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Al revisar un juicio de amparo la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) estableció que las excepciones previstas en la Convención de La Haya sobre Aspectos Civiles de la Sustracción Internacional de Menores deben analizarse desde el punto de vista del interés superior del menor considerando que tiene “derecho a no ser trasladado o retenido ilícitamente en perjuicio de su integridad física y sicológica”.

La citada Convención busca garantizar que el menor trasladado de manera ilícita en cualquiera de los Estados contratantes sea restituido de manera inmediata al país en donde residía, protegiendo con ello el propio interés del menor, ya que, en todo caso, es ahí en donde se debe decidir a quién corresponde su custodia.

En este orden de ideas la Primera Sala destaca que por regla general lo más benéfico para un menor que ha sido sustraído ilícitamente por uno de sus padres a otro país, es que sea restituido de forma inmediata a su país de origen, salvo que se actualice alguna de las causales extraordinarias que prevé.

Estas excepciones que evitan la restitución del menor son que el menor se encuentre adaptado a su nuevo ambiente y la solicitud de restitución se presenta después de un año de que el menor fue sustraído.

Sin embargo, en función del interés superior del niño, la Corte considera que el hecho de que existan dilaciones en el procedimiento de restitución que provoquen un retraso en la misma, debe revisarse para considerar la integración como una causa para negar la restitución del menor.

Esto es así porque son muchos los casos en los que los padres dilatan deliberadamente el procedimiento para lograr que se niegue la restitución del menor.

La Primera Sala determinó que el interés superior del menor tiene una “importancia primordial” en todas las cuestiones relativas a la custodia y entre las manifestaciones más objetivas de éste se encuentra su derecho a no ser trasladado o retenido ilícitamente en perjuicio de su integridad física y psicológica.

El caso se originó cuando el padre de una menor que vivía con su madre en Long Beach, California, en los Estados Unidos de América, le informó a esta última que no le devolvería a la niña, después de haber pasado tiempo con ella, pues lla había traído a México.

Ante tal situación, la madre solicitó la restitución de la menor conforme al Convenio; sin embargo, el juez al que correspondió conocer del asunto determinó que la menor no debía regresar a los Estados Unidos en virtud de que se actualizaban las excepciones consistentes en que había pasado más de un año a partir de su sustracción y la menor ya se había adaptado a su nuevo ambiente.

Inconforme, la madre interpuso diversos recursos y un juicio de amparo, mismo que le fue concedido, por lo que el padre de la menor impugnó dicha resolución.

Esta Convención ha sido utilizada en casos como el de la expareja de Michelle Vieth para que los hijos de la artista regresaran a México.

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