En el marco del movimiento estudiantil que pide derogar un Reglamento Interior que aun no ha entrado en vigor y que no se modifiquen los planes de estudio, se presentó una iniciativa de reformas  a la Ley Orgánica del Instituto Politécnico Nacional para dotar a esa Institución de autonomía.

La iniciativa propone reformar el artículo cuarto transitorio del ordenamiento y que se adicionan los artículos quinto transitorio y sexto del decreto por el que se expide la Ley Orgánica del Instituto Politécnico Nacional promulgada el 29 de diciembre de 1981.

En estas reformas se establecería que el Consejo General Consultivo del Instituto, previa consulta con la comunidad politécnica, realizará una convocatoria durante el primer trimestre del 2015, para la elección del Congreso Politécnico, el cual será representativo y se integrará por autoridades, académicos, investigadores, trabajadores y estudiantes de todos los niveles del Instituto Politécnico Nacional.

Este Congreso redactará y aprobará la propuesta de una nueva Ley Orgánica para que el Instituto Politécnico Nacional se convierta en un organismo descentralizado del Estado, dotado de plena capacidad jurídica, así como autonomía técnica, operativa, de decisión y de gestión.

La propuesta se presentará al Congreso de la Unión como iniciativa ciudadana, a través del Presidente de la República o algún legislador.

Cabe destacar que en el pliego petitorio presentado a la Secretaría de Gobernación no se hace referencia a la autonomía de la Institución, asimismo históricamente ha existido oposición en la institución para que el IPN se convierta en un organismo descentralizado o autónomo.

Respecto a la descentralización, en la discusión del pliego petitorio propuesto por la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, se abordo el tema de decir no a la descentralización del IPN.

En cuanto a la autonomía, en  2002 se realizaron foros de consulta para reformar la ley orgánica, en los foros de consulta la mayoría de las posturas fueron en contra de la autonomía, y en palabras del entonces director general, Miguel Ángel Correa, la opinión de los politécnicos se resumía en que "consideran que la autonomía es sinónimo de libertinaje y huelga, como el demonio que conspira en contra de la estabilidad institucional".

La iniciativa destaca que conforme a la fracción VII del artículo 3 de la Constitución “Las universidades y las demás instituciones de educación superior a las que la ley otorgue autonomía, tendrán la facultad y la responsabilidad de gobernarse a sí mismas; realizarán sus fines de educar, investigar y difundir la cultura de acuerdo con los principios de este artículo, respetando la libertad de cátedra e investigación y de libre examen y discusión de las ideas; determinarán sus planes y programas; fijarán los términos de ingreso, promoción y permanencia de su personal académico; y administrarán su patrimonio. Las relaciones laborales, tanto del personal académico como del administrativo, se normarán por el apartado A del artículo 123 de esta Constitución, en los términos y con las modalidades que establezca la Ley Federal del Trabajo conforme a las características propias de un trabajo especial, de manera que concuerden con la autonomía, la libertad de cátedra e investigación y los fines de las instituciones a que esta fracción se refiere”.

El destino del IPN aun sigue en el aire.

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