En Santa Catarina, Nuevo León, la sociedad se organizó para evitar que un perro fuera sacrificado por las autoridades del Centro de Control Canino municipal, para lo cual inclusive se promovió un amparo en contra del Reglamento que Regula la Posesión de Animales para ese municipio. Finalmente, por la presión social, el animal fue liberado.

El perro llamado Coffe se salió de su casa y mordió a una vecina quien acudió a la Cruz Roja para ser atendida. Coffe fue capturado por el Centro de Control Canino y sometido a observación por un término de 10 días.

Habiendo concluido el periodo de observación, el dueño se presentó para que le fuera entregado al animal a lo que los responsables del Centro se negaron y respondieron que debía ser sacrificado.

Las autoridades municipales afirmaban que estaban impedidos para entregar y no sacrificar a la mascota ya que  conforme al Reglamento "los animales que ya no podrán ser devueltos a su propietario serán aquellos que se encuentren bajo las siguientes bases: haber agredido en la vía pública sea cual fuera el motivo o la circunstancia, siempre y cuando dicho animal se encontraba solo, sin la presencia de su dueño y falto de correa y collar”.

Además, las autoridades municipales argumentaban que la persona que se presentó como dueño de Coffe “no mostró la papelería que lo acreditara como tal, ni la documentación que hiciera referencia al historial de cuidados y vacunas”.

Para defender a su perro, el dueño decidió contratar a un abogado, además de que presentó cartilla de vacunación destacando que el animal no es reincidente, ni tienen denuncias anteriores y que la propia persona agredida perdonó al animal y se ha manifestó en su defensa.

El Reglamento establece que los perros que hayan agredido en vía pública que no cuenten con collar y correa, no podrán ser devuelto a sus dueños, sin embargo el Reglamento no establece cuál será el destino de estos animales ya que sólo se contempla el sacrificio cuando no sean reclamados por sus propietarios, por lo que el sacrificio de Coffe no hubiera tenido fundamento legal.

El amparo se presentó el día de ayer y se estaba en espera de que se decretara la suspensión para impedir que Coffe fuera sacrificado, pero la presión social logró que ayer mismo se liberara al animal, firmando su dueño una carta responsiva comprometiéndose a tener más atención en el cuidado de Coffe.

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