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Categoría: Bárbara Amaro
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¿Qué pasa cuando un hombre descubre que su hija, a la que educó, crió y amó durante 17 años, no es en realidad su hija?

 

Muchos hombres seguramente dirán que eso no cambia la relación de amor con los hijos, aunque claro, seguramente se sentirán profundamente traicionados por la madre de esos hijos, por haber sido engañados y vivir una mentira.

 

Pero habrá otros como James, un sujeto en Inglaterra, que dice que si bien seguirá amando a quien educó como a su hija, quiere su dinero de regreso y por ello decidió reabrir el juicio de divorcio para, con las nuevas circunstancias, hacer una repartición equitativa del patrimonio.

 

A los ojos de muchos, la decisión de James puede verse cruel para con la niña, quien finalmente es la que menos culpa tiene de los enredos amorosos extramaritales de su madre y de las causas de divorcio entre sus padres, pero si hacemos a un lado el sentimentalismo, quizá podamos analizar la situación con mayor objetividad.

 

 

Durante el divorcio James renunció a sus derechos sobre el 40% de la casa, domicilio conyugal, pensando en su hija y en su bienestar, una decisión que el juez consideró bastante generosa. Además, como en cualquier otro caso, paga mensualmente la pensión alimenticia de quien creía era su hija.

 

Al reclamar un cambio en el convenio del divorcio declara que no se trata de echar fuera de la casa a su hija, pero que no encuentra razón para no tener derechos sobre lo que le corresponde una vez que ella se marche de la casa al acudir a la universidad. Y tampoco quiere negarle la pensión a su hija, pero pretende entregarla directamente a la joven y no a la madre.

 

Legalmente no se trata de un juicio fácil, primero porque reabrir el caso es costoso, pero además porque no hay muchos antecedentes sobre la materia y las leyes inglesas establecen que para revertir un acuerdo de divorcio se necesita que se demuestre un engaño intencional de la contraparte. Y en este caso, la esposa declara que genuinamente pensaba que su hija lo era también de su esposo y no del amante ocasional que conoció 17 años atrás. ¿Cómo probar que miente?

 

Ahora bien, una cosa es tratar de revertir el acuerdo de divorcio, pero otra es demandar a la ex esposa por engaño. Ya hay antecedentes en la justicia británica sobre el caso de un hombre que en esta misma situación solicitó el pago de una compensación por la madre del niño, pero las cortes negaron este derecho y remitieron el caso a las cortes familiares.

Casos como estos no se pueden asimilar a la adopción, porque en esa figura hay conocimiento y aceptación por parte del adoptante de que no hay vínculos genéticos con el adoptado. Este caso se trata de un engaño y si bien los lazos de amor deberían prevalecer, James confiesa que ya no es lo mismo lo que siente por la niña porque está decepcionado.

 

No se trata nada más de la infidelidad, situación que en muchas legislaciones ya dejó de ser delito, sino sobretodo del engaño de hacer pasar a un niño como hijo de un hombre que no es el padre, pasando sobre las decisiones y sentimientos tanto del hijo como del esposo.

 

Pedir el dinero de regreso ¿es justicia o venganza?

 

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