Birrete y mazo

El Juzgado Segundo de Distrito en Materia Administrativa en el Estado de Nuevo León, concedió la suspensión provisional a un paciente del Hospital Universitario DoctorJosé Eleuterio González, en la ciudad de Monterrey para que, de ser posible, sea trasladado a una clínica del IMSS, aunque éste tenga un adeudo con el hospital.

En el caso, el paciente sufrió un accidente automovilístico, por lo que fue ingresado al Hospital Universitario con diversas lesiones en una pierna y una clavícula, lesiones que requieren que se realice una intervención quirúrgica.

Sin embargo, el Hospital no ha realizado esta operación, alegando que el paciente tiene un adeudo por la atención que ha recibido hasta el momento.

En la demanda en la que se solicita el amparo, se afirma que el paciente ha recibido atención parcial y que se encuentra incomunicado, además de que las autoridades administrativas impiden su traslado a una clínica del IMSS.

El Juzgado de Distrito resolvió que el director del referido hospital, en observancia de los principios pro personay de derecho a la salud, consagrados en los artículos Primero y Cuarto constitucionales, debe diagnosticar si el quejoso puede egresar del nosocomio, si esto es así, permitirle inmediatamente el traslado que ha solicitado a la Clínica 25 del Instituto Mexicano del Seguro Social, sin que sea obstáculo las cantidades de dinero que adeuda por los servicios médicos recibidos, toda vez que es prioritaria la atención médica que solicita por medio de su hijo, en otra institución de seguridad social.

Asimismo, que en caso de que se determine médicamente que el paciente quejoso no puede egresar del Hospital Universitario, deberá permitirse el inmediato acceso a sus parientes para su debido cuidado y atención.

El juzgador considera que al otorgarse la suspensión provisional, se preserva el derecho a la salud del paciente por encima del interés meramente económico que alega la institución médica, aunado a que de no conceder la suspensión, se causarían daños de difícil reparación al quejoso, especialmente en cuanto a su estado de salud.

El Hospital Doctor José Eleuterio González nació en 1860 para ofrecer asistencia médica a los habitantes más desprotegidos de Monterrey y de las ciudades vecinas. En 1952, la institución pasó a manos de la Universidad Autónoma de Nuevo León. El Hospital presenta un rezago económico en el que recuperan solamente 26 centavos de cada peso que debe ingresar.

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