Desde hace más de dos meses la zona sur de Veracruz vive un conflicto entre los ejidatarios del municipio de Tatahuicapan de Juárez y las ciudades de Coatzacoalcos, Minatitlán y Cosoleacaque, por el agua de la presa Yuribia.

Los ejidatarios de Tatahuiacapan reclaman que después de más de 25 años ellos no han visto ningún beneficio al permitir que el agua de los ríos Tezizapa y Ocotal, que abastecen la presa Yuribia, se dirijan a grandes ciudades mientras que los más de 12,000 ejisatarios padecen escasez de agua lo que afecta a sus tierras de cultivo y ganado, que es su principal actividad económica.

Cuando se hizo la presa se ofreció a los ejidatarios vías de comunicación, escuelas, áreas reforestadas que permitirían prolongar la vida de los ríos, un porcentaje de la utilidad obtenida por los sistemas operadores de la red de distribución y una mejor calidad de vida, pero estas promesas no se han cumplido a cabalidad.

El actual conflicto se inició el 3 de abril de este año cuando campesinos y ejidatarios cerraron las válvulas de la presa Yuribia, exigiendo el pago de los adeudos que existen por la explotación del agua.

Después de dos días, el 5 de abril, se firmó una minuta entre las autoridades estatales y ejidales en el que se estipuló que el 60% del suministro del acueducto Yuribia sería para las comunidades de Tatahuicapan, mientras que el 40% restante se distribuiría en Coatzacoalcos, estableciéndose además un plazo de ocho meses para que ese municipio cuente con alternativas para abastecerse de agua y deje de beneficiarse de la presa.

Sin embargo, los ejidatarios consideran que este acuerdo no se cumplió por lo que el pasado 29 de abril encadenaron y soldaron las válvulas a fin de que el flujo de agua acordado no se pudiese alterar, sin embargo, el 40 por ciento del agua que llega a Coatzacoalcos no abastece el cien por ciento de las colonias.

Después de dos semanas de negociaciones en las que los ejidatarios exigían que se repararan las fugas en la tubería, se tome sólo el 40 por ciento del agua y se paguen los adeudos pendientes por el pago de utilidades que ascienden a 6 millones de pesos, las negociaciones se rompieron y el 12 de mayo, con el uso de la fuerza pública, el gobierno del estado liberó las válvulas de la presa.

Ahora los ejidatarios han respondido rompiendo tres válvulas de las 40 que tiene el sistema y amenazan con aplicar esta misma medida a lo largo de los 64 kilómetros de tubería hasta que las autoridades estatales cumplan los acuerdos. Inclusive se rumora que podrían destruir la presa para que así “no haya presa para nadie”.

En consecuencia Coatzacoalcos, Minatitlán y Cosoleacaque se han quedado definitivamente sin agua.

Conforme al artículo 27 de la Constitución y a la Ley Agraria el agua de los ríos que abastecen la presa son aguas ejidales o comunales al localizarse  dentro de las tierras del ejido, por lo que su uso y aprovechamiento corresponde principalmente  a los propios ejidos o comunidades y a los ejidatarios o comuneros. Ellos están dispuestos a llegar a medidas extremas  por defender lo que consideran es su derecho.

Esperemos que este conflicto no acabe mal.

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