A partir de una denuncia presentada por el escultor Jorge Marín, la Procuraduría General de la República (PGR) incautó en dos inmuebles, uno ubicado en el Distrito Federal y otro en el Estado de México, 89 esculturas apócrifas con la firma del artista. En el mercado negro estas obras pueden superar los 10 mil pesos cada una.

También se encontraban algunas otras inconclusas y material utilizado en la clonación de la colección “Sobre Esfera”, entre ellas las denominadas “Ángel Sobre Mundo” o “Bernardo Oriental Monumental”, ésta última de más de dos metros de alto.

La denuncia fue presentada el año pasado por el representante legal del escultor, sobre los sitios en los que se almacenaba piezas escultóricas que ostentaban la firma el artista y que sin embargo eran falsas, en violación al artículo 231 de la Ley Federal del Derecho de Autor que establece infracciones en materia de comercio relacionadas con derechos de autor.

De acuerdo con esta disposición, almacenar o comercializar copias de obras protegidas por derechos de autor, sin la autorización de los respectivos titulares, implica multas de hasta 10,000 días de salario mínimo.

Además, conforme al artículo 424 Bis del Código Penal Federal estas conductas se sancionarán con hasta diez años de prisión cuando se cometan en forma dolosa y con fines de especulación comercial.

En su página de Internet el artista advierte sobre la venta o compra de falsificaciones y describe las medidas de seguridad que se pueden tomar para no ser copartícipes de un ilícito. “Si usted va adquirir o le han ofrecido alguna pieza escultórica o fotográfica de Jorge Marín recuerde: Cada pieza lleva un número de serie; sólo galerías reconocidas venden obra de Jorge Marín; cada pieza va acompañada de un certificado de autenticidad; si usted tiene duda de la procedencia de la obra que le ofrecen contáctenos y con gusto corroboraremos la autenticidad de la obra; no arriesgue su capital comprando falsificaciones y recuerde que si compra piezas falsas usted incurre en un delito federal”, señala.

En los sitios de los cateos no sólo había falsos de Jorge Marín, sino también de artistas como Leonora Carrington, Fernando Botero, Javier Marín y Francisco Toledo, pero como el delito se persigue por querella y esta orden de cateo se refería a la obra de Jorgen Marín, esas piezas no fueron aseguradas.

Los artistas se quejan de que el marco jurídico para sancionar la falsificación de obras artísticas es muy débil ya que este tipo de fraude no está considerado por las leyes de nuestro país, lo que ocasiona que los delincuentes que se dedican a falsear y comercializar arte no sean detectados y queden impunes. La venta de estas falsificaciones es relativamente fácil ya que pueden encontrase en bazares o inclusive en Mercado Libre.

En contraste, en España en 1985 fue creada la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional que investiga las agresiones(sic) contra el patrimonio histórico, artístico y cultural, tanto de titularidad pública como privada, acaecidos en cualquier ámbito geográfico del territorio nacional, incluyendo obras de arte, esculturas, pinturas, elementos arquitectónicos, yacimientos arqueológicos terrestres o yacimientos arqueológicos subacuáticos.

En febrero esta Brigada reportaba “haber desarticulado una red especializada, presuntamente, en falsificar y comercializar pinturas y esculturas de autores de prestigio internacional. Entre los nueve detenidos se encuentran autores materiales de las falsificaciones e integrantes de la cadena de distribución, como algunos intermediarios encargados de la introducción en el mercado de las obras. Las falsificaciones se ofertaban, bien directamente o bien a través de subastas online, a particulares o a operadores del mercado del arte con establecimiento propio”.

El contraste entre la persecución de este tipo de delitos en España y nuestro país.

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