Bebé llorando

Madre sustituta declara haber sido presionada por padres para abortar durante la pandemia, pese a que el bebé estaba sano

La revista People.com reprodujo la historia contada por una usuaria de TikTok, Heathyr, sobre su experiencia como madre subrogada o sustituta. No se precisa si la narración fue comprobada (probablemente no), pero tratándose de la subrogación de vientre, una figura tan polémica como difícil de regular, las circunstancias narradas, no son improbables.

Heathyr dijo que “quería ser una madre sustituta” para “darle a otra persona esa sensación de ser padre”, que para ella es, “literalmente, mi cosa favorita en el mundo.” El proceso de selección de la pareja cuyo hijo llevar en el vientre, le llevó algunos años, porque necesitaba encontrar a quienes pensaran como ella sobre varios temas, entre ellos, el aborto, a lo que ella se opone, salvo que el feto tenga alguna enfermedad que no le permita sobrevivir.

Previo a la pandemia de 2020, la mujer quedó embarazada del hijo de una pareja que se declaró católica y contraria al aborto y que deseaba tener en un solo embarazo una niña y un niño.

El embarazo, sin embargo, fue de un solo hijo, niño, lo que, según Heathyr, desanimó a la pareja. Este desánimo pareció haberse visto agravado cuando empezó la pandemia por COVID-19 y le pidieron a la madre sustituta, a través de la persona que hizo el enlace entre la pareja y ella, que terminara el embarazo, es decir, que abortara, porque les asustaba mucho traer a un hijo al mundo en esas circunstancias epidemiológicas.

Heathyr relata haberse negado y haber consultado una abogada que le dijo que, derivado del contrato que habían firmado, no tenía obligación a terminar el embarazo. “Evidentemente, esa es tu decisión”, cita Heathyr a la abogada. “En el contrato se establece que la terminación solo se produciría por motivos médicos que provocarían problemas en la calidad de vida del niño” y le aseguró que no había elementos para que los padres la demandaran.

La historia se hace larga con la narración de enfadadas llamadas telefónicas entre los padres y la madre sustituta y el padre y el obstetra, para relatar que, al final, cuando nació un niño sano, los padres lo acogieron con mucha alegría, como si no hubieran exigido un aborto.

¿Qué hubiera pasado si los padres no hubieran querido recibir al bebé o lo hubieran recibido para entregarlo en adopción? ¿Qué si, al no quererlo demasiado, lo maltratan o abandonan? Se trata de muchos cuestionamientos que se tratan de resolver en los contratos que se firman entre los propietarios del material genético (que no necesariamente son los que lo proporcionaron porque pudo haber una donación, es decir, compra) y la mujer que alquila su vientre, pero que, no puede cubrir todas las posibilidades que pueden surgir.

Aun si el contrato pudiera cubrir todas las posibilidades, si algo sale mal, la solución se limita a demandas, a exigencias de dinero de una u otra parte, mientras la vida de una persona (objeto del contrato), en su edad más vulnerable, el nacimiento, queda a un lado, como si no fuera importante. Casos así se han presentado muchas veces, uno de ellos el sucedido en Tailandia al bebé Gammy, abandonado por sus padres australianos por haber nacido con síndrome de Down.

La gestación subrogada, subrogación de vientre o alquiler de vientre, algunos de los nombres por los que se conoce, es una opción prohibida en la mayoría de los países europeos, permitida en algunos estados de los Estados Unidos, en el limbo legal en muchos países en vías de desarrollo, donde se ha denunciado que se usa como un medio para explotar a mujeres vulnerables.

En México, al haberse declarado en 2023 la inconstitucionalidad de las normas que regulaban la maternidad subrogada en Tabasco, la figura no tiene sustento legal. Pese a lo anterior, la práctica se sigue efectuando al margen de las leyes, dejando en estado de vulnerabilidad a todas las partes que se involucran en el proceso, especialmente al bebé.

Para quienes tienen vocación de madres y padres, un hijo o hija es el mayor regalo de la vida, pero hay más formas de ser familia y un hijo no lo es más por llevar la misma información genética de los padres, porque el amor nace no por la biología, sino por la decisión.

Más información people.com

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción total o parcial vinculando y citando www.miabogadoenlinea.net

Pin It