Imprimir
Uso correcto del cubrebocas

 

Decidimos tomarnos la semana pasada de vacaciones. Coincidió, sin embargo, con la enfermedad que empezó con malestar estomacal, fiebre y un intenso dolor de cabeza que me acompañó cinco días de forma casi ininterrumpida.

Primero pensé en gastritis, pero la gastritis no es normalmente causa de fiebre; luego dengue, pero el cuadro tampoco encajaba del todo. ¿COVID-19? Las probabilidades eran altas y decidimos que era mejor que me aislara. Y así, escribo desde el confinamiento de un cuarto.

Confirmar el diagnóstico implica ir a una clínica y salir significa la posibilidad de contagiar. Así que de momento y al no haber una extraordinaria necesidad, el diagnóstico queda en suspenso. Saberlo en este momento solo es ser un número más en las estadísticas.

Pese a la inmensa cantidad de información que existe sobre esta novedosa (y extraña) enfermedad me di cuenta de lo desinformada que estoy. Asumí que la enfermedad siempre estaba acompañada de tos, pero resulta que en el 80 por ciento de los casos no hay tos. La enfermedad se puede presentar con todos o algunos de los síntomas (una larga lista de ellos) o unos en un momento y otros luego, o ninguno, como es en el caso de las personas asintomáticas.

Frente a esta variedad de combinaciones, la enfermedad es muy sutil y desde mi encierro entiendo plenamente porqué es importante quedarse en casa y no salir ni por víveres y porqué hay que usar cubreboca. Puedes estar enfermo sin haberte dado cuenta plenamente de ello y ser fuente de contagio. Si todos enfermaran con síntomas tan benignos como los míos, no habría problema, pero la realidad es que cada uno reacciona diferente y en este tránsito del virus de unos a otros, alguien puede quedar mortalmente afectado. Frente a la muerte, no se trata del derecho humano “a respirar libremente” como lo proponen los más renuentes a usar cubreboca, ni se trata de la libertad de tránsito de las personas, se trata del derecho a la salud y a la vida y de la responsabilidad que tenemos unos con los otros como parte de la sociedad; una responsabilidad que nos hemos empeñado en negar apelando a un individualismo egoísta y extremo que frente a la realidad del contagio es una postura por demás absurda.

Si estas leyendo estas líneas, deseo que te mantengas con salud, que no pases a ser una rayita más en las estadísticas y, sobre todo, que no sufras dolor. Por favor, mantente seguro y cuida de ti, de tu familia y de mi vigilando cercanamente tu salud, usando correctamente el cubreboca siempre que estés en la calle y, de ser posible, quedándote en casa.

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total concediendo crédito y vinculando a miabogadoenlinea.net

Imagen de csaegro.agricultura.gob.mx