Cuando una persona ha incumplido la ley y con sus actos ha dañado a otros, exigir que pague ante la sociedad y que se haga justicia parecería ser, valga la redundancia, lo justo. Y sin embargo, hay ocasiones en que más parecería un deseo de venganza ante el dolor infinito que sus actos ocasionaron en otros.

 

En Argentina, los tribunales acaban de condenar a dos ex militares responsables de la desaparición de un senador en 1976, al día siguiente del golpe de Estado que dio inicio a la dictadura militar en aquel país.

 

Los familiares de Guillermo Vargas, el legislador desaparecido, están entre felices y enojados. Por un lado, finalmente saben que los responsables de la muerte de su familiar han sido juzgados y puestos frente a la opinión pública, lo cual les deja un buen sabor de boca y confianza en la justicia de su país. Pero por el otro lado, están molestos porque no se han dado los pormenores de cómo deben cumplir estos dos ex militares sus condenas de cadena perpetua, ya que se trata de dos ancianos de 81 y 82 años, uno de los cuales incluso necesita de un tanque de oxígeno para respirar, y que hasta el momento cumplen su arresto en sus respectivos domicilios.

 

 

Y la familia de Guillermo Vargas pensará que ellos están teniendo la oportunidad que su padre y abuelo no tuvo de morir en paz en una cama al lado de los que lo amaban, y por otro lado están los que piensan que hay que mostrar un poco de misericordia, y por otro los que piensan que de misericordia nada porque ellos no se tocaron el corazón cuando mataron al senador.

 

 

Opiniones van y vienen y es muy difícil establecer un punto de vista de válido al respecto.Las cosas se complican un poco más cuando se leen las declaraciones de estos ex militares. Durante el juicio, uno de ellos, con lágrimas en los ojos, dijo que estaban haciendo lo que la Patria requería y que mediante la aplicación de las leyes vigentes en ese momento, acabaron con el enemigo. “Y somos nosotros quienes estamos siendo juzgados. Ostentamos el dudoso honor de ser el primer país del mundo que juzga a sus soldados victoriosos que lucharon por orden de y por el bien de sus compatriotas", son palabras de Luciano Benjamín Menéndez, de 81 años, uno de los condenados.

 

El cree fervientemente en lo que hizo, así como creía fervientemente en sus ideales el senador desaparecido. ¿Cuál de los tuvo la razón? Nada fácil ponernos de acuerdo, porque cada quien tendrá su posición al respecto.

 

 

Y sin embargo, defender tu posición no implica que acabes con la vida de otro ¿no? ¿Seguro? ¿Nunca? ¿Ni en estado de guerra? ¿Ni en cumplimiento del estado de Derecho?

 

¿Qué hubiera pasado si la pena de muerte hubiese estado aceptada por las leyes del momento, se hubiera detenido al senador Vargas, se le hubiera enjuiciado y condenado a morir? ¿Las cosas serían diferentes? ¿Se hubiera juzgado ahora a estos sujetos por cometer un crimen cuando en su momento cumplían la ley? Las leyes hacen legal el asesinato ¿Pero lo hacen justo?

 

 

En México estamos clamando por justicia y muchas voces están pidiendo pena de muerte para los criminales. Porque lo que conocemos es el secuestro, me dirías que no es lo mismo un secuestrador que un opositor a un régimen. Pero en una guerra los opositores son traidores a la patria. Y quizá muchos, en su afán de defender su punto de vista también tuvieron que matar. ¿Son tan diferentes los secuestradores, los opositores y los represores cuando matan? En cualquier caso se acaba con una vida que tiene madre y padre e hijos. ¿O las cosas cambian si se comete el delito por ideas o por dinero y cuando es por dinero sí se aplica el ojo por ojo?

 

 

Los familiares del senador Vargas en Argentina, quizá también están frustrados porque no se condenó a los ex militares a la pena de muerte. La misma sensación con la que se quedaron muchos chilenos con Pinochet o los españoles con Franco, o los mexicanos conservadores del siglo XIX respecto de Benito Juárez.

 

 

¿Cuál es la verdadera justicia?

 

www.miabogadoenlinea.net