Hace unas semanas se destacaba en este espacio cómo la regulación de los contenidos de televisión en relación con los menores de edad es un tema que no interesa en la discusión sobre las leyes secundarias en materia de telecomunicaciones.

La discusión sobre este tema se ha centrado en la forma, es decir, en quién debe de ejercer la facultad de supervisar los contenidos, o que la propuesta presentada por ejecutivo promueve el control del estado a través de la censura.

Pero nadie ha ido al fondo del tema. Los horarios de transmisión de las distintas emisiones audiovisuales según su contenido y el tipo de contenidos que deben transmitirse en el horario dirigido a los menores.

La existencia de un horario específico para la programación dirigida a los menores fue establecido en enero de 1982 al adicionar a la Ley Federal de Radio y Televisión el artículo 59 Bis que se refiere a contenido de las emisiones dirigidas a menores de edad.

Así, a finales de los setenta y principios de los ochenta el control sobre los contenidos era notorio, y no nos referimos a una censura previa, sino a un notorio respeto a los horarios de transmisión.

Anuncios sobre bebidas alcohólicas o cigarrillos no se transmitían en esos horarios, los avances o anuncios de los programas de la barra nocturna evitaban el contenido no apto para menores, etcétera.

Los horarios para cada tipo de emisión se establecían y establecen en el Reglamento de la Ley. Con base en este ordenamiento los programas aptos para niños, adolescentes y adultos se transmitían en cualquier horario; los aptos para adolescentes y adultos a partir de las veintiuna horas; y los aptos únicamente para adultos a partir de las veintidós horas.

Pero con el paso del tiempo los criterios para aplicar estos horarios se hicieron cada vez más laxos, hasta que se hizo suficiente, con base en el artículo 72 de la ley, transmitir cualquier tipo de contenido sin importar el horario, anunciando que el contenido y publicidad son “impropios para la niñez y la juventud”.

Esto ha dado origen a la transmisión en un horario para todo público de programas con contenido inadecuado para menores como es el caso del controvertido programa de Laura Bozzo o películas con contenido no aptos para menores de quince años.

Actualmente los horarios son para todo público, cualquier horario; adolescentes y adultos, a partir de las veinte horas; mayores de 15 años y adultos, a partir de las veintiuna horas; aptos para adultos, a partir de las veintidós horas, y contenido más fuerte apto para adultos entre las cero y las cinco horas.

Las disposiciones que regulan la programación para el público infantil se crearon para que la orientación de la programación para menores “contribuya a desarrollar armónicamente a la niñez y, sin menoscabo de su condición de sano entretenimiento,… dado que el niño es un receptor que no tiene posibilidad de diferenciar los mensajes que recibe, en virtud de que se encuentra en proceso de integración de sus valores generales, así como en el período de adquisición de elementos cognoscitivos”.

Asimismo, se legisló al reconocer la “influencia de los medios masivos de comunicación en la formación de la conciencia infantil y en las perspectivas que los niños adquieren sobre sí mismos y su sociedad” y el  importante papel que los medios juegan en el aprendizaje de los infantes.

Estas condiciones no se han modificado, sino que por el contrario se han remarcado.

Regular el tipo de contenidos que pueden transmitirse entre las 6 de la mañana y las ocho de la noche no es censura, es una tendencia a nivel mundial.

Simplemente, en España la Ley 7/2010, de 31 de marzo, General de la Comunicación Audiovisual, establece en el artículo 7 inciso 2 que “los contenidos que puedan resultar perjudiciales para el desarrollo físico, mental o moral de los menores solo podrán emitirse en abierto entre las 22 y las 6 horas, debiendo ir siempre precedidos por un aviso acústico y visual, según los criterios que fije la autoridad audiovisual competente”.

Asimismo, “se establecen tres franjas horarias consideradas de protección reforzada, tomando como referencia el horario peninsular: entre las 8 y las 9 horas y entre las 17 y las 20 horas, en el caso de días laborables, y entre las 9 y las 12 horas sábados, domingos y fiestas de ámbito estatal”.

Esta franja horaria reforzada se extiende a los días festivos. Dice el artículo 7 “Será de aplicación la franja de protección horaria de sábados y domingos a los siguientes días: 1 y 6 de enero, Viernes Santo, 1 de mayo, 12 de octubre, 1 de noviembre y 6, 8 y 25 de diciembre”.

La iniciativa de Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiocomunicación pareciera estar diseñada para la televisión restringida obligando a los concesionarios a establecer la opción de bloquear contenidos o un control parental para que el televidente pueda controlar los contenidos, pero eso no puede hacerse en la televisión abierta. Además, ya no hace referencia a una franja horaria para cada segmento, especialmente el dirigido a menores de edad.

Todos nos hemos quejado de la calidad de los contenidos que actulamentes transmiten en la televisión abierta y los horarios en que los mismos son transmitidos, a pesar de que expresamente se están violando disposiciones legales. Nos quejamos de la transmisión de programas como el de Laura Bozzo en horarios inadecuados, pues este es el momento de pugnar porque se ponga remedio.

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