Mujeres manifestándose

 

10 de marzo. Se acabaron las marchas del Día Internacional de la Mujer; pasó el paro nacional de mujer del 9 de marzo. ¿Qué sigue?

Sin duda fueron días y eventos muy emocionantes; mujeres empoderadas, compartiendo abrazos, gritos y llanto; hombres con nudos en la garganta oyendo en sus ciudades los gritos de miles de mujeres y viendo el transporte público, aulas y oficinas vacías. Hasta los más indolentes seguro que sintieron algo moverse en sus corazones.

Pero no podemos dejar que todo empiece y pare en una emoción, en un sentimentalismo que con los días se va olvidando, como cuando termina la fiesta o sales del concierto y al día siguiente amaneces quizá ronco de tanto cantar y con resaca de tanto beber, y tan tan, a lo que sigue.

Necesitamos que estas voces se traduzcan en mejores servicios de protección y asistencia a las mujeres, en más ministerios públicos especializados en violencia hacia la mujer, más trabajo social, más educadores que puedan detectar señales de abuso en niñas (y niños, claro), más juzgadores empáticos y versados en la situación, más policías que reaccionen a las llamadas de auxilio. Y, por supuesto, me refiero a mujeres y hombres, a todos por igual participando para hacer de esta una sociedad más segura para todos.

Y el cambio también debe empezar en nosotras, en dejar de agredirnos unas a otras, en actualizar lo que muchas mantas decían que todas somos una. Es momento de dejar de hablar de la zorra aquella, de la pin*** vieja de al lado; de la p**a que anda con todos; de dejar de difundir chismes y rumores. Es momento de dejar de agredirnos con actos y palabras. Si queremos respeto de ellos, tenemos que empezar por respetarnos nosotras; tenemos que empezar por querernos y cuidarnos una a otras, como si todas fueran tus hijas o tus madres, o tus hermanas. Por muy mal que te caiga, por favor, ya no uses lenguaje violento en su contra. Ya no uses la violencia en su contra.

Enseñemos a los hombres que el respeto empieza por el lenguaje y que ya no vamos a permitir que se refieran a nosotras con calificativos peyorativos ni vulgares, porque entre nosotras tampoco los usamos.

Empecemos el cambio hoy para que no quede todo en una emotiva marcha que mañana dejará de ser importante.

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