Las leyes y normas siempre deben buscar el bien común. Pero debemos ser realistas: nunca terminan por proteger a todos y a veces terminan vulnerando los derechos de quienes se quiere proteger.

En semanas pasadas he encontrado algunos ejemplos de lo anterior que me han parecido interesantes de compartir y que nos invitan a cuestionarnos sobre lo legal y lo justo.

El primer caso lo tenemos en los Estados Unidos en donde para evitar tragedias como la de Columbine, muchos distritos adoptaron políticas de cero tolerancia a la introducción de armas a las escuelas. Se trata de una política que sin duda ha salvado muchas vidas, pero que al plantear una política de cero tolerancia, no deja margen de interpretación y ello afectó directamente a Zachary Christie quien no nada más fue suspendido del colegio sino que se le sancionó a ser internado 45 días en un reformatorio.


¿Cuál es la situación? Zachary solo tiene 5 años y su falta consistió en llevar su herramienta de Scout al colegio para usarla en el almuerzo y mostrar a sus amigos que sirve como cuchara, tenedor y, claro, como cuchillo. Al niño no se le cruzó por la cabeza llevar la herramienta para agredir a su archienemigo, sino porque estaba emocionado de ser un Boy Scout y quiso presumirlo ante sus compañeros. La madre apeló el caso y tras investigaciones que demostraron que Zachary no era particularmente agresivo, se decidió levantar el castigo y la suspensión.

Otro caso es el de un adolescente que en Gran Bretaña agredió a una compañera derramándole salsa catsup en la cabeza y lo hizo con tal fuerza que lastimó a la niña no solo en su amor propio, sino que también le propinó un duro golpe que hizo que le temblaran las piernas. Fuera de ello no le ocasionó lesiones de consideración.

El ataque fue reportado y el niño fue aprendido por la policía bajo el cargo de agresión. Pero como la norma indica que los datos de toda persona a quien se le siga una investigación deben constar en una base de datos nacional, su nombre ya está en la denominada “lista negra” al lado de los datos de ladrones, violadores y homicidas.

El padre de este adolescente, quien concede que su hijo hizo una estupidez al agredir a la niña, está apelando para que “limpien” el nombre del niño de esa base de datos que lo condena a llevar antecedentes penales a cuestas.

En España se presentó otro caso muy interesante de analizar. Cuando hay casos de violencia intrafamiliar por lo general el juez  impone órdenes para evitar que el agresor se acerque a su víctima y de esta manera proteger la integridad de la persona agredida, lo cual es el objetivo de la ley. Pero se dio el caso en donde una mujer que fue víctima de violencia por su pareja, lo perdonó, al más puro estilo Rihanna, y quiere estar cerca del hombre del que está enamorada por lo que ha pedido que se cancele la orden de restricción. Muchos podemos coincidir en que no es lo más sano para ella y que probablemente, muy probablemente, él la lastime nuevamente, pero ¿puede el juez suplir la voluntad de la mujer? ¿Tiene el derecho de hacerlo? Y si es agredida nuevamente y fallece por las lesiones ¿tendría la culpa el juez que levantó la orden o la mujer por haberlo solicitado?

Otro caso que raya en lo absurdo se refiere a la protección a los consumidores. Se presentó también el la Gran Bretaña donde la oficina encargada de vigilar a los anunciantes (Advertising Standards Authority) prohibió el anuncio del yogurt Actimel de Danone bajo el argumento de que no existe suficiente evidencia científica de que su consumo ayuda a las defensas naturales de los niños como se publicita el producto.

Danone se defendió mostrando diversos estudios científicos que sustentan su dicho, pero estos estudios fueron rechazados por la autoridad. Dos de ellos los rechazaron porque fueron realizados en niños enfermos de diarrea por lo que no aplica a niños sanos y otro porque fue realizado a niños entre 6 y 16 meses de edad lo que no aplica a niños en edad escolar a quienes se dirige el anuncio.

Así que el anuncio debe ser cambiado y suprimir la frase que dice “científicamente probado” o aclarar que la frase solo aplica a niños con diarrea que viven en la India y a bebés de hasta 16 meses, a fin de precisar la información y no “conducir a error al consumidor”.

Zachary, el adolescente británico, la mujer española y Danone son lo que podríamos llamar las excepciones, es decir, esos casos que al estar dentro de la ley, quedan fuera de su protección. Toda una paradoja.

 

 

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