No sé qué le pasó a Paulette. Puedo acoger la primera teoría que dice que la mamá, con trastorno de doble personalidad, la mató. O puedo irme con la teoría que dice que fue el amante de la madre, a quien en lo sucesivo denominaremos “el entrenador”, quien mató a la pequeña, la sacó del departamento y luego la regresó. También puedo acogerme a la teoría de que los padres la mataron, y como él es amigo de Bazbaz, el procurador del Estado de México, sacaron el cadáver para inculpar a alguien más, pero las cosas salieron de control y tuvieron que “sembrar” el cuerpo de la niña de nuevo en la habitación.

 

O puedo crear mi propia teoría: el agente encargado de la investigación es recomendado de (inserte el nombre del personaje político que le acomode), pero la recomendación no lo hace capaz y para tapar su estupidez, la procuraduría cometió otras más grandes y el asunto se convirtió en un enorme lío.

 

La realidad es que al momento nadie sabe que pasó con Paulette, por más que creamos que tenemos todos los elementos y seamos verdaderos expertos porque seguimos cada semana los capítulos de CSI, Criminal Minds, NCIS y Lie to Me.

Pero también es realidad que la procuraduría del Estado de México hizo mal, muy mal su trabajo, abriendo la investigación a todos, con confusos comunicados de prensa y tratando de ocultar su incompetencia con respuestas a medias y mentiras.

 

Paulette puso en evidencia la falta de metodología en las investigaciones, la falta de coordinación, la ausencia de mandos y liderazgos en la conducción de la investigación, la ausencia de la razón y la lógica en las mentes de quienes deberían tener mayor claridad mental al realizar estas investigaciones.

 

Al haber abierto la investigación a todos, contaminaron la escena del crimen por lo que ya no importa lo que realmente sucedió, porque ya se trata de lo que cada uno quiera creer.

 

Y la procuraduría hizo mal al ir comunicando todo lo que harían porque eso nos llevó a sacar nuestras conclusiones: al decirnos que harían un perfil psicológico de la madre, todos dimos por hecho que está loca, y al haber filtrado que posiblemente había una tercera persona involucrada, le adjudicamos un amante a la madre, y para la mayoría de los mexicanos la homicida, porque ya descartamos que pudo haber sido un accidente por plausible que pueda ser, es la madre psicótica con ayuda del amante ambicioso.

 

Ya juzgamos, ya condenamos y acabamos con la reputación de la familia Gebara Farah, incluida la hermana de Paulette, con razón o sin ella, eso es lo de menos.

 

Y al habernos convertido en jueces del caso, la procuraduría, que nos llevó por donde quiso, se lavó las manos del asunto, y lo de menos es la “opinión” del juez y del sistema de justicia. Total, las pruebas están contaminadas y la opinión formada y “solo” se trata de una familia. El año pasado las de los niños de la Guardería ABC, hoy la de Paulette, mañana ¿la de quién?