Imprimir
Puesto callejero de litti chokha

 

¿Respirar o saciar un gusto al paladar? Este es el dilema que los habitantes de Patna, la séptima ciudad más contaminada del mundo, deberán resolver después de que el gobierno prohibiera la quema de carbón y estiércol de vaca para tratar de reducir los índices de contaminación del aire.

Patna es la capital del estado de Bihar en la India, un país en donde, al igual que en México, los puestos callejeros de comida son muy populares. A diferencia de México, sin embargo, la mayoría de estos puestos usa como combustible para sus cocinas carbón o, mejor aún estiércol de vaca, lo que dicen, da un mejor sabor a los alimentos.

“La llama de estiércol de vaca, el humo y las cenizas añaden un sabor especial a este plato y es por lo que los amantes de la comida corren a nuestro puesto para saborear la comida”, declaró a The Guardian Yet Rai, vendedor callejero de litti con chokha, bolas de harina de trigo integral, rellenas con harina de garbanzos tostados, mezclada con hierbas y especias y luego asada sobre carbón, tortas de estiércol de vaca o madera, cubiertas con ghee o mantequilla clarificada.

Son 5,000 vendedores callejeros en Patna que lamentan la prohibición porque, aunque el gobierno les entregue bombonas de gas, que también son contaminantes en otro sentido, la comida no sabrá igual y eso, dicen, pone en riesgo su modo de vida.

Pero si dejar de degustar comida agradable implica que se podrá respirar mejor, que el número de niños que tienen que ser ingresados de urgencia a los hospitales por no poder jalar el aire que necesitan para vivir, que el número de muertes por enfermedades pulmonares podría disminuir aunque sea un poco, que reduces las posibilidades de ser tú quien empiece a tener dificultades para respirar, la opción parecería clara. Y, sin embargo, no lo es.

Frente a todos los problemas que estamos viviendo por la contaminación del aire, del suelo, de los océanos, seguimos prefiriendo mantener el estilo de vida al que estamos acostumbrados aun en cosas insignificantes como mantener el sabor de un platillo en específico o el sacar el auto para ir a comprar un refresco a la tienda de la esquina, aunque luego nos quejemos de resequedad en los ojos, nariz y garganta y dificultad para respirar.

Son las disonancias cognitivas en las que todos caemos, como el fumador que toma vitaminas para vivir más tiempo y el que prefiere seguir comiendo bolitas de masa con sabor a caca de vaca para luego ponerse el cubrebocas para tratar de que partículas tóxicas no entren a sus pulmones.

Sé que los temas no pasan por tanta simplicidad, pero tampoco son tan complejos como imaginamos. A veces solo se necesita un poco de reflexión para saber qué es lo conveniente.

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total concediendo crédito a miabogadoenlinea.net

Imagen indiatoday.com