Escudo San Nicolas de los Garza

En varios países del mundo el asesinar a un policía implica una mayor pena que el homicidio de una persona común por el desafío a la autoridad que el propio homicidio implica, por eso el alcalde de San Nicolás de los Garza en Nuevo León, propondrá al Congreso del estado elevar las penas aplicables en los homicidios de policías.

Ante la muerte de un policía que evitó el robo de un cajero automático el mes pasado, el alcalde de San Nicolás considera necesario elevar las penas aplicables a quien priva de la vida a un agente del orden, para lo cual se analizan distintas reformas que serán presentadas a la consideración del congreso del Estado.

“Estamos analizando en este momento las distintas alternativas jurídicas, para ver de qué manera podemos potencializar las penas contra quienes agredan, contra quienes violentan, contra quienes asesinan o disparan contra un elemento de seguridad pública”.

El aumentar la pena aplicable en el caso del homicidio de un policía es una práctica común en Estados Unidos, y lo mismo sucede en países de Latinoamérica como Uruguay, Perú, Nicaragua, Argentina o Venezuela.

La medida también se aplica en El Salvador, pero la misma no ha servido para desalentar el asesinato de policías por parte de las pandillas que incluso cometen los homicidios cuando los policías se encuentran fuera de servicio, en sus días de descanso o con su familia.

En Estados Unidos el argumento para aplicar la pena máxima o inclusive la pena capital o la pena de muerte a la persona que mata a un policía es que una persona que no le tiembla la mano para actuar en contra de la autoridad, constituye un mayor riesgo para la sociedad porque con mucha menor razón se detendrá para lesionar a un ciudadano común

Cuando en Argentina se incluyó en el Código Penal el matar a un policía como agravante se afirmó que el matar a un policía lesiona el monopolio de la fuerza pública y al hacerlo se ve toda la sociedad afectada ante el desprecio mismo de los delincuentes hacia las fuerzas policiales y por ello, a su vez, se desprecia a la sociedad misma.

En nuestro país una de las aristas de la crisis de seguridad que vivimos es la escasa protección que tienen los policías, que en algunos casos arriesgan su vida por un sueldo de tres mil o seis mil pesos al mes.

Más información milenio.com


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