados en medio de estos conflictos.

 

Ahora bien, ¿es responsable penalmente un niño de 7 años? La edad penal varía de un país a otro. La ONU sugiere que los niños son responsables penalmente a los 12 años, pero hay otros países como Gran Bretaña que redujo la edad a 10 años. Sin embargo, sancionar con pena de muerte a un niño o adolescente, aunque sea penalmente responsable, es un acto condenado mundialmente.

 

En cuanto a sanciones, en los Estados Unidos, donde su sistema permite juzgar como adultos a los menores de edad según la gravedad del delito cometido, la Suprema Corte estableció recientemente que es cruel e inhumano sentenciarlos a cadena perpetua sin derecho de salir bajo palabra. La pena de muerte en estos casos no está siquiera a discusión.

 

En Afganistán las investigaciones siguen en torno de este caso, pero de confirmarse la información se tendrá que elevar una protesta mundial porque si bien en ciertas regiones de Afganistán son operativos los tribunales del Talibán, la muerte de este niño es un homicidio disfrazado de legalidad al haber sido juzgado bajo leyes que no respetan los esenciales derechos humanos.