Los últimos días del último periodo de sesiones de una legislatura del Congreso de la Unión siempre implica que en un día se aprueben más de 50 o 100 iniciativas de reforma a alguna ley y que en ocasiones conlleva alguna sorpresa para la ciudadanía.

Uno de esas sorpresas en el final de esta legislatura fue la aprobación por parte de la Cámara de Diputados de una reforma que la Cámara de Senadores a su vez aprobó en octubre de 2009, para reforma la Ley Federal de Caminos, Puentes y Autotransporte Federal para que todos los vehículos que circulan por las carreteras federales estén verificados en cuanto a emisiones contaminantes.

La iniciativa reforma los artículos 35, 74 Bis y 74 Ter para que todos los vehículos de autotransporte federal de carga, pasaje, turismo, servicios auxiliares y trasporte privado que quiera transitar en los caminos y puentes de jurisdicción federal deban cumplir con una verificación técnica de sus condiciones físicas y mecánicas, así como de emisiones contaminantes.

Esto implica necesariamente que el resto de las entidades de la República que apliquen una política de verificación de contaminantes, deberán ajustar sus índices a los previstos en el D.F., que es la ciudad más contaminada del país, o aquella entidad que aplique las medidas más estrictas a fin de que los sistemas de verificación sean uniformes en todo el país.

Además, deberán autorizarse centros de verificación en la parte del territorio nacional en donde no exista esta política ambiental para atender la demanda de verificación mecánica y de emisión de contaminantes.

También es posible que las disposiciones locales sobre verificación tengan que ser derogadas para ajustarse a los nuevos parámetros nacionales.

Adicionalmente es necesario considerar que los estados y/o municipios dejarán de recibir los recursos provenientes de la recaudación de la verificación, al convertirse en una obligación federal.

Finalmente, muchos propietarios de vehículos muy antiguos se verán impedidos para circular en las carreteras federales.

La propuesta tiene demasiadas aristas, pero tal vez no debemos preocuparnos tanto porque al paso que van es posible que esta reforma no sea aprobada por el Senado sino hasta dentro de otros cinco años.

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