El 16 de junio el candidato del Partido del Trabajo para la delegación de Iztapalapa, Rafael Acosta, mejor conocido por Juanito, se comprometió públicamente a que de ganar la elección renunciaría para que el Jefe de Gobierno del Distrito Federal pudiera proponer a la Asamblea Legislativa a Clara Brugada como sustituta y que sería la señora Brugada y el PRD quienes gobernarían en Iztapalapa.
 

Ahora, Rafael Acosta es Jefe Delegacional Electo de Iztapalapa y el primero de octubre deberá rendir la protesta al cargo.

El planteamiento aparentemente resulta simple, sin embargo, en la ley la situación es distinta.

Algunos especialistas consideran que el Sr. Acosta no puede renunciar, porque los puestos de elección popular no son renunciables sin causa justificada. Lo anterior toda vez que la fracción IV del artículo 36 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que es una obligación de los ciudadanos de la República “Desempeñar los cargos de elección popular de la Federación o de los Estados”. La omisión a desempeñar dichos cargos, es la suspensión de los derechos del ciudadano por un año, conforme a lo previsto en la fracción I del artículo 38 constitucional.

Independientemente de lo anterior, para que el Jefe de Gobierno del Distrito Federal esté en posibilidad de presentar a la Asamblea Legislativa una propuesta de sustituto de un Jefe Delegacional existen tres supuestos conforme al Estatuto de Gobierno del Distrito Federal:

 

  1. Que el Jefe Delegacional Electo no se presente el primero de octubre a tomar posesión de su cargo.
  2. Que se ausente del cargo por más de noventa días.
  3. Que el Jefe Delegacional sea removido por alguna causa grave prevista en el artículo 108 del Estatuto.

En alguno de esos casos la Asamblea Legislativa del Distrito Federal designará, a propuesta, del Jefe de Gobierno y por mayoría absoluta de los diputados integrantes de la Legislatura, al sustituto.

Respecto de la renuncia de los Jefes Delegacionales, únicamente se hace referencia como tal en la Ley Orgánica de la Administración Pública del Distrito Federal que establece como facultad del Secretario de Gobierno tramitar lo relacionado con los nombramientos, ratificaciones, remociones, renuncias y licencias de los titulares de las dependencias, de las Delegaciones y de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, pero no establece algún trámite distinto a lo previsto en el Estatuto.

Algunos proponen que para evitar el trámite ante la Asamblea Legislativa, el Sr. Acosta nombre a la Sra. Brugada como Directora General Jurídica y de Gobierno de la delegación, así, cuando el Sr. Acosta se ausente del cargo de Jefe Delegacional, con fundamento en los artículos 25, fracción I, y 122 del Reglamento Interior de la Administración Pública del Distrito Federal, la Sra. Brugada cubriría sus ausencias, convirtiéndose en Jefa Delegacional de facto.

Aunque “Juanito” tendría que regresar esporádicamente para renovar su autorización para ausentarse.

La fórmula legal que vayan a aplicar es lo de menos, lo que es un hecho es que se está armando un fraude a la ley y a la Constitución a la vista de todos. Si nuestras autoridades no respetan el Estado de Derecho, difícilmente lo harán los ciudadanos.

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