Solovino

La asociación civil Gente por la Defensa Animal logró obtener la suspensión provisional en un juicio de amparo en contra del Centro de Control Canino y Fauna Nociva de la delegación Iztapalapa, en el Distrito Federal, con el fin de evitar el sacrificio de un perro llamado Solovino o Capitán, un perro criollo.

El 13 de abril, Solovino mordió a una niña de 5 años en la Unidad Habitacional Genaro Estrada, colonia Jacarandas, de la citada delegación cuando un grupo de niños jugaban con el perro y alguno de ellos le jaló la cola y por instinto, el animal volteó y soltó una mordida alcanzando a la niña.

Los padres de la menor presentaron una denuncia ante la procuraduría capitalina en contra de quien resulte responsable por el delito de lesiones y las autoridades delegacionales se llevaron al perro al centro de control para sacrificarlo.

Desde que Solovino fue “detenido” nadie ha sido identificado como su dueño, sin embargo, parte de los habitantes de unidad habitacional reunieron firmas abogando por el animal, solicitando sea regresado a la comunidad afirmando que ayuda a identificar a personas sospechosas y evitando en consecuencia actos delictivos.

Al no existir una respuesta de las autoridades delegacionales a esta solicitud, Mónica Pineda, representante de la asociación promovió un juicio de amparo ante el juez Cuarto de Distrito de Amparo Penal con sede en el Distrito Federal quien otorgó la suspensión provisional, logrando evitar por el momento el sacrificio del perro.

En adición a lo anterior, al existir una averiguación previa vigente, mientras no concluya la misma, no se puede disponer la liberación del animal, que es quien infringió las lesiones a la niña.

En el caso de perros abandonados, la Ley de Protección a los Animales establece que las asociaciones protectoras de animales pueden solicitar la custodia de los mismos e incluso obtener la posesión definitiva, pero las autoridades no han dado respuesta a la solicitud.

Asimismo, se prevé que el sacrificio humanitario de un animal no destinado al consumo humano sólo podrá realizarse, entre otros supuestos, cuando constituyan una amenaza para la salud, la economía, o los que por exceso de su especie signifiquen un peligro grave para la sociedad.

Este sería el segundo caso en que se promueve un amparo a favor de un canino, aunque en el primer caso, registrado en Nuevo León, no se llegó a otorgar la suspensión ya que el perro fue liberado por la presión social.

Ahora las autoridades deberán presentar sus informes y el juez definirá si otorga la suspensión definitiva.

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