Al resolver un amparo en revisión, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró inconstitucionales los artículos 40 y 165 del Código Familiar del Estado de Sinaloa, que definen el matrimonio y el concubinato como uniones entre un hombre y una mujer, ya que se excluye a las parejas del mismo sexo.

Además, la Primera Sala resolvió que las tres personas que interpusieron el amparo sí tenían un interés legítimo para impugnar estos artículos, ya que se trata de normas autoaplicativas, es decir, que causan un perjuicio desde que entran en vigor, por lo que no necesitaban demostrar que existió un acto en el que éstas disposiciones se les aplicó.

Los ministros también consideraron que estas disposiciones atentan contra la dignidad de las personas, exponiendo a los quejosos a los mensajes discriminatorios que suponen estas normas, al concebir las uniones del matrimonio y el concubinato sólo para las personas heterosexuales.

Por otra parte, remarcaron los ministros, que no es suficiente interpretar estas normas conforme a la Constitución, ya que la redacción permanecería a pesar de ser discriminatorias y contrarias al artículo 1° constitucional y a las obligaciones internacionales contraídas por México en cuanto a la no discriminación por motivos de preferencia sexual.

El amparo tendrá como efecto que estas disposiciones no puedan se utilizadas como fundamento por las autoridades del Estado de Sinaloa para negar a los quejosos beneficios o establecer cargas relacionadas con la regulación del matrimonio y/o del concubinato.

En la medida en que las entidades federativas sigan peleando en los tribunales las disposiciones que definen el matrimonio o el concubinato como uniones entre hombre y mujer, perderán los casos ya que el criterio sostenido de la SCJN es que son disposiciones discriminatorias, y correrán el riesgo de tener que verse obligados a reformas sus disposiciones locales.

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