Desde principios de este año el gobierno del Distrito Federal anunció su intención de construir en Paseo de la Reforma una línea de metrobús que vaya de la Villa a Santa Fe. El proyecto no es nuevo: en 2005 ya se intentó y el Senado de la República señaló que “sería un grave desacato al régimen jurídico de nuestro país”.

Cuando el gobierno anunció en enero de este año que el proyecto está prácticamente listo y que el metrobús circularía por la extrema derecha de los carriles centrales, los vecinos se manifestaron en contra. Pero el proyecto ha seguido adelante y el pasado 29 de junio se publicó en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el “Aviso por el que se aprueba el corredor de transporte público colectivo de pasajeros ‘metrobús reforma’ y se establecen las condiciones generales para su operación”.

Este aviso establece que el corredor “METROBÚS REFORMA” operará como Línea 7, con origen en Indios Verdes y destino al cruce de Paseo de la Reforma y el Anillo Periférico (Boulevard Manuel Ávila Camacho) En ese recorrido existirán 31 estaciones, de las cuales 19 estarán en Paseo de la Reforma desde la Glorieta de Peralvillo en la esquina de Eje 2 Norte Canal del Norte a Periférico.

Sobre el tema, el periodista Ricardo Alemán en el diario El Universal recupera el “Dictamen de la Comisión del Distrito Federal que contiene Punto de Acuerdo con relación al proyecto de construcción del Metrobús en Paseo de la Reforma” aprobado el 22 de noviembre de 2005 y en el que se destaca que “de llevarse a cabo el proyecto del Metrobús en Paseo de la Reforma, estaríamos en presencia de un grave desacato al régimen jurídico”.

Este dictamen se apoya en un artículo del reconocido jurista Ignacio Burgoa Orihuela llamado en Defensa del Paseo de la Reforma, en el que el maestro emérito de la UNAM afirmaba que el gobierno del Distrito Federal no tiene facultades sobre el Paseo de la Reforma; al ser patrimonio histórico a cargo de la Federación.

El doctor Burgoa consideró la construcción de un metrobús en Reforma como una “afrenta al Paseo” que “genera graves violaciones al Estado de Derecho”.

En sus consideraciones jurídicas el jurista destacó que el Distrito Federal es la sede de los Poderes Federales conforme al artículo 44 constitucional, por lo que “urbanísticamente es el bien inmueble más importante del Estado Mexicano” y todos lo bienes que lo integran, incluyendo el Paseo de la Reforma, son bienes nacionales, conforme al artículo 7, fracción XIII de la Ley General de Bienes Nacionales que establece que son bienes nacionales de uso común “las plazas, paseos y parques públicos cuya construcción o conservación esté a cargo del Gobierno Federal y las construcciones levantadas por el Gobierno Federal en lugares públicos para ornato o comodidad de quienes los visiten”.

Asimismo destacó el artículo 9 de esta ley dispone que los bienes sujetos al régimen de dominio público de la Federación estarán exclusivamente bajo la jurisdicción de los poderes federales.

El jurista también destacaba que de conformidad con el artículo 96 del Estatuto de Gobierno del Distrito Federal “los bienes inmuebles de dominio público de la Federación ubicados en el territorio del Distrito Federal, estarán única y exclusivamente bajo la jurisdicción de los Poderes Federales”, debiendo acatar las disposiciones en materias de desarrollo urbano y protección civil del Distrito Federal “salvo que éstos se destinen al uso común”. “Corresponde a la Federación la restauración y conservación de monumentos históricos, artísticos o arqueológicos y demás bienes de propiedad federal que se encuentren en el territorio del Distrito Federal. El Jefe de Gobierno del Distrito Federal podrá participar en dicha restauración y conservación, dentro del ámbito de sus atribuciones”.

Con base en estas disposiciones el doctor Burgoa concluyó que el “Paseo de la Reforma es indiscutiblemente un bien nacional. Esta índole derivada de su creación, de los monumentos y estatuas que el Gobierno Federal ordeno instalar… En otras palabras, el citado Paseo no es un bien que pertenezca al Distrito Federal”.

Y finalmente el jurista concluía que en “el caso del Paseo de la Reforma y por acatamiento de las disposiciones citadas, ninguna autoridad del Gobierno del Distrito Federal puede realizar ninguna obra”.

El Paseo de la Reforma es un avenida histórica cuyo trazo y construcción fue encargado por Maximiliano de Habsburgo y originalmente iba de la entrada al Castillo de Chapultepec a la conocida Glorieta del Caballito, en donde se encontraba la estatua de Carlos IV, en el cruce con Bucareli.

Además cabe destacar que en el Paseo, conforme a una recopilación del ingeniero Manuel Aguirre Botello, existen 77 estatuas y jarrones que forman parte de un conjunto histórico cultural construido a propuesta del periodista y académico de la lengua don Francisco Sosa y que representan a todas las entidades de la República.

Las estatuas comenzaron a colocarse en 1889 y el 14 de febrero de 1895 don Porfirio Díaz declaró inaugurada la primera etapa de las estatuas en un tramo que comprendía desde la Glorieta de Carlos IV o Glorieta del Caballito en la esquina de Bucareli hasta el Monumento de Cuauhtémoc en la esquina con Insurgentes. Después se agregaron más estatuas colocándose las últimas de esta primera etapa en 1902, llegando a la altura del Ángel de la Independencia.

La segunda etapa de la colocación de las estatuas abarcó de 1976 a 1982, llegando del Caballito a la Glorieta de Peralvillo en la esquina de Eje 2 Norte Canal del Norte.

En diez años las circunstancias legales no han cambiado, por lo que el argumento del doctor Burgoa sigue siendo válido por lo que podría concluirse que la obra del metrobús en Paseo de la Reforma contraviene el régimen legal.

La controversia apenas empieza.

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