Imprimir
Taza y periódico

 

Hombres violando y matando niñas (y niños y mujeres y otros hombres), no son resultado de ningún sistema político, son personas que en esta incesante búsqueda de la felicidad piensan que pueden alcanzarla guiados por sus más bajos instintos y pasiones. Desde antes de la existencia de gobiernos, democracia y sistemas políticos ha existido el homicidio y la violación y el robo y la mentira.

Regular la vida en sociedad es una de las razones para el establecimiento de sistemas legales y del establecimiento de los estados. Estos sistemas tratan de contener esas conductas antisociales y para hacerlo establecen diferentes mecanismos que una veces funcionan y otras no.

En México, como en todos los países, se han establecido estos sistemas que tratan de contener las conductas violentas y todos los días miles de mujeres y hombres que ejercen como policías, ministerios públicos y trabajadores sociales se levantan de sus camas y salen de sus casas dispuestos a accionar el proceso que tiende a buscar la protección de quienes son más vulnerables.

En el caso de mujeres y niñas se han establecido mecanismos especiales de protección (como en el caso de los periodistas, por ejemplo) que muchas veces funcionan, pero otras no. Se trata de procesos que llevan etapas, que usan tiempo, que exigen paciencia, pero que al final cumplen su cometido de protección. Son muchas las mujeres que han encontrado ayuda en una policía, o en una agencia del ministerio público o en el servicio de un trabajador social y cerrar los ojos a esto es minimizar el servicio que día a día nos prestan.

Lamentablemente hay casos que se cuelan y en los que la protección es insuficiente, pero son los que dedican sus esfuerzos a esta protección los que saben en qué está fallando el sistema, en dónde están los hoyos en las redes de contención y los que saben cómo se deben cerrar. Es a ellos a los que hay que prestar oído para saber qué se debe legislar, que se tiene que corregir y qué se tiene que reforzar. No se trata de simplemente salir con ocurrencias que acaparen los titulares de las noticias cada vez que la opinión pública es movida.

Tenemos que saber, sin embargo, que pese a todos los esfuerzos, las cosas malas van a seguir sucediendo; que aunque son los menos, hay servidores públicos que no hacen o no hacen bien su trabajo, que aunque se implementen planes de educación, hay cabezas muy duras en las que la información no entra, que la persona humana es persona humana con su tendencias y hábitos, movidas por el odio, la codicia y la ignorancia y que, debido a ello, va a haber quien siga eligiendo matar y lastimar a los demás. No hay absolutamente ningún país que ofrezca una total protección a sus habitantes porque esos habitantes no son muñequitos de cartón movidos a discreción.

Pese a esto, tenemos que tratar de cerrar la red y que cada vez sean menos personas las que sean violentadas. Al gobierno le toca reducir los altos índices de impunidad, fortalecer y reformar los sistemas de vigilancia y protección que existen, regresar la mirada al DIF y fortalecer esta institución para que cumpla su objetivo propuesto desde su creación de protección a la familia y a la infancia (tema que no es secundario o “femenino” como peyorativamente se veía en el pasado, sino, por el contrario, de capital importancia). Pero no es solo trabajo del gobierno y de los legisladores.

Cuando escuchamos o sabemos que están golpeando a una mujer o a una niña o niño (o a cualquiera) hay que dar parte a las autoridades; cuando sospechamos que un menor está siendo descuidado, hay que avisar y tratar de buscar ayuda. Habrá casos en que lo mejor que podamos hacer sea ofrecer un plato de sopa caliente o una sonrisa, pero aún en esas situaciones no hay que escatimar en cálidos gestos que puedan ser de beneficio para los demás, aunque sean momentáneos. Actuando, actualizamos en el día a día la aspiración del primer artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total concediendo crédito miabogadoenlinea.net