La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) informó ayer que después de realizar trabajos de gabinete y campo realizados al proyecto Malecón Tajamar Cancún, “como resultados preliminares” no hay indicios de la existencia de daños ni responsabilidad ambiental atribuible al Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR).

PROFEPA destaca que las autorizaciones del impacto ambiental y de cambio de uso de suelo son válidas y continúan vigentes. “El desmonte identificado se llevó a cabo por FONATUR al amparo de autorizaciones del 2005 y ampliaciones del 2009 y 2011, que a la fecha son vigentes”, señalaron.

El organismo también destaca que el área de Malecón Tajamar “ya presentaba desde 2005 un proceso de fragmentación y reducción de hábitat, con aislamiento de las poblaciones de flora y fauna, y en un mal estado de conservación, por lo cual no se podía considerar como humedal, tal y como en 2005 determinó la SEMARNAT”.

Además se aclaró que el predio donde se efectúa el proyecto Malecón Tajamar no es considerado sitio Ramsar. La lista de humedales de importancia internacional Ramsar nace de la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas, conocido en forma abreviada como Convenio de Ramsar. Este convenio “reconoce  las funciones fundamentales y ecológicas de los humedales y su valor económico, cultural, científico, y recreativo”.

El Convenio establece que “los humedales deben ser seleccionados para la lista en función de su importancia internacional en términos de ecología, botánica, zoología, limnología o hidrología”.

Esta Convención fue firmada en la ciudad de Ramsar, Irán, el 18 de enero de 1971 y entró en vigor el 21 de diciembre de 1975. Su principal objetivo es “la conservación y el uso racional de los humedales mediante acciones locales, regionales y nacionales y gracias a la cooperación internacional, como contribución al logro de un desarrollo sostenible en todo el mundo”.

Efectivamente, Malecón Tajamar, y otros proyectos de FONATUR llamados Table y Supermanzana 10, son colindantes con el sitio Ramsar 1,777 “Manglares de Nichupté” que abarca 4,257 ha, pero que no incluye dichos desarrollos.

Adicionalmente PROFEPA señaló que “sí ha habido impactos ambientales adversos”, pero  por el desmonte de siete de nueve hectáreas en lotes de propiedad de la empresa B&BI Real Estate de México SA de CV. Esas acciones de desmonte de vegetación forestal se realizaron sin contar con autorizaciones en materia de impacto ambiental y cambio de uso de suelo en terrenos forestales, ni con Estudio Técnico Justificativo, ni con proyectos ejecutivos validados por la SEMARNAT.

Con las declaraciones del titular de la PROFEPA, se ratifica lo que señalamos en nuestro artículo anterior: “se trató de una maniobra de FONATUR para facilitar que los 22 inversionistas que adquirieron los lotes puedan iniciar la construcción de sus proyectos”, ya que para la construcción de los proyectos en los diversos lotes del predio se deberán obtener nuevas autorizaciones de la SEMARNAT, al amparo de la legislación hoy vigente.

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