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Categoría: Bárbara Amaro
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Uno de los temas que ha cautivado la atención pública esta semana en nuestro país es el relativo a la protección de la vida que a nivel constitucional han regulado ya 17 estados.

No se trata desde mi punto de vista de una penalización del aborto, sino de la regulación de la protección a la vida ya que se empieza a definir por primera vez en México que ésta inicia desde la concepción o fecundación.

Y no se trata de la penalización del aborto por dos razones: las normas constitucionales establecen que se defiende la vida, con las salvedades que establezca la ley secundaria, y los códigos penales siguen estableciendo las salvedades que ya conocemos como violación o el que se ponga en riesgo la vida de la madre. Eso no ha cambiado.

 

Lo que sí ha cambiado, y muchos de los que se pronuncian en contra de estas reformas no se han dado cuenta, son las sanciones por el aborto. Por ejemplo, el Código Penal de Veracruz, el último estado en aprobar la reforma, fue modificado para establecer que por la primera vez que una mujer aborte se le sancionará con una multa y recibirá tratamiento psicológico y ya si hay reincidencia, se aplicará  la pena de prisión. Es decir, se ha empezado, por contradictorio que parezca, a proteger la vida desde el momento de la concepción y a despenalizar el aborto.

Los “librepensadores” mexicanos están muy molestos por lo que llaman un retroceso de nuestra sociedad al empezarse a establecer textualmente el derecho a la vida, porque consideran que se atenta contra los derechos de la mujer, pero solo una mujer que ha abortado sabe y conoce las consecuencias reales de un acto que la acompañará el resto de su vida en lo que no se trata, como lo pretenden pintar, de sacarse una muela o cortarse una uña enterrada.

De lo que quienes critican estas reformas no se han dado cuenta, es que la mayoría de los mexicanos está a favor de la vida y para muestra un botón: en las pasadas elecciones el partido que proponía legalizar el aborto, el partido más liberal de todo México, fue el único que no alcanzó una votación nacional del 3% y por ello perdió el registro. Me refiero al PSD.

¿La mayoría de los mexicanos está equivocada? ¿Proteger la vida nos hace retrógrados? No lo sé y no voy a entrar en controversia sobre quien tiene la verdad porque tampoco creo en absolutos, pero sí sé que en una democracia, es la mayoría quien decide, aunque esa mayoría se equivoque a los ojos de las minorías.

Dedico esta entrada a mi hijo que cumple 10 años, en la celebración de su vida.

 

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