Este mes inicia el primer juicio penal en contra de un agente de la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos por el homicidio de mexicanos en la línea fronteriza. El acusado es Lonnie Ray Swartz, quien será procesado por homicidio en segundo grado  de un ciudadano mexicano de 16 años, que se encontraba en México.

Los incidentes se presentaron el 10 de octubre de 2012 en la línea fronteriza que divide a las ciudades de Nogales, Sonora, y Nogales, Arizona.

Según los hechos descritos por la policía y la Patrulla Fronteriza (Customs and Border Protection, CBP), dos hombres vestidos con ropa de camuflaje estaban escalando la valla de Estados Unidos hacia México. Eran la medianoche.

En esos momentos los agentes afirman que empezaron a arrojar piedras desde el lado mexicano. Supuestamente las tiran para distraer a los agentes y ayudar a los contrabandistas en la huida.

Los dos policías que estaban en el lugar afirman haber oído disparos sin poder identificar su origen. La CBP emitió un comunicado breve en los días siguientes: “Después de que las órdenes verbales de los agentes fueron ignoradas (para que detuvieran el lanzamiento de piedras contra ellos) uno de los agentes descargó su arma reglamentaria. Aparentemente uno de los sujetos resultó impactado”.

El “sujeto impactado” fue un habitante de Nogales de 16 años, José Antonio Elena Rodríguez, que estaba en el lado mexicano de la frontera. Su autopsia revelaría que recibió 10 disparos mortales. Tenían una trayectoria “de atrás hacia delante” con puntos de entrada “tras el pabellón auditivo” y en la “región posterior” del cuello, torso y músculo deltoide. Es decir, le dispararon por la espalda.

Días después, el responsable de asuntos internos de la CBP, James F. Tomsheck, inició una investigación. En entrevista con el New York Times, Tomsheck afirma que el video muestra “claramente” cómo los contrabandistas de marihuana tratan de escalar la valla mientras los dos policías de Nogales y un guardia de la patrulla fronteriza los miran. “No parecen estar preocupados por su seguridad”, dice Tomsheck de los oficiales. “No sacan sus armas. Tienen las manos en las caderas. Están de pie y miran. Si hubiera que ponerle un título al video sería ‘Otro día en la frontera’”.

Entonces se suma a la escena otro agente de la patrulla fronteriza. Apenas sale de su vehículo, según la versión de Tomsheck, el agente camina hacia la valla, saca su arma y comienza a disparar. No llegó a interactuar con los demás agentes en el lugar. Ese fue , Lonnie Ray Swartz.

Para Tomsheck resultó claro que arrojar piedras desde el punto donde se encontraba el joven, hacia un muro con trece metros de altura del lado mexicano, no era posible. En mayo de 2014 Tomsheck fue removido de su cargo.

La familia demandó en la vía civil al agente de la Patrulla Fronteriza en julio de 2014.  “En el momento del tiroteo, los agentes no se encontraban bajo la amenaza de José Antonio ni de nadie cerca a él”, dice la demanda. “Su muerte no tuvo sentido ni justificación”.

El juez ordenó que se hiciera público su nombre, y siete meses después le negó inmunidad para ser enjuiciado. Al negar dicha inmunidad el juez estableció que el joven “no era sospechoso de haber violado ninguna ley ni se le había acusado de nada”, que había “estado visible y no se había escondido”, que los testigos “dijeron que no presentaba amenaza y que caminaba con normalidad por la calle”, que no era “ciudadano de un país con el que Estados Unidos estuviera en guerra” y que “en vista de la información y el raciocinio, Swartz no había advertido verbalmente antes de abrir fuego”.

El juez consideró que el joven estaba protegido por la Cuarta Enmienda de los Estados Unidos, que establece que nadie puede ser objeto de acciones arbitrarias por parte de la autoridad, equivalente al principio de legalidad previsto en el artículo 16 constitucional. Swartz apeló la decisión y es posible que el caso termine en la Suprema Corte de los Estados Unidos.

Pero en la vía penal también se dio una sorpresa. En septiembre de 2015 un Gran Jurado de Arizona decidió que existía “causa probable” para que Lonnie Ray Swartz fuera acusado del homicidio del joven José Antonio Elena Rodríguez. El documento establece que Swartz “con premeditación, armado con una pistola semiautomática P2000, mató de manera ilegal” al joven.

En octubre de 2015, ante el tribunal, Swartz se declaró “no culpable”. Esto quiere decir que aun existiendo evidencias que apuntan que el acusado podría ser culpable del delito, no existen suficientes pruebas que lo demuestren, éstas se han conseguido de un modo ilegal o que cometió el delito bajo cualquier atenuante.

Se espera que el juicio dé inicio el 22 de marzo, ya que aun no ha iniciado formalmente al haber promovido Swartz dos mociones para apalzar el juicio.

Es el primer miembro de la patrulla fronteriza, agencia cada vez más militarizada, que se enfrenta a cargos por disparar a través de la frontera.

Más información en nytimes.com


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